Documento de la Lista Naranja de Docentes Universitarios presentado en el 1º Congreso Nacional del Polo Obrero el sábado 18 de mayo de 2002

Las universidades nacionales y el sistema de educación pública y gratuita en su conjunto han entrado en colapso. El presupuesto universitario ha sufrido los sucesivos embates de las políticas de ajuste de Menem, De la Rúa y Duhalde. En el 2002, el actual gobierno no sólo ha mantenido el ajuste heredado del 13 por ciento sino que, además, ha recortado el presupuesto de las universidades nacionales en 300 millones de pesos. Pero la situación del docente universitario es aún peor: los salarios, que en su mayoría oscilan entre los 100 y los 300$, están congelados desde hace una década. Y esto, cuando se cobra por trabajar, ya que el 30% de los trabajadores universitarios son ad honorem (no cobran sueldo alguno por sus tareas). Además, el trabajador docente universitario figura entre los más flexibilizados ya que todos los años debe ser contratado y carece de la más mínima estabilidad laboral. Pero hay más: los cursos se hacen cada vez más numerosos, de modo que se llega a exigir al docente que trabaje con 50, 100, 150 y aún más alumnos por clase, al mismo tiempo que se le multiplica la cantidad de cursos que debe dictar. No sólo eso: el docente "taxi" debe dispersarse en cuatro, cinco, seis o siete lugares de trabajo distintos, aumentando el tiempo de transporte y los gastos consecuentes. Como el de todos los obreros, el salario docente también se licúa con la inflación. Pero como el presupuesto se achica, las universidades recortan gastos y dejan de pagar los servicios más elementales (agua, luz, gas, teléfono), lo que resiente el ambiente de trabajo. Y como aún así no se logra equilibrio presupuestario alguno, los salarios han dejado se pagarse en muchas unidades académicas o se pagan en forma escalonada, con retrasos crecientes. Como sucede con el resto de la clase obrera, en el sector de docentes universitarios se ha desarrollado un proceso creciente de desocupación, que pasa desapercibido gracias a la estructura laboral dispersa y porque asume la forma de sub-ocupación intermitente. Igual que sucede con otros trabajadores, muchos docentes se ven forzados a emigrar, aún aceptando trabajos que descalifican su capacidad laboral adquirida tras años de esfuerzos personales y de su familia.
Pero el cuadro que afecta a los trabajadores universitarios se extiende más allá. El objetivo de estas políticas no es simplemente "meter en caja" el presupuesto universitario para satisfacer a los acreedores internacionales y a los parásitos locales. Se busca la completa elitización de la educación superior, su privatización y el desguace del sistema científico-tecnológico nacional. Quedan así las manos libres para que las universidades privadas y los laboratorios se transformen en fabulosos negocios subvencionados por el Estado. Universidades que formarán a los cuadros intelectuales de la burguesía local y a los representantes del imperialismo. No sólo la universidad se transformará en un sueño absolutamente inalcanzable para la mayoría de la clase obrera. Se dará la paradoja de que los propios hijos de los docentes universitarios no podrán aspirar a un nivel educativo similar al de sus padres, porque éstos no podrán pagar la universidad privada. El embrutecimiento masivo, la bestialización definitiva de la otrora Argentina orgullosa de su capacidad educativa, de su cultura, de sus logros científicos.
Los docentes universitarios que formamos la Lista Naranja hemos trabajado duramente por el desarrollo de una alternativa clasista y revolucionaria. Hemos hecho, podemos decirlo orgullosos, la política del Polo Obrero en la Universidad y nos sentimos, por ello, responsables en alguna medida por el enorme crecimiento nacional de este agrupamiento. Igual que otros compañeros, como los del SOIP y otros gremios combativos, hemos hecho frente a la burocracia traidora. Tras más de cinco años de dura lucha hemos construído y logramos encabezar uno de los gremios más combativos de la educación argentina, la Asociación Gremial Docente de la UBA. Una victoria obtenida contra la patronal más poderosa del mundo universitario, la camarilla de Schuberoff, que gobernó a su antojo la universidad más grande del país durante 16 años y se continúa hoy bajo otras formas. Pero también contra esa cooperativa de punteros y politicastros radicales, la Franja Morada y sus aliados frepasistas. Y también contra el gremio carnero, ADUBA, que el rector Schuberoff supo construirse como un ariete contra los docentes luchadores. Nuestra lucha se hizo presente en las calles, al calor del conjunto de las movilizaciones piqueteras y tuvo su punto más importante en las gloriosas jornadas del 19 y 20 de diciembre, en las que fuimos uno de los pocos gremios que marchó enfrentando la represión. Participamos luego en la formación de innumerables asambleas barriales y estuvimos en las asambleas piqueteras, en especial en la Asamblea Nacional Piquetera de Plaza de Mayo. Por esa misma trayectoria de lucha nos negamos a cualquier componenda con el poder de turno: nada de "diálogos argentinos" ni de "consejos consultivos".
Nuestro objetivo inmediato de lucha exige el aumento inmediato del presupuesto universitario, el rechazo de las suspensiones y despidos, la reincorporación de todos los docentes cesanteados, becas de estudio para los estudiantes, el mantenimiento de los hospitales universitarios, la satisfacción de los reclamos de los pasantes y la indexación de los salarios.
Compañeros: no hay otra salida que preparar la huelga general para terminar con este gobierno que ya está acabado porque nació muerto. No hay otra salida que un nuevo 19 y 20 de diciembre que acabe con este régimen social podrido y de paso a una reconstrucción de la Argentina bajo otras bases sociales, bajo un gobierno de los trabajadores. Docentes universitarios nacionales de la Lista Naranja.

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