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Imaginación
y Creación en la Edad Infantil
L. S. Vigotsky
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ÍNDICE
Capítulo
1. Creación e imaginación
Capítulo 2. Imaginación y realidad
Capítulo
3. Mecanismo de la imaginación creadora
Capítulo
4. Imaginación en el niño y el adolescente
Capítulo
5. "El martirio de la creación"
Capítulo
6. Creación literaria en la edad escolar
Capítulo
7. Creación teatral en la edad escolar
Capítulo
8. Dibujo en la edad infantil
Bibliografía
Apéndice
Capítulo
1
CREACIÓN E IMAGINACIÓN
Llamamos
actividad creadora a cualquier tipo de actividad del hombre
que cree algo nuevo, ya sea cualquier cosa del mundo exterior
producto de la actividad creadora o cierta organización
del pensamiento o de los sentimientos que actúe y esté
presente solo en el propio hombre. Si observamos la conducta
del hombre, toda su actividad, veremos con facilidad que en
ella pueden distinguirse dos tipos fundamentales de proceder:
a un tipo de actividad puede llamársele reproductora
y guarda estrecha relación con la memoria, su esencia
consiste en que el hombre reproduce o repite normas de conducta
ya formadas y creadas con anterioridad o revive las huellas
de impresiones anteriores. Cuando recuerdo la casa en la que
pasé mi infancia o remotos países que visité
hace tiempo, revivo las huellas de las impresiones experimentadas
en mi infancia temprana o durante estos viajes. Sucede lo mismo
cuando copiamos del natural, escribimos o hacemos algo siguiendo
un modelo dado, en todos estos casos reproducimos solo lo que
existe ante nosotros o lo que ha sido asimilado o creado con
anterioridad, nuestra actividad no ha creado nada nuevo, lo
principal, su base, es la repetición con mayor o menor
exactitud de algo pasado.
Es fácil comprender la enorme importancia que tiene para
toda la vida del hombre la conservación de su experiencia
anterior, hasta qué punto facilita su adaptación
al mundo circundante creando y formando hábitos y costumbres
que se repiten en circunstancias similares.
La base orgánica de esta actividad reproductora o de
la memoria es la plasticidad de nuestra sustancia nerviosa,
entendemos por plasticidad la propiedad que tiene cualquier
sustancia de transformarse y conservar las huellas de esta transformación,
de esta manera, la cera, digamos, es más plástica
que el agua o el hierro, porque permite ser transformada con
mayor facilidad y conserva mejor la huella de su transformación
que el agua. Solo ambas cualidades, en su conjunto, forman la
plasticidad de nuestra sustancia nerviosa. Nuestro cerebro y
nuestros nervios, que poseen una enorme plasticidad, transforman
con facilidad su finísima estructura bajo la influencia
de diversas excitaciones y conservan la huella de esas transformaciones
si estas excitaciones son lo suficientemente fuertes o si se
han repetido con la frecuencia necesaria. En el cerebro sucede
algo semejante a lo que ocurre con una hoja de papel cuando
se dobla por la mitad, en el lugar de¡ doblez queda una
marca como resultado de la transformación realizada y
la propensión a la repetición de esta transformación
en el futuro. Basta solo con soplar este papel para que se doble
por el mismo lugar en que quedó la huella.
Lo mismo sucede con la huella dejada por una rueda sobre la
tierra blanda; se forma una vía que fija las transformaciones
hechas por la rueda y facilita su movimiento en el futuro. En
nuestro cerebro las excitaciones fuertes o que se repiten con
frecuencia producen "el trillado semejante de nuevas vías".
Nuestro cerebro resulta ser un órgano que conserva la
experiencia pasada y facilita su reproducción; sin embargo,
si la actividad del cerebro se limitara solo a la conservación
de la experiencia anterior, !el hombre sería un ser que
podría adaptarse principalmente a las condiciones estables
y acostumbradas del medio. Todas las transformaciones nuevas
e inesperadas en el medio, que no habían sido conocidas
en la experiencia anterior del hombre, no podrían provocarle
la reacción de adaptación necesaria. Además
de conservar la experiencia anterior, el cerebro realiza también
otras funciones no menos importantes.
Además de la actividad reproductora, es fácil
observar en la conducta del hombre otro tipo de actividad, denominada
combinadora o creadora. Cuando en mi imaginación trazo
un cuadro del futuro o del pasado (digamos la vida del hombre
en la sociedad socialista o la vida en tiempos remotos y la
lucha del hombre prehistórico) en ambos casos, no reproduzco
las mismas impresiones que una vez experimenté, no solo
restauro las huellas de excitaciones anteriores llegadas a mi
cerebro, en realidad nunca he visto el pasado ni el futuro,
sin embargo, puede tener de ellos mi representación,
mi imagen, mi cuadro.
