El
Responsable del Fracaso Escolar
Análisis en Base a Trabajos de L. Vigotsky y R. Baquero
Silvia
Jayo
El
fracaso de lo habitual
En
su trabajo "Lo habitual del fracaso o el fracaso de lo
habitual" Baquero (1), plantea que en la psicología
del desarrollo y educacional existe un debate sobre la delimitación
de las unidades de análisis a considerar, abriéndose
tres posiciones.
Una de ellas lleva a caracterizar al fracaso escolar masivo
como un problema que portan los alumnos; otra que es el resultado
de los problemas familiares y/o sociales y una tercera lo plantea
como el efecto de la relación mutua de los estudiantes
y la escuela, definida como educabilidad.
Las dos primeras son señaladas por él como erróneas
al considerar que ya sea el alumno o su familia, son determinados
como los portadores del problema que resulta de la suma de las
individualidades. Ambas concepciones implicarían un mal
uso de Vigotsky en la abstracción de la situación,
"naturalizando" a la escolaridad. Por lo tanto existiría
una homogeneidad en los alumnos y una normalidad en su escolarización.
Pero según Baquero "los aspectos individuales son
un elemento o momento de procesos que poseen una lógica
que excede el nivel individual de explicación" y
lo que Vigotsky encontró es que el desempeño autónomo
y asistido corresponden a dos niveles diferenciados del funcionamiento
psicológico, aunque íntimamente relacionados.
La escolarización es un fenómeno social, intencionado
y para nada "natural".
Su opinión es que el surgimiento de dificultades en el
aprendizaje y el fracaso escolar masivo se debe a prácticas
de enseñanza y estrategias de trabajo que no consideran
a la organización escolar, sumado a los recursos insuficientes
y a los límites en la capacitación de los docentes
y profesionales que trabajan en educación. Los errores
que señalan son: considerar deficiencias a las diferencias,
entender al desarrollo como lineal, el error en los dispositivos
que visualizan de determinada manera el éxito o fracaso,
como la gradualidad o la idea de simultaneidad en los procesos
de aprendizaje, etc.
Al trabajo de Baquero se lo somete a las siguientes cuestiones:
ya que no se puede decir que la psicología y la pedagogía
de hace 40 años eran superiores a las actuales, ¿por
qué no hay, actualmente recursos suficientes y capacitación
docente y profesional, adecuada y suficiente?, ¿por qué
no es posible una relación sujeto-escuela que pueda desprenderse,
masivamente, de los errores pedagógicos que se señalan?,
entender a la escolaridad como natural ¿no corresponde
a un señalamiento vulgar de que se ha modificado el contexto
social que permitía una masividad mayor en la escolarización
con recursos pedagógicos menores?
Luego de profundizar en el análisis de las concepciones
abstractas de la escolaridad, Baquero vuelve a una de ellas:
que un fenómeno social masivo como el fracaso escolar
actual puede recortarse de las relaciones sociales imperantes,
que la educabilidad puede resultar de una relación alumno-escuela,
suspendida en el vacío.
El
aprendizaje escolar
De
los planteos de Vigotsky, -psicólogo soviético
que realizó estudios sobre pedagogía luego de
la revolución rusa- se desprende que la maduración
psicológica que hace posible la simbolización
y el uso de la palabra y el pensamiento, es indispensable para
el aprendizaje escolar y, a su vez el aprendizaje escolar contribuye
a la formación de la personalidad del niño y el
joven, al permitir los procesos psicológicos superiores.
El planteo fundamental reside en que todas las funciones psíquicas
superiores son relaciones de orden social interiorizadas, base
de la estructura social,,, de la personalidad. Así, el
instrumento cultural se integra a la psiquis del sujeto, es
parte fundamental de la misma.
También plantea que la relación entre la inteligencia
y el afecto es una de las debilidades de la psicología
porque hace aparecer al pensamiento como una corriente autónoma
de "pensamientos que se piensa a sí mismos",
separados de la plenitud vital, de los intereses y necesidades
personales, de las inclinaciones e impulsos del sujeto que piensa.
El pensamiento influye sobre los afectivos y volitivos. "La
mente enfrenta problemas diferentes cuando asimila los conceptos
de la escuela y cuando se la deja librada a su voluntad"
(2). La instrucción dada en un área puede transformar
y reorganizar otras áreas del pensamiento del niño,
no sólo puede seguir a la maduración o marchar
a su lado, puede precederla y adelantar su progreso". (3)
La instrucción escolar induce el tipo generalizador de
percepción (conceptualización) y juega así
un papel decisivo al hacer que el niño tenga conciencia
de su propio proceso mental.
