Capítulo 7
CREACIÓN TEATRAL EN LA EDAD ESCOLAR
La dramatización,
o la creación teatral infantil es lo que más cerca está
de la creación literaria infantil. junto a la creación
literaria, la dramatizaci6n o la representación teatral constituye
el tipo de creación infantil más frecuente y divulgado
y se entiende que está más cercano al niño, por
dos cuestiones fundamentales: en primer lugar, el drama fundamentado
en la acciones, en los hechos realizados por el propio niño,
vincula de manera más efectiva y directa la creación artística
con la vivencia personal.
"La forma dramática de poner fin a las impresiones de la
vida -dice Petrova- se encuentra en lo íntimo de la naturaleza
de los niños y se expresa espontáneamente, independiente
del deseo de los adultos. Las impresiones interiores del medio circundante
son captadas y concretadas por el niño de forma imitativa. Para
los rasgos espirituales inconscientes tales como el heroísmo,
la audacia y el sacrificio, el niño crea situaciones y atmósferas
con la fuerza del instinto y de la imaginación que no le brinda
la vida. Las fantasías infantiles no quedan en la esfera de las
ilusiones, como en los adultos. Cada idea e impresión, el niño
quiere encarnarla en modelos o patrones vivos y acciones."
De esta manera, en la forma dramática, se manifiesta con mayor
claridad el conjunto completo de aspectos de la imaginación sobre
los que hablamos en el capítulo primero. Aquí la imagen
creada con los elementos de la realidad se materializa y se realiza
de nuevo, aunque condicionalmente, el deseo de realizar la acción,
de materializarla, que se esconde en el propio proceso de imaginación
aquí encuentra su completa concreción. El niño
que ve un tren por primera vez escenifica sus impresiones: desempeña
el papel de la locomotora, golpea, silba tratando de imitar lo que vio
y esta escenificación de la impresión le brinda un gran
placer. El autor que citamos habla de un niño de nueve años
que al saber lo que era una máquina dragadora o excavadora hizo
las veces de esta durante varios días: adoptaba con su cuerpo
la forma de una rueda; movía los brazos con frenesí y
las manos con los dedos unidos, eran las paletas de la rueda que sirven
para cavar la tierra. A pesar de la fatiga provocada por este ejercicio,
el niño se dedicó al mismo durante un largo paseo por
la ciudad y lo repitió constantemente en la casa y en el área
de juego cercana a esta. El agua que corría por los contenes
de las aceras le inspiraba aún más: le parecía
que dragaba "canales y lechos de ríos" solo se detenía
para desempeñar el papel del obrero que guiaba la máquina
y la dirigía a "dragar un nuevo río" y después
hecho un ovillo hacía las veces de la máquina incansable
que trabajaba con sus "paletas".
Otra niña con sus pies metidos en la arena, parada e inmóvil,
con los brazos pegados al cuerpo decía: "Yo soy un árbol
que crece; estas son las ramas, estas son las hojas -las manos de la
niña comienzan a elevarse poco a poco abriendo los dedos- ¿ves?,
el viento me mece, y el árbol comienza a inclinarse y a agitarse
con sus hojas-dedos."
Otro motivo de proximidad de la forma dramatizada con el mundo infantil
viene dado por la relación de toda escenificación con
el juego. La dramatización está más ligada que
cualquier otra forma de creación con el juego, donde reside la
raíz de toda creación infantil y es por ello la forma
más sincretizada, es decir contiene en sí elementos de
los más diversos tipos de creación. A propósito,
en esto consiste el gran valor de la escenificación teatral infantil
que da el motivo y el material para los más diversos tipos de
creación infantil. Los propios niños crean, improvisan
o ensayan una pieza, improvisan los papeles y a veces escenifican algún
material literario, esta creación literaria de los niños
les resulta necesaria y comprensible porque adquiere sentido como parte
de un todo. Esta es la preparación o la parte natural de un juego
verdadero y recreativo. La confección de accesorios de teatro,
decorados y trajes brinda campo para la creación técnica
e imaginativa de los niños que dibujan, trabajan en modelado,
recortan, cosen y de nuevo todas estas actividades cobran un sentido
y objetivo como parte de un ideal general que emociona a los niños.
Por último, en el propio juego que consiste en la representación
de los personajes, se realiza todo este trabajo que le brinda su expresión
completa y definitiva.
"Los ejemplos mostrados -dice Petrova- muestran de manera suficiente
hasta qué punto es eficaz el modo de transformación gradual
del mundo que es propio de los niños.
El juego es la escuela de la vida del niño, lo educa espiritual
y físicamente; su importancia es enorme para la formación
del carácter y la comprensión del mundo del hombre futuro.
El juego podemos analizarlo como la forma primaria de escenificación
o dramatización, que se distingue por la valiosa particularidad
de que el artista, el espectador, el autor de la pieza, el escenógrafo
y el técnico se unen en estos casos en una misma, persona. En
el juego la creación del niño tiene carácter de
síntesis, su esfera intelectual, emocional y volitiva está
estimulada con la fuerza directa de la vida y al mismo tiempo sin tensión
excesiva de su psiquis."
Algunos pedagogos se han manifestado contrarios categóricamente
a la creación teatral infantil, han señalado el peligro
de que este medio pueda propiciar el desarrollo temprano de la vanidad
infantil, la artificialidad, etc., y en realidad, la creación
teatral infantil cuando trata de reproducir directamente las formas
del teatro de adultos resulta poco apropiada para los niños.
