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Quieren destruir Dosuba, la Obra Social de la Universidad
de Buenos Aires
Colegas,
divulguen ampliamente esta información y concurran a las
Asambleas que están siendo convocadas.
La AGD pone a disposición de todos la documentación
y llama a movilizarse activamente por la recuperación y defensa
de DOSUBA.
Estamos impulsando la presentación de Proyectos de Resolución
en todos los Consejos Directivos.
Debemos impedir cualquier modificación en Dosuba sin el conocimiento,
participación y decisión de sus afiliados. Que todos
los cambios imprescindibles para recuperar plenamente la Obra Social
de la Universidad, para los docentes y no docentes, se realice en
base a su opinión democrática y mayoritaria.
DOSUBA
Quieren destruirla
Con completo desconocimiento de los docentes y afiliados a DOSUBA,
en el Consejo Superior de la Universidad de Buenos Aires se está
impulsando una modificación fundamental al estatus legal
y jurídico de nuestra Obra Social para adecuarla a la ley
24741 -a pesar de que el texto no obliga a ello-, más conocida
como ley Aceñolaza, que fuera sancionada por el menemismo
en noviembre de 1996.
Los
dos proyectos de estatuto provisorio que están en danza tienen
una esencia común: convertir a DOSUBA en una "persona
jurídica de derecho público no estatal, con individualidad
jurídica, administrativa y financiera". Ambos proyectos
pretenden que nuestra Obra Social deje de formar parte de la estructura
administrativa y jurídica de la UBA.
De
aprobarse tal modificación, es decir, de convertirse a DOSUBA
en un ente autónomo del sistema universitario, y pasar al
régimen "desregulado" de Obras Sociales, las consecuencias
para la cobertura de los docentes y no docentes serían catastróficas,
porque:
Desfinanciamiento
y quiebra:
Se libera a la Universidad de tener que asistir financieramente
a nuestra Obra Social, y la arroja a un mercado monopolizado por
unos pocos pulpos (laboratorios, grupos que controlan el aparato
médico, etc.) que fijan los precios. La Obra Social pasaría
a depender del contralor de la Superintendencia de Obras Sociales
y del Ministerio de Salud, que promueven la liquidación de
todo vestigio de responsabilidad del empleador en la cobertura de
la salud y del sistema solidario, para impulsar la completa privatización
del sistema. Su resultado está a la vista en la quiebra de
todo el sistema.
Implica
un brutal aumento del aporte de docentes y no docentes:
Desde los dos proyectos que impulsan gran parte de quienes aún
controlan el "aparato" universitario (y que cuentan con
el respaldo de la dirección de Apuba y del quiosco rectoral
de Ricci-Aduba-) se prevé que los afiliados titulares y su
grupo familiar que pertenezcan a otra obra social unifiquen su aporte
en la "nueva" Dosuba.
Pero
no sólo esto. Oficiosamente quienes impulsan la "reforma"
revelan su plan de aumentar el piso de la contribución del
trabajador (y ello sólo para sostener la Prestación
Mínima Obligatoria, PMO) a un mínimo de entre 30 y
35 pesos, el doble que el actual. En efecto, el artículo
8 de la ley a la cual quiere adaptarse Dosuba, fija como aporte
de los empleados el 3% de su sueldo, pero calculado sobre la base
de jornada laboral completa, mientras que mantiene el aporte del
empleador en el 6% sobre el salario efectivamente devengado.
Menor
cobertura gratuita, mayores coseguros y aranceles, mayores precios
en medicamentos:
La pérdida de cobertura, el cobro creciente de coseguros
y aranceles por cada atención o práctica que se viene
ampliando, se haría definitiva y generalizada, quedando al
arbitrio de los "nuevos dueños". Además,
al someterse a la ley menemista, sólo se garantiza el PMO
(Prestación Médica Obligatoria). Decretos sucesivos
de los últimos gobiernos y de Duhalde han facultado al Ministerio
de Salud a reducir sucesivamente la cobertura del PMO en prestaciones
y medicamentos Entre las últimas joyitas, se redujo el máximo
de descuento en medicamentos del 50 al 40% y se quitó la
obligatoriedad que los discapacitados tenían garantizado
por ley.
Esto
es sólo parte de las consecuencias del proyecto privatizador.