Toda esta actividad del hombre cuyo resultado no es la reproducción
de impresiones o acciones que formaron parte de su experiencia,
sino la creación de nuevas imágenes o acciones,
pertenece también a esta segunda función creadora
o combinadora. El cerebro no solo es el órgano que conserva
y reproduce nuestra experiencia anterior, sino que también
es el órgano que combina, transforma y crea a partir
de los elementos de esa experiencia anterior las nuevas ideas
y la nueva conducta. Si la actividad del hombre se limitara
a la reproducción de lo viejo, sería un ser volcado
solo al pasado y sabría adaptarse al futuro únicamente
en la medida en que reprodujera ese pasado. Es precisamente
la actividad creadora del hombre la que hace de él un
ser proyectado hacia el futuro, un ser que crea y transforma
su presente.
Esta actividad creadora fundamentada en la capacidad combinadora
de nuestro cerebro, es llamada por la psicología imaginación
o fantasía. A veces por imaginación o fantasía
no se tiene en cuenta todo lo que se sobreentiende por esas
palabras en la ciencia. En la vida cotidiana se llama imaginación
o fantasía a todo lo que no es real, a lo que no concuerda
con la realidad y lo que, de esta forma, no puede tener ningún
significado práctico serio. En efecto, la imaginación
como fundamento de toda actividad creadora se manifiesta decididamente
en todos los aspectos de la vida cultural haciendo posible la
creación artística, científica y técnica.
En este sentido, absolutamente todo lo que nos rodea y ha sido
hecho por la mano de¡ hombre, todo el mundo de la cultura
a diferencia de¡ mundo de la naturaleza, es producto de
la imaginación y la creación humana basada en
esa imaginación.
"Toda invención -según Ribot- grande o pequeña,
antes de cobrar forma ha sido producto de la imaginación,
una idea formada y trazada en la mente mediante nuevas combinaciones
y correlaciones.
... La gran mayoría de las invenciones ha sido creada
por personas desconocidas; solamente se conocen algunos nombres
de grandes inventores. La imaginación sigue siendo la
misma, independientemente de la forma en que se manifieste:
en una personalidad o en un colectivo. Para que el arado, que
era primeramente un simple trozo de madera, se transformara
de instrumento manual sencillo en el instrumento actual hubo
de mediar una larga serie de transformaciones descritas en obras
especializadas, ¿quién pudiera decir cuánta
imaginación, hubo que tener para lograrlo? De igual forma,
la opaca llama del alquitrán, que fue la primitiva antorcha
rudimentaria, nos conduce a través de una larga serie
de invenciones hasta la iluminación mediante gas y electricidad.
Todos los objetos de la vida cotidiana, sin excluir los más
simples y ordinarios son, por así decirlo, la imaginación
cristalizada".
Aquí podemos ver fácilmente que nuestra representación
habitual sobre la creación tampoco corresponde por completo
con la concepción científica de esta palabra;
con frecuencia nos representamos la creación como un
patrimonio de unos pocos elegidos, de los genios y los talentosos
que crearon grandes obras de arte, hicieron grandes descubrimientos
o realizaron invenciones en la esfera de la técnica.
Reconocemos gustosamente y podemos distinguir con facilidad
la creación en la actividad de Tolstoi, Edison y Darwin,
sin embargo, con frecuencia nos imaginamos que en la vida de
cualquier persona no se pone de manifiesto la creación.
No obstante, como ya hemos dicho, este punto de vista es incorrecto.
Según la comparación hecha por un científico
ruso, al igual que la electricidad actúa y se manifiesta
no solo allí donde reina la tempestad cuajada de relámpagos
cegadores, sino también en la bombilla de una linterna
de bolsillo; de igual forma, la creación no existe únicamente
donde se crean grandes obras históricas, sino también
dondequiera que el hombre imagine, combine, transforme y cree
algo nuevo, por pequeño que sea en comparación
con la obra de los genios. Si se tiene en cuenta la existencia
de una creación colectiva que une todo estos pequeños
elementos de la creación individual con frecuencia insignificantes
por sí mismos, se verá con claridad la enorme
parte de todo lo creado por la humanidad que pertenece precisamente
al trabajo de creación colectiva anónima de los
inventores.
Como bien dice Ribot la gran mayoría de las investigaciones
pertenece a autores desconocidos. La comprensión científica
de esta cuestión nos obliga a ver la creación
más bien como una regla, que como una excepción.
Naturalmente, las expresiones superiores de la creación
hasta el momento son accesibles sólo a algunos pocos
genios elegidos de la humanidad, pero en la vida cotidiana,
la creación es la condición indispensable para
la existencia y todo lo que exceda el marco de la rutina y encierre
aunque sea una pizca de lo nuevo, guarda relación, por
su origen, con el proceso de creación del hombre.
Si entendemos así la creación, es fácil
observar que los procesos de creación se aprecian en
toda su intensidad desde la más temprana infancia.