Comenzar por un texto literario: la memorización de palabras
ajenas, como lo hacen los actores profesionales, de palabras que no
siempre están al alcance de la comprensión y del sentimiento
del niño encadena la creación infantil y lo convierte
en un transmisor de palabras ajenas mediante un texto obligado. Es por
eso que los niños entienden mejor las piezas creadas e improvisadas
por ellos mismos en el proceso de creación, aquí son posibles
las más diversas formas y grados que van desde el texto literario
elaborado y preparado con anterioridad hasta el fácil apunte
de cada papel que el propio niño en el proceso del juego debe
desarrollar improvisadamente en un nuevo texto literario. Estas piezas
serán, inevitablemente, más incoherentes y menos literarias
que las piezas preparadas, escritas por escritores adultos, pero tendrá
como ventaja el que surjan en el proceso de creación infantil.
No debemos olvidar que la le y fundamental de la creación infantil
consiste en que su valor hay que verlo como resultado en el propio proceso
y no como un producto de la creación, lo importante no es lo
que creen los niños, lo importante es que crean, que ejercitan
la imaginación creadora y la materializan. En la escenificación
hecha por los niños en la actualidad, todo desde la cortina,
hasta el desarrollo de la obra, debe ser hecho por las manos y la imaginación
de los propios niños y solo entonces la creación dramática
alcanzará toda su importancia y toda su fuerza.
Como ya ha sido señalado, alrededor de las escenificaciones se
van formando y organizando los más diversos componentes de creación
infantil: el técnico, el plástico-escenográfico,
el oral y la dramatización en todo el sentido de la palabra.
El valor propio de los procesos de creación infantil se pone
de manifiesto claramente en que los aspectos secundarios, como por ejemplo,
el trabajo técnico de preparación de la escena cobra para
el niño una importancia igual a la que tiene la pieza y el juego.
Petrova hace un relato de una escenificación escolar y del interés
que los niños manifestaron por el trabajo técnico relacionado
con ella: "Para hacer perforaciones -dice ella-- hay que conseguir
un instrumento que no siempre se encuentra en la escuela: el berbiquí.
El proceso de taladrado es fácilmente dominado hasta por los
más pequeñitos, este sencillo procedimiento técnico
me fue enseñado por los preescolares. El berbiquí traído
por mí casualmente hizo época en la vida del grupo: los
niños taladraron con él cubos y tablitas y después
los unían con palitos en diferentes combinaciones. De los huecos
se elevaron bosques, jardines y cercas. El berbiquí a los ojos
de los niños era una maravilla de la técnica..."
Hay que dejar que los niños hagan, de igual modo que la pica
toda la ambientación material del espectáculo y de la
misma manera que el encadenamiento de los niños a un texto ajeno
provoca una ruptura en su orientación psicológica, asimismo
el objetivo y el carácter principal del espectáculo deben
ser conocidos y comprendidos por ellos. El niño se sentirá
atado y turbado por las tablas y todas las formas exteriores del teatro
de adultos si este se traslada directamente a la escena infantil. El
niño es mal actor para los demás. Todo el espectáculo
hay que organizarlo de forma que los niños sientan que actúan
para sí, se sientan atrapados por el interés de este juego
y por su propio proceso y no por el resultado final, el mayor premio
del espectáculo debe ser la satisfacción experimentada
por el niño cuando lo prepara y durante el propio proceso del
juego y no por el éxito o el beneplácito de su labor ante
los adultos.
De la misma manera que los, niños para escribir obras literarias
deben comprender para qué escriben, deben tomar conciencia del
objetivo de esa escritura, de igual modo el espectáculo de los
niños debe ser concebido para ellos con determinado objetivo.
"Una representación pioneril -dice Rives- no es actuar por
actuar, siempre persigue determinado objetivo, como por ejemplo la presentación
de una acción revolucionaria importante o de un acontecimiento
político, así como también la escenificación
del balance del trabajo del período finalizado: toda representación
pioneril que tenga este tipo de objetivo no puede dejar de plantearse
también los objetivos de la educación estética.
Toda representación pioneril, además de su finalidad divulgativa
propagandística debe contemplar también determinados aspectos
de la creación."
La narración, o sea, la creación literaria oral de los
niños y la dramatización en su sentido más estrecho,
está muy próxima a la forma dramática de creación
infantil. El pedagogo y educador Chicherín describe así
una de las representaciones infantiles: "Varias mesas han sido
retiradas a un lado, sobre ellas se han colocado los bancos; en una
parte .se ha puesto un tubo de cartón y una bandera, el gentío
va subiendo al barco. Allí dos muchachos se van para América,
se han escondido en la bodega (debajo de las mesas) están los
maquinistas y el fogonero. Sobre cubierta están el timonel, el
capitán, los marineros, los pasajeros ( ... ). El vapor va a
partir, silva su sirena y los puentes se elevan. Los pasajeros sobre
la cubierta se mueven rítmicamente; además, en una parte
por detrás se mueve la pizarra donde está escrito mar.
Aquí la importancia fundamental de los materiales auxiliares
estriba no en crear la ilusión de los espectadores, sino en que
el propio juego tome con valentía cualquier argumento y pueda
ser estructurado dinámicamente y cobrar vida."