Dentro de los procesos psicológicos superiores se marcan
dos etapas: una rudimentaria y otra superior. Entre estos dos
estados existe una diferencia en la conciencia adquirida sobre
la posesión de los mismos, la voluntad que pueda aplicarse
sobre ellos (autonomía) y como se lleguen a usar los
instrumentos de mediación que se han adquirido en fases
superiores, haciendo hincapié en el grado de descontextualización
(que multiplica sus posibilidades de uso en la resolución
de problemas). Es en este proceso, es donde interviene la escolaridad,
sin ella Vigotsky, plantea que es imposible el acceso a esta
etapa. La escolaridad, como proceso de sociabilización
específica, es la que permite el acceso al lenguaje escrito
y al pensamiento científico.
La escolaridad tiene un carácter cultural y como tal
es artificial, o sea histórico como opuesto a natural,
y se encuentra en un plan o diferente al biológico, es
un producto de la acción humana consiente que pugna por
el creciente dominio de la naturaleza (en el sentido de volcar
sus fuerzas armoniosamente a favor de elevar la vida), la cultura
(en el sentido de una sociedad no anárquica, evolucionada)
y sobre cada individuo (en las posibilidades de libertad individual
sin contradicción con el funcionamiento colectivo).
La escolaridad desarrolla herramientas psicológicas -que
tienen una naturaleza social- y están dirigidas a gobernar
la acción humana, así como la técnica se
dirige a gobernar a la naturaleza.
Todo lo expuesto revela un sistema organizado o sea disciplinado,
esto es intrínseco a la escolaridad y su inexistencia
plantea la no escolaridad.
La función del docente, en el andamiaje educativo, corresponde
al sujeto experto o que tiene más experiencia en determinados
saberes que impulsa la apropiación, por parte del sujeto
menos experto, del saber. Indudablemente, para ello, debe superar
el conflicto que se presenta en relación a la propiedad
exclusiva de su propio saber, el poder que ello le confiere
y la socialización del saber.
La zona de desarrollo próximo, o sea la distancia que
existe entre lo que se puede resolver independientemente y lo
que requiere del acompañamiento del adulto o de compañeros,
es la que permanentemente hay que destruir en el proceso educativo
(o sea anularla), para que ambos, experto y menos experto aborden
un nuevo desafío.
El
asesino loco
El
fracaso escolar está indisolublemente ligado al régimen
imperante y su superación podrá darse en la superación
del capitalismo, porque el capitalismo no puede funcionar sin
desocupados, sin guerras contra la población, sin fuerzas
represoras que impongan las condiciones más terribles
de explotación, dañando el aparato psíquico
de los niños y jóvenes.
La descomposición social, provocada en la fase imperialista
entorpece el proceso, en los jóvenes, para lograr el
triunfo del Yo real (se logran mecanismos síquicos maduros
introyectivos, la simbolización, el pensamiento y la
palabra es el terreno donde se desarrollan los conflictos) sobre
el Yo del deseo (prevalecen los mecanismos elementales del aparato
psíquico, los conflictos se desarrollan en el nivel de
la actuación, no se logra tramitar, simbolizar), para
dar paso a procesos psíquicos superiores. Es el sistema
social el que promueve que los conflictos se lleven al terreno
de la actuación y no estimula ni la internalización,
ni la simbolización.
Estos recursos no están disponibles a la hora de aprender
y son imprescindibles para avanzar en su escolarización.
Si las relaciones sociales se derrumban, el resultado de su
internalización en el propio proceso de aprendizaje se
convierte en algo sumamente tortuoso. Las situaciones sociales
específicas requeridas en la escolarización están
en deterioro permanente. Permanentemente atacadas. Su elevación
intelectual se ve dificultada y no aporta demasiado a la constitución
de su personalidad.
El capitalismo se mete en la psiquis de los niños y adolescentes,
en su desarrollo, trastocándolo como un asesino loco.
Por el contrario, los actos colectivos que resultan de la deliberación
independiente y en cooperación con otros sectores, como
los docentes, y que plantean acciones organizadas en el logro
de otro futuro, de otro presente, promueve su desarrollo intelectual,
emocional, etc. hacia la conformación de hombres que,
con su clase social, se paren frente a la realidad para transformarla
y en ese accionar desarrollar las propias posibilidades creativas
y de cooperación.
En la concreción de terminar con un régimen ya
moribundo.
(1)
"El fracaso escolar", R. Baquero
(2) "El fracaso escolar", R. Baquero
(3) "Pensamiento y lenguaje", Lev Vigotsky