Una de las cuestiones más importantes de la psicología
y la pedagogía infantil es la referente a la creación
en los niños; su desarrollo y la importancia del trabajo
creador para la evolución general y la maduración
del niño. Desde la más temprana infancia observamos
procesos de creación que se aprecian mejor en los juegos:
el niño que se imagina que va a caballo cuando monta
sobre un palo; la niña que se imagina madre al jugar
con sus muñecas; otro que en el juego se transforma en
un bandido, un soldado o un marinero. Todos estos niños
muestran ejemplos de la más auténtica y verdadera
creación. Naturalmente en sus juegos ellos reproducen
mucho de lo que han visto; todos conocemos el gran papel que
en los juegos de los niños desempeña la imitación,
con mucha frecuencia estos juegos son solo un eco de lo que
los niños vieron y escucharon de los adultos, no obstante
estos elementos de su experiencia anterior nunca se reproducen
en el juego absolutamente igual a como se presentaron en la
realidad. El juego del niño no es el recuerdo simple
de lo vivido, sino la transformación creadora de las
impresiones vividas, la combinación y organización
de estas impresiones para la formación de una nueva realidad
que responda a las exigencias e inclinaciones del propio niño.
De igual forma, el deseo de los niños de crear es tan
actividad de imaginación como el juego.
"Un niño de tres años y medio -relata Ribot-
al ver a una persona que marchaba cojeando por un camino, gritó:
- Mamá, ¡mira qué pierna tiene ese pobre
hombre!
Después comenzó a pensar: iba sobre un caballo
muy grande y cayó sobre una roca y se hizo una contusión
muy dolorosa en la pierna. Hay que buscar algún polvo
mágico que lo ayude a curar."
En este caso la actividad combinadora de la imaginación
actúa de manera extraordinariamente objetiva. Tenemos
frente a nosotros una situación creada por el niño,
todos los elementos de esta situación, naturalmente son
conocidos por los niños de la experiencia anterior, de
lo contrario no podría crearla, sin embargo, la combinación
de estos elementos presenta algo nuevo, creador, que pertenece
al propio niño y no es simplemente la reproducción
de lo que el niño tuvo oportunidad de observar o ver.
Esta habilidad para organizar los elementos, combinar lo viejo
con lo nuevo constituye la base de la creación.
Con toda justeza muchos autores señalan que las raíces
de esta combinación creadora pueden verse hasta en los
juegos de los animales. El juego de un animal con mucha frecuencia
resulta un producto de la imaginación motora. Sin embargo,
los rudimentos de la imaginación creadora en los animales
no han podido recibir en las condiciones de su vida ningún
desarrollo sólido, solo el hombre ha desarrollado esta
forma de actividad hasta su verdadera dimensión.
Índice
Capítulo
2
IMAGINACIÓN Y REALIDAD
Surge
sin embargo, una interrogante: ¿Cómo se produce
la actividad creadora que se basa en la capacidad de la combinación?,
¿de dónde surge, por qué está condicionada
y a qué leyes se-subordina en su curso? El análisis
psicológico de esta actividad indica su gran complejidad:
no surge de inmediato sino muy lenta y paulatinamente, se desarrolla
partiendo de las formas más sencillas y elementales hasta
las más complejas, cada nivel de edad tiene su expresión
particular y a cada período de la infancia le es inherente
su forma de creación. Posteriormente no se mantiene escindido
en la conducta del hombre, depende indirectamente de otras formas
de nuestra actividad y, en particular, de la acumulación
de experiencias.
Para comprender el mecanismo psicológico de la imaginación
y la actividad creadora tan ligada a ella es mejor comenzar
con la determinación de la relación que existe
entre la fantasía y la realidad en la conducta del hombre.
Ya hemos dicho que el punto de vista que divide en la vida,
la fantasía y la realidad con una línea inviolable,
es incorrecto. Ahora trataremos de mostrar las cuatro formas
principales que relacionan la actividad de la imaginación
con la realidad. En este sentido puede ayudamos el hecho de
comprender la imaginación no como un entretenimiento
festivo del pensamiento, ni como una actividad que flota en
el aire, sino como una función vital y necesaria.
La primera forma de relación de la imaginación
con la realidad consiste en que toda creación de la imaginación
siempre se estructura con elementos tomados de la realidad y
que se conservan de la experiencia anterior del hombre. Sería
una maravilla que la imaginación pudiese crear de la
nada o que tuviese otras fuentes para sus creaciones, además
de la experiencia anterior.
Solo las ideas religiosas y místicas sobre la naturaleza
del hombre podrían atribuir el surgimiento de los productos
de la fantasía no a nuestra experiencia anterior, sino
a una fuerza ajena y sobrenatural; de acuerdo con estos criterios,
los dioses o los espíritus inducen el sueño en
las personas, las ideas en los poetas y en los legisladores
inculcan los diez mandamientos. El análisis científico
de las creaciones fantásticas y más alejadas de
la realidad, por ejemplo: las fábulas, los mitos, las
leyendas, etc., nos confirma que las creaciones más fantásticas
no son otra cosa que una nueva combinación de los elementos
que fueron ex. traídos, en resumen, de la realidad y
han sido sometidos a la actividad modificadora y transformadora
de nuestra imaginación.