Este espectáculo-juego se acerca mucho a la dramatización
y se asemeja tanto que a menudo las fronteras entre uno y otro se pierden
por completo. Sabemos que algunos pedagogos introducen la dramatización
como método de enseñanza, hasta tal punto esta efectiva
forma de imaginación mediante el cuerpo responde a la naturaleza
motriz de la imaginación infantil.
Índice
Capítulo
8
DIBUJO EN LA EDAD INFANTIL
El
dibujo, como ya hemos señalado, es el tipo preferido de creación
infantil en la edad temprana. "A medida que el niño crece
y entra en el período de la infancia tardía siente con
frecuencia decepción y cierta apatía con respecto al dibujo."
Luquet, quien realizó una investigación sobre los dibujos
de los niños, señalaba esta cierta apatía o enfriamiento
en el período comprendido entre los 10 y los 15 años,
después de este enfriamiento, según su opinión,
comienza de nuevo el interés por el dibujo entre los 15 y los
20 años pero, este nuevo auge de la creación plástica
es experimentado solo por aquellos con elevados dones en el plano artístico,
la mayoría queda para toda la vida en esta fase de ruptura y
los dibujos de un adulto que nunca ha dibujado, en este sentido, se
diferencian muy poco de los dibujos de un niño de ocho o nueve
años que ha terminado su ciclo de pasión por el dibujo.
Estos datos muestran que en la edad que nos interesa, el dibujo sufre
una caída y esa actividad a menudo es abandonada por los niños.
Barnes, quien estudió más de 15 mil dibujos establece
que este rompimiento se observa en los 13 o 14 años de edad.
"Se puede establecer -dice él- que las niñas de 13
años y los niños de 14 años se vuelven menos valientes
en la expresión. Los niños que generalmente se niegan
a dibujar son los comprendidos en la edad que sobrepasa los 13 años.
Otras investigaciones en este sentido también muestran que cerca
de los 13 años, en el período de la madurez sexual, los
niños sufren variaciones en sus ideales."
Esta cierta apatía por el dibujo, en esencia, oculta el paso
hacia una nueva fase superior de desarrollo del mismo que se hace accesible
a los niños solo con estímulos exteriores favorables,
como por ejemplo la enseñanza del dibujo en la escuela, los patrones
artísticos de la casa, o con un don especial para ese tipo de
creación. Para comprender la ruptura que experimenta el dibujo
infantil en este período es necesario trazar en muy breves rasgos
las principales etapas que atraviesa su desarrollo en el niño.
Kerschensteiner, quien realizó experiencias sistemáticas
con el dibujo infantil distingue todo su proceso de desarrollo en cuatro
fases.
Si dejamos a un lado la etapa de los garabatos, las rayas y la representación
amorfa de algunos elementos y comenzamos de inmediato desde que en el
niño aparece el dibujo en el sentido propio de la palabra, encontramos
al niño en la primera fase o en la fase de esquema, en la cual
el niño dibuja representaciones esquemáticas del objeto,
muy lejanas de su forma real. En la figura humana con frecuencia se
representa la cabeza, las piernas y a menudo también las manos
y el tronco a lo que se limita toda la representación. Son las
llamadas cabezas con pies, 0 sea, seres esquemáticos representados
por el niño en lugar de la figura humana. Ricci, quien investigó
los dibujos infantiles le preguntó cierta vez a un niño
que había dibujado una cabeza con pies:
- ¿Por
qué tiene solo la cabeza y los pies?
- Porque eso es suficiente para ver y para salir a dar un paseo a pie
respondió el niño.
El rasgo
fundamental que diferencia a esta fase es el hecho de que el niño
dibuja de memoria y no tomando como patrón el natural. Un psicólogo
que le pidió a un ,niño que dibujara a su mamá,
la cual también estaba presente, pudo observar cómo no
miró para ella en ningún momento. Sin embargo, no solo
las observaciones directas, sino también el análisis del
dibujo ponen de manifiesto que el niño dibuja de memoria, dibuja
lo que él sabe de una cosa, lo que le parece principal en ella
y, en general, no lo que ve sino lo que se imagina de la cosa. Cuando
un niño dibuja un jinete sobre un caballo de perfil dibuja las
dos piernas conscientemente, aunque el observador desde uno de los lados
vea solo una. Cuando dibuja a un hombre de perfil, le hace dos ojos.
"Si quiere dibujar un hombre vestido -dice Bühler- hace lo
mismo que al vestir una muñeca: lo dibuja desnudo y después
le va haciendo la ropa como si el cuerpo se transparentara; en el bolsillo
puede verse un monedero y dentro, hasta monedas."
Se obtiene lo que correctamente se nombra dibujo de rayos X. En las
figuras 6 y 7 mostramos dibujos de rayos X, cuando el niño dibuja
un hombre vestido, le hace las piernas debajo de la ropa aunque no las
vea. Otra prueba clara de que en esta fase el niño dibuja de
memoria es la incongruencia y el carácter inverosímil
del dibujo infantil: partes significativas del cuerpo humano como el
tronco, a menudo no son dibujadas, las piernas aparecen directamente
de la cabeza y a veces las manos también. En ocasiones, las partes
están en un orden diferente al observado por el niño en
otra figura humana.