Por
otro lado, y dado que se quiere transformar a Dosuba definitivamente
en un negocio, se encuentra en disputa quien se quedará con
su control y el reparto de su conducción, con propuestas
de conformación de su conducción y del proceso de
transición totalmente a espaldas de los afiliados.
No
es casual que tanto el shuberoffismo como sus principales "oponentes"
coincidan hoy en que la UBA se desprenda de nuestra Obra Social.
Se desembarazan así de la responsabilidad que les corresponde
de asistir con partidas presupuestarias a la atención de
la salud de los trabajadores para paliar la difícil situación
que atraviesa DOSUBA, y no serán quienes paguen el "costo
político" de votar el aumento de la cuota mínima
de los afiliados. Además ¿Cuál es el balance
y la situación financiera de Dosuba? ¿Que indagatoria
y publicidad se ha realizado sobre ella?
Tampoco
es casual que Daniel Ricci intervenga en estas negociaciones para
liquidar nuestra Obra Social. Así como operó durante
todos estos años como un aparato más del shuberoffismo,
con sus oficinas en el rectorado, para trabajar en contra de los
intereses de los trabajadores docentes colaborando en las sucesivas
políticas de ajuste en la UBA, del mismo modo, hoy, asumiendo
una representación que no tiene, con el desconocimiento absoluto
de todos los docentes de la universidad, participa activamente en
el desguace de DOSUBA en vistas de un futuro nuevo negocio del que
no quiere quedar al margen.
AGD-UBA
sostiene que DOSUBA debe continuar como obra social con el mismo
estatuto jurídico que el actual, es decir, debe depender
de la Universidad de Buenos Aires. Debe tener un nuevo estatuto
en el que se garantice tanto el financiamiento de DOSUBA por parte
del Estado y del empleador como la dirección y el control
de los afiliados de su Obra Social. Para ello, la Obra Social debe
contar como organismo máximo con la Asamblea de afiliados
y con un directorio resolutivo.
La
Obra Social es parte de nuestro salario. Nuestra atención
de la salud debe ser totalmente gratuita y a cargo del empleador
y del Estado. Por eso es que no proponemos transformar a DOSUBA
en una obra social de los trabajadores universitarios. La ley Aceñolaza
libera a las universidades de tener que asistir financieramente
a las obras sociales universitarias y las arroja a un mercado monopolizado
por unos pocos pulpos internacionales (laboratorios, red de prestadoras
privadas, etc.) que fijan los precios. No es este el destino que
queremos para DOSUBA. La Obra Social pertenece a sus afiliados,
a quienes el Consejo Superior de la UBA no sólo no ha consultado
sino que ni siquiera los ha informado sobre estos proyectos.
Queremos
además que se transparente la gestión de la Obra Social.
En nuestro proyecto, quienes integren el directorio no cobrarán
ningún salario extra por encima del que cobran como trabajadores
universitarios; y contempla mecanismos de control para evitar y
combatir las prácticas corruptas de los "retornos"
que transforman a las obras sociales en cajas de recaudación
del grupo enquistado en su dirección.
Para
impedir que se consume el desguace de DOSUBA y que sea transformada
en una entidad de derecho privado, la AGD-UBA convoca a asambleas
por unidad académica durante la primeras semanas de junio
y a una asamblea general en los próximos días. Asimismo
reclama tener participación en la Comisión de Interpretación
y Reglamento del Consejo Superior donde se está discutiendo
este tema para hacer oír la voz de los docentes a los que
la Universidad de Buenos Aires no ha consultado.
La
Asociación Gremial de la UBA plantea:
INMEDIATA
PUBLICACION Y DIFUSION DE LA MEMORIA Y BALANCE DE DOSUBA.
RECHAZO
A TODO PROYECTO QUE IMPLIQUE EL NO FINANCIAMIENTO ESTATAL Y DE LA
UNIVERSIDAD.
DEFENSA
IRRESTRICTA DE UNA OBRA SOCIAL DEPENDIENTE DE LA UNIVERSIDAD Y FINANCIADA
POR EL EMPLEADOR Y EL ESTADO.
NINGUNA
MODIFICACION DEL ESTATUTO SIN LA PARTICIPACION DE LOS AFILIADOS.
POR
UNA DOSUBA CONDUCIDA Y DIRIGIDA POR VOTO DIRECTO.
POR
UNA ATENCIÓN DE LA SALUD GRATUITA EN TODOS SUS NIVELES.
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