La isba con patas de gallina existe naturalmente solo en cuentos,
pero los elementos con los cuales está estructurado esta
imagen han sido tomados de la experiencia real del hombre y
únicamente su combinación lleva la huella de la
fantasía, o sea, no responde a la realidad. Como ejemplo
tenemos la imagen que del mundo de la fantasía nos describe
Pushkin:
Había
un verde roble en la ensenada
y en sus ramas, una cadena dorada.
El gato sabio por ella caminaba
día y noche, todo el tiempo allí pasaba.
Va narrando un cuento si gira a la izquierda
y nos va cantando, si va a la derecha.
Allí hay maravillas: allí está el silvano
y las sirenas sentadas en sus verdes ramos.
Hay huellas de fieras y animales salvajes
en los senderos invisibles de aquellos parajes.
La isba sobre patas de gallina
sin ventanas, ni puertas, camina.
Podemos
seguir este fragmento palabra por palabra y demostrar que la
combinación de los elementos es fantástica en
este relato, mientras que los propios elementos se destacan
de la realidad: el roble, la cadena dorada, el gato; todo esto
existe en realidad, solo la combinación del gato sabio
que anda sobre la cadena dorada y narra cuentos resulta fantástica.
Las imágenes puramente fantásticas que figuran
más adelante: el silvano, las sirenas y la isba sobre
patas de gallina son también una combinación compleja
de algunos elementos sugeridos por la realidad: en la imagen
de la sirena, por ejemplo, se encuentra la representación
de la mujer y del ave posada en las ramas; en la isba mágica
se encuentra la representación de las patas de gallina
y la representación de la propia isba, etcétera.
De esta forma, la imaginación siempre está estructurado
por los materiales que brinda la realidad. Ciertamente, como
puede apreciarse en el párrafo, la imaginación
puede crear grados de combinación cada vez más
nuevos al combinar los primeros elementos de la realidad (el
gato, la cadena, el roble) con las imágenes de la fantasía
(la sirena. el silvano, etc.), pero las impresiones de la realidad
siempre serán los elementos con los cuales se crea la
representación fantástica más alejada de
la realidad.
Aquí hallamos la primera y más importante ley
a la cual se subordina la actividad de la imaginación
y que puede formularse de esta forma: la actividad creadora
de la imaginación depende directamente de la riqueza
y la diversidad de la experiencia anterior del hombre, ya que
esta experiencia brida el material con el cual se ha estructurado
la fantasía. Mientras más rica sea la experiencia
del hombre, mayor será el material con que contará
su imaginación; he aquí, por lo que el niño
tiene una imaginación más pobre que el adulto
debido al menor grado de experiencia que posee.
Si seguimos la historia de las grandes invenciones, casi siempre
se puede establecer que fueron el resultado de una gran experiencia
acumulada anteriormente; precisamente por la acumulación
de experiencia comienza toda imaginación, mientras más
rica sea la experiencia, más rica debe ser, en iguales
condiciones, la imaginación.
Después del momento de acumulación de la experiencia
"comienza -dice Ribot- el período de maduración
o in cubación. En el caso de Newton este período
se prolongó 17 años y en el momento en que concluyó
su descubrimiento en la esfera del cálculo, fue embargado
por un fuerte sentimiento de que debía confiar a otros
la preocupación por la terminación de los cálculos.
El matemático Hamilton expresó que su método
de los cuaternos completamente terminado se le presentó.
de pronto en su mente cuando estaba junto al puente de Dublin:
'en este momento obtuve el resultado de 15 años de trabajo'.
Darwin recopiló materiales durante sus viajes, observó
con detenimiento plantas y animales y después, la lectura
casual de un libro de Maltus lo impactó y determinó
decididamente su teoría. Ejemplos semejantes se encuentran
con abundancia en los casos de creaciones literarias y científicas".
De aquí la conclusión pedagógica sobre
la necesidad de ampliar la experiencia del niño si queremos
crear bases suficientemente sólidas para su actividad
creadora. Mientras el niño más haya visto, escuchado
y vivido; mientras más conozca, asimile y mayor cantidad
de elementos de la realidad tenga en su experiencia, más
importante y productiva, será la actividad de su imaginación,
en otras condiciones.
Ya en esta primera forma de relación de la fantasía
y la realidad es fácil observar en qué grado es
incorrecta la contraposición de una y otra. La actividad
combinadora de nuestro cerebro se basa, en resumen, en esa conservación
de las huellas de excitaciones anteriores y toda la novedad
de esta función se reduce solo al hecho de que al contar
con huellas de estas excitaciones, el cerebro las combina en
formas que no han sido conocidas en su experiencia real.
La segunda forma de relación de la fantasía y
la realidad es más compleja, pero esta vez no se produce
entre elementos de la fantasía y la realidad, sino entre
el producto terminado de la fantasía y algún fenómeno
complejo de la realidad. Cuando yo, sobre la base del estudio
y de las narraciones de los historiadores o viajeros, me imagino
el cuadro de la gran revolución francesa o de los desiertos
africanos, en ambos casos el cuadro es un resultado de la actividad
creadora de la imaginación, que no reproduce lo percibido
por mí en mi experiencia anterior, sino que crea a partir
de esta experiencia, nuevas combinaciones.