En las figuras que mostramos en el apéndice, se observan las
representaciones esquemáticas de la figura humana mediante las
cuales se hace fácil deducir en qué consiste el bosquejo
esquemático. Selly, con toda razón, expresa lo siguiente
sobre esta fase: "Reconocer que el niño de tres o cuatro
años se representa la cara de una persona mejor que como la dibuja
resulta sin sentido, si hubiera duda de ello no podría dejarse
de reconocer que sus dibujos de la figura humana sin pelo, orejas, tronco
ni manos están muy por debajo de sus conocimientos, ¿
cómo puede explicarse? Yo considero que esto es debido a que
el pequeño creador es mucho más simbolista que naturalista
y no se preocupa en lo absoluto por la semejanza completa y exacta,
sino que solo desea la indicación más superficial."
Se sobreentiende que a esta pobreza de la elaboración producto
de la insuficiencia o falta de un objetivo artístico serio, contribuyen
también las limitaciones técnicas, por ejemplo, una cara
redonda, con dos líneas de apoyo corresponde a lo que el niño
puede hacer fácilmente y sin esfuerzo. Bühler con toda justeza
señala que los esquemas del niño son muy variados, ya
que ellos, de la misma forma que los conceptos, contienen solo rasgos
esenciales y permanentes de los objetos. El niño al dibujar transmite
en el dibujo lo que conoce del objeto y lo que ve, por eso con frecuencia
dibuja en exceso sobre lo que no ve; otras veces, por el contrario,
omite en el dibujo muchas cosas que evidentemente ve,.pero que para
él no son fundamentales en el objeto que se representa. Los psicólogos
llegan a la conclusión de que en esta fase el dibujo del niño
es como una enumeración o, mejor dicho, una narración
gráfica del objeto que se representa.
"Cuando a un niño de siete años de edad se le pide
que describa un caballo -dice Bühler- se produce en principio,
la misma enumeración de las partes del cuerpo que se observan
en el dibujo: el caballo tiene una cabeza, una cola, dos patas delante
y dos patas detrás, etc. Por eso el dibujo de memoria se ha comprendido
simplemente como una narración gráfica."
Y en realidad pueden explicarse estas cosas de la siguiente manera:
mientras el niño dibuja, piensa en el objeto que va a representar
de la misma forma que si hablara de él, en su exposición
oral no está ceñido al objeto y por eso puede, en ciertos
límites, captar cualquier detalle o pasar a través de
ellos: por ejemplo, un enano tiene una cabeza grande y dos piernas cortas,
blancas como la nieve, dedos y una nariz roja. Si la mano del pequeño
pintor fuera a dirigir de manera inocente e ingenua o mejor dicho, sin
crítica, esta descripción sencilla compuesta por contraposiciones,
las piernas cortas podrían -salir de forma fácil y directa
de la gran cabeza y aproximadamente en el mismo lugar pueden salir también
las manos y la nariz cae en el centro del óvalo de la cara pero,
esto es precisamente lo que realmente puede verse en muchos dibujos
de la infancia temprana.
La siguiente fase se llama fase del sentimiento que surge de la forma
y la línea. En el niño se va despertando paulatinamente
la necesidad no solo de enumerar las características concretas
del objeto descrito, sino también de captar las interrelaciones
formales de sus partes. En esta segunda fase de desarrollo del dibujo
infantil observamos una mezcla de la representación formal y
esquemática; por un lado, son todavía dibujos-esquemas,
y por otro, el embrión de lo que se representa es parecido a
la realidad. Esta fase no puede ser, por supuesto, claramente delimitada
con respecto a la primera, sin embargo, se caracteriza por la captación
de una cantidad considerable de detalles en lo representado, por una
distribución más real de las diferentes partes del objeto:
ya no se observan más omisiones inadmisibles del tronco; ya todo
el dibujo se acerca a la forma real del objeto.
La tercera fase, según Kerschensteiner, es la de la representación
verosímil en la cual el esquema desaparece del dibujo infantil
en general. El dibujo tiene forma de silueta o de contorno; el niño
no transmite todavía las perspectivas, ni la plasticidad del
objeto, El objeto aún está esbozado planimétricamente
aunque en general, el niño ya ofrece la representación
del objeto con veracidad, con realidad, muy parecida a su verdadera
forma. "Solo muy pocos niños -dice Kerschensteiner- en comparación
van más allá de la tercera fase con sus propias fuerzas
sin contar con la ayuda de otra persona que les enseñe. Hasta
los 10 años de edad esto se observa solo como rara excepción;
desde los 11 años comienza a destacarse algún porcentaje
de niños que manifiestan cierta capacidad para la representación
espacial del objeto."
En esta cuarta fase de representación plástica, las diferentes
partes del objeto se representan con sentido de volumen y perspectiva,
mediante la utilización de colores y sombras, se le transmite
movimiento y se brinda en mayor o menor grado la impresión plástica
del objeto.
Para que la diferencia entre estas cuatro fases y la evolución
gradual que atraviesa el dibujo infantil sean apreciadas claramente
pondremos varios ejemplos: hay cuatro representaciones sucesivas de
un vagón de tranvía. La primera figura es puramente un
esquema, varios círculos disparemos que representan las ventanillas
y dos líneas alargadas que forman el propio vagón; eso
es todo lo que trazó el niño que quería transmitir
la representación de un vagón de tranvía. Más
adelante continúa ese mismo esquema puro, pero ya las ventanillas
están colocadas a los costados del vagón y se transmite
con mayor veracidad la interrelación formal de las partes. En
el tercer dibujo se ofrece la representación esquemática
de los vagones con una enumeración detallada de las diferentes
piezas y partes; aquí se muestran las personas, los asientos,
las ruedas, pero aún tenemos delante de nosotros una representación
esquemática. Y por último, en el cuarto dibujo perteneciente
a un niño de 13 años se observa la representación
plástica de un vagón de tranvía en perspectiva
y que muestra el aspecto real del objeto.