En este sentido, se subordina por entero a la primera ley que
fue descrita por nosotros anteriormente. Estos productos de
la imaginación están compuestos por elementos
derivados y transformados de la realidad y se necesita un gran
caudal de experiencia anterior para que se puedan estructurar
estas imágenes de sus elementos: si no tuviese una noción
de la carencia de agua, la existencia de grandes desiertos y
enormes espacios, de animales e insectos propios de esos territorios;
no podría, naturalmente, crear en mi imaginación
la representación del desierto. Si no tuviese una gran
cantidad de representaciones históricas, de igual modo
no podría crear en mi imaginación el cuadro de
la revolución francesa.
La dependencia de la imaginación de la experiencia anterior,
se observa aquí con excepcional claridad, pero además,
en esta estructura de la fantasía hay algo nuevo que
la distingue muy sustancialmente del párrafo de Pushkin
analizado con anterioridad. El cuadro de la ensenada con el
gato sabio y el cuadro del desierto africano que no he visto
nunca, son la esencia de una misma estructura de la imaginación
creada por la fantasía combinadora de los elementos de
la realidad pero, el producto de la imaginación, la combinación
de estos elementos en un caso es irreal (el cuento) y en el
otro, la propia relación de estos elementos corresponde
a cierto fenómeno de la realidad. Esta relación
es el producto final de la imaginación con uno u otro
fenómeno real y repre3enta esta segunda y superior forma
de relación de la fantasía con la realidad.
Esta forma de relación se hace posible solo gracias a
la experiencia ajena o social; si nadie hubiera visto ni descrito
el desierto africano ni la revolución francesa, sería
absolutamente imposible tener de ellos una representación
correcta. Solamente porque mi imaginación, en estos casos,
no trabaja de forma libre, sino guiada por experiencias ajenas,
como dirigida por otros, solo gracias a esto, puede lograrse
el resultado obtenido- en este caso, o sea, que el producto
de la imaginación concuerde con la realidad.
En este sentido, la imaginación adquiere una función
muy importante en la conducta y en el desarrollo del hombre,
se hace medio de ampliación de su experiencia, porque
le permite imaginarse aquello que no ha visto y representárselo
mediante el relato de otra persona y la descripción de
lo que en su experiencia personal directa no ha tenido lugar.
El hombre no está limitado por un pequeño círculo,
ni por los estrechos límites de la experiencia personal
y puede hallar más allá de estos límites,
mediante la imaginación, una experiencia histórica
o social
ajena. En esta forma, la imaginación constituye una condición
absolutamente necesaria para casi toda función del cerebro
humano. Cuando leemos un periódico y conocemos miles
de acontecimientos de los cuales no fuimos directamente testigos,
cuando el niño estudió geografía o historia,
cuando sencillamente a través de una carta conocemos
lo que le sucede a otra persona, en todos estos casos la imaginación
sirve a nuestra experiencia.
Se obtiene una dependencia doble y mutua de la imaginación
y la experiencia: si en el primer caso la imaginación
se apoya en la experiencia; en el segundo, la propia experiencia
se apoya en la imaginación.
La tercera forma de relación entre la actividad de la
imaginación y la realidad es la relación emocional.
Esta, se pone de manifiesto de forma doble: por una parte, todo
sentimiento, toda emoción, trata de cobrar forma en imágenes
conocidas que le correspondan. La emoción posee, de esta
forma, la capacidad de seleccionar las impresiones, las ideas
y las imágenes que están de acuerdo con el estado
de ánimo que tenemos en determinado momento; todos sabemos
que tanto en el dolor, como en la alegría vemos con "diferentes
ojos". Los psicólogos han señalado desde
hace tiempo el hecho de que todo sentimiento tiene una expresión
no solo externa sino también una expresión interna
que se manifiesta en la selección de las ideas, las imágenes
y las impresiones; a este fenómeno le nombraron ley de
la doble expresión de los sentimientos: el miedo, por
ejemplo, se manifiesta por rápida sudoración,
resequedad de la garganta, cambios en la respiración,
palpitación y también por el hecho de que las
impresiones recibidas por el hombre en ese momento, todas las
ideas que llegan a su cerebro con frecuencia están rodeadas
del sentimiento que lo domina. Cuando el refrán dice:
"el gato escaldado del agua fría huye", se
tiene en cuenta precisamente la influencia de nuestro sentimiento
que adorna la percepción de los objetos exteriores.
De la misma forma en que las personas desde hace tiempo aprendieron
mediante las impresiones exteriores a expresar su estado interno
también, las imágenes de la fantasía sirven
de expresión para nuestros sentimientos. El dolor y el
luto son simbolizados por el hombre con el color negro; la alegría,
con el blanco; la tranquilidad con el azul; la sublevación,
con el rojo. Las imágenes de la fantasía brindan
un lenguaje interior para nuestro sentimiento, este sentimiento
selecciona algunos elementos de la realidad y los combina en
una relación que está condicionada por nuestro
estado de ánimo y no por la lógica de estas propias
imágenes.