Se observan todavía más marcadamente estas cuatro fases
del desarrollo del dibujo infantil en los ejemplos de representación
de la figura humana y de los animales, temas preferidos por los niños.
En los primeros dibujos tenemos ante nosotros la representación
puramente esquemática de la figura humana, a menudo limitada
por dos o tres partes del cuerpo; paulatinamente, este esquema se enriquece
con algunos elementos, surge el dibujo de rayos X que acumula toda una
serie de detalles.
En la segunda fase encontramos de nuevo la representación esquemática
de rayos X como puede observarse, por ejemplo, en el dibujo de un niño
de 10 años que representó a su padre como un conductor:
el tronco y las piernas pueden verse a través de la ropa y sobre
la gorra hay un número, dos filas de botones aparecen dibujadas
en el abrigo; sin embargo, pese a toda la riqueza de detalles transmitidos
en la representación, sigue estando en la primera fase del esquema
puro. En la segunda fase de la representación esquemática-formal
mixta vemos el intento de transmitir una representación del objeto
más verosímil. Tenemos ante nosotros el esquema mixto
con el tipo o la forma real. Veamos por ejemplo, el dibujo perteneciente
a un niño de 10 años de edad: el dibujo representa al
padre o a la madre del niño, en estas figuras es muy fácil
observar las huellas de la representación esquemática
pero, en ellas predomina la transmisión exacta desde el punto
de vista formal del objeto.
Los dibujos pertenecientes a la tercera fase brindan representaciones
de contorno verosímiles y semejantes a la forma real del objeto;
aunque con algunos errores, faltas de proporcionalidad y correspondencia,
el niño se hace realista y dibuja lo que ve, transmite la postura,
el movimiento y tiene en cuenta el punto de vista del observador, en
su dibujo no está presente el esquema.
Por último, en la cuarta fase, la representación plástica
tiene en cuenta y muestra la forma plástica del objeto representado,
es así, por ejemplo, el cuadro representativo del muchacho que
duerme; el dibujo pertenece a un niño de 13 años.
Estas mismas cuatro fases podemos observarlas cuando se representa un
animal, lo que muestra convincentemente que la diferencia en la representación
está condicionada aquí no por el contenido y el carácter
del tema del dibujo, sino que está relacionada con la evolución
que sufre el propio niño.
En el primer dibujo (fig. 19) se representa un caballo que en lugar
de cabeza tiene un rostro humano; en esta primera fase los niños
dibujan todos los animales completamente iguales y los esquemas de los
gatos, los perros, y a veces, hasta de las gallinas, no se diferencian
entre sí. El niño reiterada y esquemáticamente
dibuja el tronco, la cabeza y las patas. En el referido dibujo la cara
tiene forma marcadamente humana, aunque es la de un caballo. En la segunda
fase el niño presenta el esquema de un caballo agregándole
algunos rasgos que corresponden a la forma real de¡ caballo, por
ejemplo, la forma típica de la cabeza y el cuello; su dibujo
del caballo ya comienza a diferenciarse notablemente del dibujo del
gato y de otros animales, principalmente del esquema de las aves.
En la tercera fase, el niño presenta la imagen plana de contorno
pero verosímil de un caballo y solo en la cuarta fase, corno
puede apreciarse en la figura 20, el niño alcanza una representación
plástica del caballo en perspectiva. A primera vista parece una
paradoja cuando miramos las fases recién esbozadas por las que
atraviesa el proceso de desarrollo gráfico infantil. Nosotros
esperábamos lo contrario, que el dibujo mediante la observación
fuera más fácil que el dibujo de memoria, sin embargo,
los experimentos de observación demuestran que el dibujo mediante
la observación, la representación o imagen real del objeto
es solo la fase superior y última en el desarrollo del dibujo
infantil, la fase que alcanzan solamente contados niños.
¿Cómo se explica esto? En los últimos tiempos el
investigador de los dibujos infantiles, el profesor Bakushinski trató
de dar una explicación a este fenómeno. De acuerdo con
su explicación, el primer período en el desarrollo del
niño está caracterizado por el predominio en la percepción
infantil de las impresiones "motor-táctiles" y ese
mismo procedimiento de orientación en el mundo circundante. Estas
son consideradas primarias en comparación con las impresiones
visuales y estas últimas están subordinadas a los procedimientos
táctiles de orientación del niño.
"Todas las acciones del niño -dice este autor- y los productos
de su creación pueden ser comprendidos y explicados tanto en
general como en particular, mediante la interrelación entre los
procedimientos 'motores-táctiles' de la percepción del
mundo por el niño. El niño está por entero y realmente
en movimiento, realiza cosas reales, le interesa sobre todo el proceso
de la acción más que sus resultados; prefiere hacer las
cosas y no representárselas, trata de utilizarlas hasta el límite
de lo utilitario, principalmente en el proceso del juego y se manifiesta
indiferente o casi indiferente hacia su contemplación, en especial,
hacia una contemplación prolongada. En este período las
acciones del niño se destacan por un fuerte colorido emocional.
La acción física predomina sobre los procesos analíticos
de la conciencia. Los productos de la creación se destacan por
un esquematismo extremo y representan con frecuencia los símbolos
más generales de las cosas; las transformaciones y acciones que
conducen a ellos no se reproducen, de esto se habla, o se muestra en
el juego."