Esta influencia del factor emocional sobre la fantasía
combinadora es llamada por los psicólogos ley del signo
emocional general. La esencia de esta ley consiste en que las
impresiones o las imágenes que tienen un signo emocional
común, o sea, que producen en nosotros una influencia
emocional similar, tienen la tendencia a unirse entre sí,
a pesar de que no existan relaciones palpables de similitud
ni de afinidad entre estas imágenes, se logra una obra
combinada de la imaginación, sobre cuya base descansa
un sentimiento general o un signo emocional común que
une diferentes elementos que entran en relación.
"Las representaciones -dice Ribot-, las reacciones acompañados
de un mismo estado afectivo posteriormente se asocian entre
sí, la similitud afectiva une y acopla las representaciones
disímiles; esto se diferencia de la asociación
de contingencia que representa la repetición de las experiencias
y la asociación por similitud en el sentido intelectual.
Las imágenes se combinan mutuamente no porque con anterioridad
hayan sido dadas juntas, ni porque percibamos entre ellas relaciones
de similitud, sino porque tienen un tono afectivo común.
La alegría, la tristeza, el amor, el odio, el asombro,
el aburrimiento, el orgullo, el cansancio, etc. pueden hacerse
centros de atracción que agrupen las representaciones
o los acontecimientos que no tienen relaciones racionales entre
sí, pero están marcados con un mismo signo emocional;
por ejemplo, las representaciones alegres, tristes, eróticas,
etc. Esta forma de asociación se presenta con mucha frecuencia
en los sueños, 0 sea, en un estado espiritual en el cual
la imaginación tiene plena libertad y trabaja al azar.
Es fácil comprender que esta influencia implícita
o explícita de¡ factor emocional debe contribuir
a que surjan agrupaciones por completo inesperadas y constituyen-un
campo casi ilimitado para nuevas combinaciones ya que el número
de imágenes que tienen un sello emocional idéntico
es enorme."
Como un ejemplo muy simple de esta combinación de imágenes
que tienen un signo emocional común pueden citarse los
casos habituales de aproximación de dos impresiones cualesquiera
que no tienen nada en común, excepto que provocan en
nosotros estados de ánimo similares; cuando decimos que
el azul es un tono frío y el rojo caliente nosotros aproximamos
la impresión del azul y del frío solo sobre la
base de que provocan en nosotros estados de ánimo similares.
Es fácil comprender que la fantasía guiada por
este factor emocional, la lógica interior del sentimiento,
se representará como el tipo más subjetivo e interior
de la imaginación.
Sin embargo, también existe la relación inversa
de la imaginación con la emoción. Si en el primer
caso descrito por nosotros los sentimientos influyen sobre la
imaginación, vemos que en el segundo caso ocurre a la
inversa, la imaginación influye sobre el sentimiento;
este fenómeno podría llamarse ley de la realidad
emocional de la imaginación y la esencia de esta ley
está formulada por Ribot de la forma siguiente:
"Todas las formas de imaginación creadora -dice
él- encierran en sí elementos efectivos."
Esto quiere decir que todo lo que estructura la fantasía
influye recíprocamente sobre nuestros sentimientos, y
aunque esa estructura no concuerde de por sí con la realidad,
todos los sentimientos que provoca son reales, efectivamente
vividos por el hombre. Imaginémonos un caso muy simple
de ilusión: Al entrar en una habitación oscura
el niño se crea la ilusión de que el abrigo que
está colgado es alguien que está parado, un extraño,
un delincuente que ha penetrado en la casa. La imagen del delincuente
creada por la fantasía del niño no es real, pero
el miedo experimentado por él, su temor, son verdaderamente
reales, son vivencias para el niño. Algo similar ocurre
con toda estructura fantástica y precisamente esta ley
psicológica permite explicar por qué ejercen tan
fuerte acción sobre nosotros las obras artísticas
creadas por la fantasía de sus autores.
Los anhelos y el destino de personajes inventados, sus alegrías
y tristezas nos alarman, inquietan y contagian, a pesar de que
sabemos que no son hechos reales, sino productos de la fantasía.
Esto sucede porque las emociones que nos contagian las páginas
de los libros o las escenas del teatro son imágenes artísticas,
fantásticas, completamente reales y son sufridas por
nosotros en realidad con seriedad y profundidad.
Los anhelos y el destino de personajes inventados, sus alegrías
y tristezas nos alarman, inquietan y contagian, a pesar de que
sabemos que no son hechos reales, sino productos de la fantasía.
Esto sucede porque las emociones que nos contagian las páginas
de los libros o las escenas del teatro, imágenes fantásticas,
resultan completamente reales y son sufridas por nosotros con
seriedad y profundidad.
A menudo la simple combinación de impresiones exteriores,
como por ejemplo, una obra musical despierta en la persona que
la escucha todo un mundo complejo de vivencias y sentimientos.
Esta ampliación y profundización de los sentimientos,
su estructuración creadora, también forma la base
del arte musical.