La tendencia fundamental en la evolución del niño consiste
en que el papel de la visión en el dominio del mundo comienza
a ser mayor, de una posición subordinada pasa a una posición
predominante y el propio aparato "motor-táctil" de
la conducta del niño se subordina al visual. En el período
de tránsito se observa la lucha de las dos orientaciones contrarias
de la conducta infantil que culmina con el triunfo total de la orientación
visual en la percepción del mundo.
"El nuevo período está relacionado con un debilitamiento
de la actividad física exterior -dice Bakushinski- y un fortalecimiento
de la actividad mental. Comienza entonces la etapa o fase del análisis
y la reflexión en el desarrollo infantil, la cual se prolonga
durante la infancia tardía hasta la adolescencia.
En la percepción del mundo y el reflejo creador de esa percepción
desempeñan ahora un papel predominante las etapas visuales. El
adolescente se vuelve más observador, contempla y siente intelectualmente
el mundo como un fenómeno complejo, complejidad que percibe no
tanto en la diversidad de la existencia de las cosas, como ocurría
en el período anterior, sino en las relaciones y cambios establecidos
entre ellas."
Al niño de nuevo le interesa un proceso, pero no el propio proceso
de acción, sino el proceso que se opera en el mundo exterior.
En la creación plástica el adolescente en este período
tiende a la adopción de un estilo naturalista e ilusorio, quiere
representar las cosas como si fuesen reales, la orientación visual
le permite dominar los métodos de representación del espacio
con perspectiva.
De esta forma, vemos que el paso hacia una nueva forma de dibujo está
relacionada en este período con profundas transformaciones en
la conducta del adolescente. Es interesante remitirse a los datos de
Kerschensteiner referentes a la frecuencia de estas cuatro fases. Hemos
visto que la cuarta fase la ha observado Kerschensteiner solo desde
los 11 años, o sea precisamente a partir de la edad en que, según
señala la mayoría de los autores, comienza en los niños
la decadencia de su arte para dibujar. Evidentemente, esto guarda relación,
como ya se ha señalado, por una parte con los niños con
dones especiales y por otra, con aquellos niños en los cuales
la enseñanza en la escuela o las condiciones existentes en su
casa crean estímulos favorables para el desarrollo del dibujo.
Ya esta creación no es masiva, espontánea, o sea ya no
es la creación infantil surgida espontáneamente; es la
creación relacionada con la habilidad, con ciertos hábitos
de creación y con el dominio del material, etc. De los datos
presentados por el autor podernos hacernos una idea sobre la distribución
de las cuatro fases de acuerdo con la edad: vemos que todos los niños
de seis años de edad están en la primera fase del esquema
puro. A partir de los 1 1 años es mucho menos frecuente, el dibujo
se perfecciona y a partir de los 13 años aparece el dibujo real
en el sentido completo y exacto de esta palabra.
Son curiosos los datos de otro investigador del dibujo infantil, de
Levinstein, los cuales muestran que el niño en las diversas edades
traza la figura humana mediante su representación esquemática.
De esta forma vemos que el tronco se observa solo 50 veces en los niños
de cuatro años de edad y 100 veces en los de 13 años,
los párpados y las cejas se observan en el 92 % de los niños
de 1 3 años y nueve veces menos en los de cuatro años.
La conclusión general que puede hacerse al observar estos datos
es la siguiente: las piernas, la cabeza y las manos se observan en las
fases más tempranas de desarrollo del dibujo infantil, otras
partes del cuerpo, los detalles y la ropa aumentan a medida que aumenta
la edad de los niños.
De lo planteado anteriormente surge la pregunta de cómo es necesario
abordar la creación artística en el período de
tránsito.
¿Es acaso una rara excepción, hay que estimularla, darle
importancia, cultivarla en los adolescentes o es necesario pensar que
este tipo de creación muere de muerte natural cuando llega al
período de tránsito?
Veamos cómo valora la niña-adolescente los resultados
sus actividades en el círculo de interés de educación
artística bajo la dirección de Sakulina [El trabajo de
esta autora y de los siguientes puede consultarlo en la colección
de artículos, El arte en la escuela de enseñanza laboral
Moscú 1926.]:
"Ahora me hablan los colores. Su combinación produce en
mí determinado estado de ánimo. Los colores y el dibujo
me explican el contenido del cuadro y su idea y después comienza
a acaparar mi atención la agrupación de los objetos, que
también crea un estado de ánimo, así como los claros
y oscuros que le dan mucha vida. Este color me gusta mucho y cuando
dibujamos del natural siempre quiero dar el máximo porque con
él todo se vuelve más vivo, pero es muy difícil."
En el desarrollo de la creación artística infantil, incluida
la creación plástica, es necesario observar el principio
de libertad el cual es en general la condición indispensable
de toda creación. Esto quiere decir que las actividades de creación
de los niños no pueden ser obligatorias y pueden surgir solo
como resultado de los intereses infantiles. Por eso también el
dibujo en la edad de tránsito no puede ser masivo ni un fenómeno
general, pero para los niños dotados y hasta para los niños
que no piensan ser pintores profesionales el dibujo tiene una enorme
importancia cultural. Cuando, como se expresa anteriormente, los colores
y el dibujo comienzan a hablarle al adolescente, este comienza a dominar
un nuevo lenguaje que amplía su horizonte, que profundiza sus
sentimientos y le transmite en el lenguaje de las imágenes lo
que ningún otro procedimiento puede hacerle comprender. En la
edad de tránsito están relacionados con el dibujo dos
problemas extraordinariamente importantes que analizaremos en las conclusiones.
El primero de ellos consiste en que para el adolescente ya no es suficiente
con una actividad de imaginación creadora, no le satisface el
dibujo hecho de cualquier manera. Para materializar su imaginación
creadora necesita adquirir hábitos artísticos y profesionales
especiales.
Debe aprender a dominar el material, el procedimiento especial de expresión
que brinda la pintura; solo cultivando este dominio del material podernos
encauzar correctamente el desarrollo del dibujo infantil en esta edad.
De esta forma, vemos el problema en toda su complejidad, formado por
dos partes: por un lado es necesario cultivar la imaginación
creadora y por otro, el proceso de materialización de las imágenes
originadas por la creación necesita un cultivo especial. Solo
allí donde existe el desarrollo suficiente de uno u otro aspecto,
la creación infantil puede desarrollarse correctamente y brindarle
al niño lo que tenemos derecho a esperar de él. Otro aspecto
es que el dibujo infantil a esta edad se relaciona muy estrechamente
con el trabajo en la producción o con la producción artística.
Pospelova habla de la experiencia de creación infantil en la
esfera de la creación de grabados. En el proceso de esta creación
los niños hicieron grabados, lo cual requería de ellos
una serie de procesos técnicos para la confección de grabados
e impresiones.
"El proceso de impresión -dice la autora-- atrajo muchos
niños al grabado y después de los primeros pasos el círculo
de interés creció considerablemente."
El grabado se hizo objeto no solo de creación artística,
sino también de creación técnica de los niños.
Con frecuencia el grabado, gracias a las particularidades de su técnica,
no se utilizaba en lo absoluto con objetivos artísticos, los
niños hacían títulos, carteles, letras y utilizaban
la técnica del grabado en la confección del mural, hacían
ilustraciones para las clases de estudios de la naturaleza y estudios
sociales, en todo esto se relacionaban con el trabajo tipográfico.
Y la autora con toda justeza hace la siguiente conclusión: "Ha
quedado claro con respecto al interés de los adolescentes por
la actividad técnica que uno de los procedimientos pedagógicos
más efectivos es el de atraer la atención hacia alguna
actividad mediante la creación artística personal."
Esta síntesis del trabajo artístico del productivo caracteriza,
como ninguna otra, a la creación del niño en este período.
Los dos grabados mostrados por la autora que representan un molino y
una campesina muestran hasta qué punto pueden ser complejos los
procesos técnicos y de creación cuando se combinan.
Todo arte al cultivar procedimientos especiales de materialización
de sus imágenes cuenta con su técnica particular y esta
unión de la disciplina técnica con la ejercitación
creadora, es realmente lo más valioso conque cuenta el pedagogo
a esta edad. Labunskaya y Pestel describieron la experiencia del trabajo
con los niños en la esfera de la producción artística.
"Qué importancia -preguntan los autores- puede tener la
producción artística para los niños de 13, 14 y
15 arios de edad, la edad de tránsito y la más difícil
en el aspecto artístico-pedagógico, la edad en la cual
hasta los más capacitados podríamos decir que se contagian
con la afirmación: 'no sabemos hacerlo como es debido, pero así
como lo hacemos no vale la pena'. Solo si se conservan sus aspiraciones
orientadas hacia la creación y el dominio del material puede
brindárselas la educación artística posterior y
la instrucción mediante su incorporación a la producción
artística. El lápiz, la arcilla y los colores que pueden
utilizarse para tareas puramente plásticas podrían aburrirles.
Nuevos materiales y problemas prácticos brindan un inusitado
impulso a su creación. Si en la infancia temprana la superación
de las dificultades técnicas apagaba y frenaba sus impulsos de
creación, vemos que ahora por el contrario, determinadas limitaciones,
las dificultades técnicas y la necesidad de utilizar su inventiva
en determinados marcos, hacen mayor su actividad laboral creadora, de
aquí el valor de la orientación profesional de la producción."
La importancia del aspecto técnico con el cual debe estar pertrechada
la creación para que sea posible en este período, se hace
evidente si se tiene en cuenta que brinda de una forma más accesible
al miro el fruto del trabajo creador. Los autores con toda justeza dicen
que esta creación enseña al niño a manifestar su
capacidad creadora en la construcción de la vida en la sociedad
socialista (embellecimiento de los clubes, confección de carteles,
accesorios para el teatro, murales, etc.) Los autores en su experiencia
han utilizado el bordado, la pintura mural, el estarcido en lienzo,
juguetes, artículos de carpintería y de confección
textil y, todas estas experiencias arrojaron el mismo resultado productivo:
junto al desarrollo de las posibilidades creadoras, se produjo el desarrollo
técnico de los niños, el propio trabajo se hizo consciente
y con alegría, mientras que la creación dejó de
ser un entretenimiento, un juego que no interesaba al adolescente, para
comenzar a ser algo que satisfacía la actitud responsable y crítica
del niño hacia su actividad, ya que se estructuró sobre
la base de la técnica que el niño fue dominando paulatinamente.
De aquí, como de la experiencia de las escenificaciones teatrales
infantiles, es muy fácil hallar la salida hacia la esfera de
la creación puramente técnica de los niños.