Queda aún por señalar la cuarta y última
forma de relación de la fantasía con la realidad
que por una parte está estrechamente ligada con lo que
acabamos de explicar, pero, por otra se diferencia de ella sustancialmente:
su esencia consiste en que la estructura de la fantasía
puede presentarse como algo sustancialmente nuevo, que no ha
estado en la experiencia del hombre y que no corresponde a ningún
objeto existente en realidad, sin embargo, al ser una materialización
exterior, al tomar cuerpo material, esta imaginación
"cristalizada" al hacerse cosa, comienza a existir
realmente en el mundo y a influir sobre otras cosas. Esta imaginación
se hace real, como ejemplo de ella podemos tomar cualquier mecanismo
técnico, máquina o instrumento, que creado por
la imaginación combinadora del hombre no corresponde
a, ningún modelo existente en la naturaleza, pero muestra
la relación práctica, real y más convincente
con la realidad, porque al materializarse se hicieron tan reales
como las demás y ejercen su influencia sobre el mundo
de la realidad que les rodea.
Estos productos de la imaginación tienen una historia
muy larga, la cual puede ser esbozada de la forma más
breve y esquemática posible. En su desarrollo han descrito
un círculo; los elementos con los cuales están
estructurados fueron tomados por el hombre de la realidad y
dentro de] hombre, en su pensamiento, han sido sometidos a una
compleja modificación y se han transformado en los productos
de la imaginación. Cuando por fin han sido materializados,
han vuelto de nuevo a la realidad, pero ya con una nueva fuerza
activa que transforma esta realidad; ese es el círculo
que describe la actividad creadora de la imaginación.
Sería incorrecto suponer que solo en la esfera de la
técnica, en la de la influencia práctica sobre
la naturaleza, la imaginación está capacitada
para describir este círculo completo; de la misma forma,
en la esfera de la imaginación emocional, o sea, de la
imaginación de lo subjetivo, es posible realizar este
círculo completo y no es muy difícil de observar.
Pero, precisamente cuando tenemos ante nosotros un círculo
completo descrito por la imaginación, ambos factores:
el intelectual y el emocional, son en igual medida necesarios
para el acto de creación. El sentimiento, al igual que
la idea, mueve la creación del hombre. "Toda idea
predominante -dice Ribot- se somete a cierta necesidad, aspiración
o deseo; o sea, al elemento afectivo, porque sería absurdo
creer en la constancia de cualquier idea que por suposición
se encuentre en un estado puramente intelectual en toda su frialdad
e indiferencia. Todo sentimiento predominante (o emoción)
debe concentrarse en la idea o en la imagen que le dé
materialización, sistema, sin lo cual queda en estado
de indeterminación ( .. ). De esta forma vemos que estos
dos términos: idea predominante y emoción predominante
casi son equivalentes ya que uno y otro comprenden dos elementos
inseparables y también indican solo la predominancia
de uno u otro".
Es más fácil convencerse de esto tomando nuevamente
el ejemplo de la imaginación artística. En realidad,
¿para qué es necesaria una obra de arte?, ¿no
influye sobre nuestro mundo interior, sobre nuestras ideas y
sentimientos de la misma forma que los instrumentos técnicos
influyen sobre el mundo exterior, el mundo de la naturaleza?
Pondremos un ejemplo muy simple mediante el cual podemos determinar
de la forma más elemental, la acción de la fantasía
artística. El ejemplo ha sido tomado de la obra de Pushkin
La hija del capitán. En esta novela se describe el encuentro
de Pugachov, con el protagonista, Grinev. Grinev era un oficial
que hecho prisionero por Pugachov trata de convencerlo para
que solicite clemencia de la zarina y abandone a sus compañeros;
él no puede entender qué es lo que mueve a Pugachov.
"Pugachov sonríe amargamente:
- No -respondió- es tarde para arrepentirse. Para mí
no habrá perdón. Continuaré de la misma
forma que he comenzado. ¿Quién sabe? ¡Quizás
lo logre! ¿Grishka Otrepiev reinó sobre Moscú?
-¿Y sabes cómo terminó? ¡Fue lanzado
por una ventana, acuchillado, quemado y sus cenizas fueron disparadas
por un cañón!
-Escucha -dijo Pugachov con cierta inspiración salvaje-.
-Te contaré algo que cuando era muchacho oí de
labios de una vieja calmuca. Una vez el águila le preguntó
al cuervo: Dime, cuervo, ¿ por qué vives en este
mundo trescientos años y yo solo alcanzo los treinta
y tres? Pues bien, querido mío -le respondió el
cuervo- porque tomas sangre de los vivos y yo me alimento de
los muertos. El águila pensó: Está bien,
probemos, me alimentaré de lo mismo que tú. Muy
bien. Echaron a volar el águila y el cuervo. Desde lo
alto vieron un caballo tendido en el suelo. Bajaron hasta él
y se posaron, el cuervo comenzó a dar picotazos que daba
gusto y el águila picó una vez, picó otra,
dio un aletazo y le dijo al cuervo: No, hermano, mejor que alimentado
trescientos años de carroña, es tomar aunque sea
solo una vez sangre viva y que sea lo que dios quiera!