Sería completamente irreal imaginarse esta cuestión como
si todas las posibilidades de creación de los niños se
limitarán exclusivamente a la creación artística.
Desdichadamente, la educación tradicional que mantenía
a los niños apartados del trabajo les permitía poner de
manifiesto y desarrollar las capacidades creadoras, principalmente,
en la esfera del arte. Precisamente con esto se explica que la creación
artística infantil sea más estudiada y mejor conocida.
Sin embargo, también en la esfera de la técnica nos encontramos
con el desarrollo creciente de la creación infantil, principalmente
en la edad que nos interesa. La confección de modelos de aeroplanos
y máquinas, la creación de nuevas construcciones, dibujos
y las actividades en los círculos de interés de los jóvenes
naturalistas, todas estas son formas de creación técnica
infantil que cobran una enorme importancia debido a que dirigen el interés
y la atención de los niños hacia una nueva esfera en la
cual puede reflejarse la imaginación creadora del hombre.
Como hemos visto, la ciencia, al igual que el arte permite la incorporación
de la imaginación creadora y la técnica es el producto
de esta actividad, la imaginación cristalizada según expresión
de Ribot. Los niños que tratan de dominar tanto los procesos
de creación científica y técnica, como de creación
artística se apoyan en igual medida en la imaginación
creadora. El desarrollo de la radio en la actualidad, la propaganda
general de la enseñanza técnica, crearon en los últimos
años el desarrollo de toda una red de círculos de interés
de electrotecnia. junto a ellos existe toda una serie de círculos
de interés sobre la producción para la juventud trabajadora
en las empresas: de aviación, química, construcción,
etcétera.
Esta misma tarea la realizan los círculos de jóvenes naturalistas
con respecto al desarrollo de la creación infantil, en ellos
tratan de combinar su trabajo creador con las tareas de llevar adelante
la economía. Los círculos de interés de jóvenes
naturalistas y técnicos conque cuentan los clubes de pioneros
deben convertirse en una escuela para la creación técnica
futura de nuestros adolescentes.
No nos detendremos detalladamente en este, ni en otros tipos de creación
como la música, la escultura, etc., ya que no es propósito
nuestro brindar una enumeración completa y sistemática
de todos los tipos posibles de creación infantil. Nuestro objetivo
tampoco es la descripción de la metodología del trabajo
con los niños en cada uno de los tipos de creación artística
enumeradas anteriormente. Para nosotros solo ha sido importante señalar
el mecanismo de creación infantil y las particularidades de esta
creación en la edad escolar y a partir de los ejemplos de aquellas
formas más estudiadas de creación del escolar, también
mostrar el trabajo de este mecanismo y la existencia de estas particularidades.
Como conclusión es necesario señalar la extraordinaria
importancia que tiene el cultivo de la creación en la edad escolar.
El hombre conquista el futuro mediante la imaginación creadora;
la orientación hacia el mañana, la conducta que se apoya
y parte de ese futuro, es la función principal de la imaginación.
Ya que la orientación educativa fundamental del trabajo pedagógico
consiste en la dirección de la conducta del escolar siguiendo
la línea de su preparación hacia el futuro, el desarrollo
y la ejercitación de su imaginación constituyen una de
las fuerzas principales en el proceso de realización de este
objetivo.
La formación de una personalidad creadora proyectada hacia el
futuro es preparada por la imaginación creadora encarnada en
el presente.
Índice
Bibliografía
BLONSKI,
P.P.: Obras psicológicas escogidas. Editorial Prosveschenie,
Moscú, 1964.
COMPFYRE, G.: Psicología elemental básica. Traducción
del francés, Sib., 1895.
CHICHERIN, A.V.: ¿Qué es la educación artística?
Editorial Rabotnik-prosveschenia, Moscú, 1926.
GAUPP, R.: La psicología del niño. 2da. edición.
Editorial Gosizdat, Leningrado, 1926.
GORNFAD, A.G.: El martirio de la palabra Editorial Gosizdat, Moscú,
Leningrado, 1927.
GRINBUG, A.F.: Relatos personales de los niños abandonados a
su suerte. Editorial Novaya Moskva, Moscú, 1925.
GROS, K.: 'La vida espiritual del niño", Conferencias escogidas.
Traducción del alemán, Kiev, 1916.
KERSCHENSTEINER, G.: El desarrollo de la creación artística
del niño. Traducción del alemán. Editorial Tipográfica
I.D. Sitina, Moscú, 1914.
RIBOT, T.: Imaginación creadora. Traducción del francés.
Sib., Editorial Yu. N. Erlich, 1901.
RICCI, C.: Los niños pintores. Traducción del italiano.
Editorial Sablina, Moscú, 1911.
SELLY, D.: Psicología pedagógica. Traducción del
inglés. Editorial Mir, Moscú, 1912.
SOLOVIOV, I. M.- La creación literaria y el lenguaje de los niños
de edad escolar. Editorial Mosk. akzioniernoieizd. o-vo, Moscú-Leningrado,
1927.
TOLSTOI, L.N.: "¿Quién debe aprender a escribir de
quién: los niños campesinos de nosotros, o nosotros de
los niños campesinos?" en: L.N TOLSTOI, colección
de obras. t. 15, Moscú, 1964.
VAJTEROV, V.P.: Bajes de la nueva pedagogía. Editora Tipográfica
I.D. Sitina, Moscú, 1913.
"El arte en la escuela laboral", Colección de artículos.
Editorial Novaya Moskva, Moscú, 1926.
Índice