-¿Cuál es la moraleja?."
La
narración de Pugachov es un producto de la imaginación
y parece de una imaginación privada completamente de
relación con la realidad. Cuervos y águilas que
hablan solamente podían ser invención de la vieja
calmuca; sin embargo, es fácil observar que en otro sentido
esta estructura fantástica se sale directamente de la
realidad e influye sobre ella. Pero esta realidad no es exterior,
sino interior, es el mundo de las ideas, de los conceptos y
sentimientos del propio hombre. De estas obras se dice que son
fuertes no por la verdad exterior sino por la verdad interior.
Es fácil observar que en las imágenes del cuervo
y el águila Pushkin presentó dos tipos diferentes
de ideas y vida, dos actitudes diferentes hacia el mundo que
no podrían haberse comprendido con la simple conversación
seca y fría; la diferencia entre el punto de vista del
conservador y el punto de vista del rebelde, la diferencia que
con claridad y enorme fuerza de sentimiento estampó en
la conciencia del que hablaba a través de la fábula.
La fábula ayudó a explicar una actitud compleja
ante la vida, sus imágenes dieron claridad a un problema
de la vida y lo que no pudo hacer el lenguaje frío de
la prosa, lo logró la fábula con su lenguaje figurado
y emocional. Es por eso que tenía razón Pushkin
cuando dijo que el verso puede golpear el corazón con
una misteriosa fuerza, he aquí por qué en otros
versos habla de la realidad de la vivencia emocional provocada
por la ficción.
Vale la pena recordar la influencia que ejerce alguna obra artística
sobre la conciencia social para convencerse de que aquí
la imaginación se describe también como un círculo
completo, de la misma manera que cuando se materializa. Gogol
creó El inspector, los actores la interpretaron en el
teatro y el autor y los actores crearon obras de fantasía,
la propia pieza llevada a escena reflejaba con tanta claridad
todo el horror de la Rusia de aquellos tiempos, se burlaba con
tanta fuerza de aquella base en que se sustentaba la vida y
que parecía inquebrantable, que todos percibieron, hasta
el propio zar, espectador de la primera función, que
la pieza representaba un gran peligro para aquella sociedad
que él representaba.
"Nos ha golpeado a todos, pero a mí más que
a nadie", dijo el zar Nicolai en la primera representación
de la pieza.
Esta influencia sobre la conciencia social de las personas puede
ser producida por las obras artísticas solo porque poseen
su lógica interior. El autor de toda obra artística,
al igual que Pugachov, combina las imágenes de la fantasía
con objetivos y sentido, sin acumularlas arbitrariamente, al
azar como en los sueños absurdos; por el contrario, sigue
una lógica interior de imágenes en desarrollo
y esta lógica interior está condicionada por la
relación que establece la obra entre su mundo y el mundo
exterior. En la fábula del cuervo y el águila
las imágenes están dispuestas y combinadas siguiendo
la lógica de las fuerzas que chocaban y estaban representadas
por Grinev y Pugachov. Tolstoi brinda un ejemplo muy curioso
de este círculo que describe la obra artística,
narra cómo surgió en él el personaje de
Natasha en su novela La guerra y la paz.
'Tomé a Tania -dice él- la combiné con
Sonia y obtuve a Natasha."
Tania y Sonia eran su cuñada y su esposa, dos mujeres
reales de cuya combinación salió el personaje.
Estos elementos tomados de la realidad siguen combinándose
más adelante no por mero capricho del artista, sino por
la lógica interior del personaje. Tolstoi escuchó
cierta vez la opinión de una de las lectoras de que había
sido implacable con Ana Karenina, personaje central de la novela
homónima al lanzarla a buscar la muerte bajo las ruedas
de un tren, Tolstoi le dijo:
"Esto trae a mi mente algo que sucedió con Pushkin.
En cierta ocasión él le dijo a uno de sus amigos:
-Imagínate
que broma me ha hecho Tatiana, contrajo matrimonio. Esto no
lo esperaba de ella.
Lo mismo podría decir de Ana Karenina. Tanto mis personajes
masculinos, como mis personajes femeninos realizan a veces cosas
que yo no hubiese deseado. Ellos hacen lo que deben hacer en
la vida real y lo que ocurre en la vida real y no lo que yo
preferiría."
Este mismo tipo de reconocimiento podemos hallarlo en toda una
serie de artistas que señalan esta misma lógica
interior que guía la estructuración de un personaje.
En un hermoso ejemplo Vundt expresa esta lógica de la
fantasía, cuando dice que la idea del matrimonio puede
sugerir la idea de la muerte (la unión y la separación
del novio y la novia), pero no la idea de un dolor de muelas.
De igual forma, con frecuencia, encontramos en las obras artísticas
rasgos distantes unidos y que exteriormente no están
relacionados, pero sin embargo no son ajenos entre sí
como la idea de¡ dolor de muelas y la idea del matrimonio,
y están unidos por la lógica interior.
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