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IMPIDAMOS QUE SOCIALES CONTINUE CON LA SOGA AL CUELLO
¿En dónde estamos?
Al inicio del cuatrimestre advertíamos que la situación
de la Facultad era de colapso. En un documento conjunto con el Nuevo
Centro de Estudiantes y la actual Gestión señalábamos
que Sociales entraba en emergencia presupuestaria y edilicia. Casi
dos meses después, ¿en dónde estamos?
Se comenzó con cursos superpoblados que, en muchos casos,
llegaban a 150 estudiantes. Luego, en las carreras, se realizaron
algunos desdoblamientos de comisiones en algunos de los casos en
que la cursada era sencillamente imposible y en la medida en que
hubiera aulas disponibles para tal fin. Con este criterio, las Carreras
elevaron no las designaciones necesarias sino las que consideraron
mínimas para evitar la inviabilidad del cuatrimestre.
En realidad, la deserción (¿natural?) y la "buena
voluntad" de estudiantes y docentes - aun a costa del deterioro
concreto de las condiciones pedagógicas y laborales- permitieron
-y permiten- que las clases se desarrollen formalmente pero en el
marco de una absoluta anormalidad.
En la Sede de Marcelo T., la falta de aulas se cubrió recurriendo
a espacios prestados en los edificios cercanos: un aula del Colegio
Carlos Pellegrini, tres de Salud Pública, tres de la Facultad
de Medicina, tres del CBC (Sede Uriburu) y dos de Ciencias Económicas.
En la Sede de Parque Centenario, sin edificios disponibles en los
alrededores, se apeló al recurso de la rotación: muchas
comisiones cambian de aula para no estar condenadas durante todo
el cuatrimestre a permanecer en un lugar que resulta inadecuado
por sus dimensiones. En ambas sedes, el amontonamiento sigue su
curso.
Ahora bien, los esfuerzos de la nueva Gestión y de las Juntas
de Carrera por dar respuestas inmediatas a la emergencia en Sociales
apenas han alcanzado para atenuar los efectos de un colapso que
no sólo se instaló desde el inicio del cuatrimestre
sino que además se profundizará en lo que resta del
cuatrimestre y del año académico.
Es decir, en estas condiciones, Sociales no puede funcionar.
Los datos del colapso
El recorte en el presupuesto 2002 de Sociales votado por el Consejo
Superior -antes de su asunción, pero con el consenso del
nuevo Rector, Jaim Etcheverri- es de 720.000 pesos (en relación
con el presupuesto ejecutado el año pasado).
En concreto, el presupuesto asignado para Sociales para este año
suma 9.266.000 pesos, de los cuales 9.263.000 pesos corresponden
al pago de salarios, cifra que representa el 99 por ciento del presupuesto
total. Los números nos eximen de cualquier comentario adicional.
Ahora bien, tal presupuesto -incluso sin el recorte- lleva a Sociales
al default o a un estado de colapso permanente, porque está
lejos de corresponderse con las más elementales necesidades
de funcionamiento de la Facultad.
Según un informe producido por la Secretaría Académica
de la Facultad, si se aplicara la Resolución 1426/97 -que
consagrara una histórica conquista de los docentes y que
establece las condiciones mínimas para evitar la degradación
pedagógica y académica- deberían duplicarse
las comisiones, las aulas y las designaciones docentes.
Dicha normativa señala el límite a partir del cual
una comisión debe desdoblarse y, consecuentemente, crearse
una nueva designación: 45 estudiantes para prácticos,
35 para seminarios y 30 para talleres.
De aplicarse esta resolución, Sociales debería incrementar
la cantidad de cursos ofrecidos en un 57 por ciento, esto es, 641
cursos más (sobre un total de cursos ofertados para este
año de 1443). Y requeriría de por lo menos 160 nuevas
aulas para absorber la demanda.
Uno de los efectos de este brutal déficit -en comisiones
y aulas- sobre el estudiantado se manifiesta en el deterioro de
su rendimiento (sobre la base del promedio general de notas, descendió
de 6,9 a 6,1 entre 1996-2001) y, sobre todo, en el empeoramiento
de las condiciones de estudio y en la deserción (la cantidad
de materias inscriptas por alumno descendió de 3,72 a 2,36,
en igual período).
El otro efecto se revela en el deterioro de las condiciones laborales
y académicas de los docentes y del trabajo de los no docentes.
En la Facultad, existen 654 profesores y 1576 auxiliares docentes,
de los cuales sólo el 67 por ciento cobra su salario. Hay
230 cursos que están cubiertos por docentes que trabajan
sin renta. El 57 por ciento de los cursos prácticos y/o teórico-prácticos
supera el tope establecido por la Resolución 1426/97. Hay
83 equipos de investigación acreditados por UBACyT, formados
por 989 investigadores, de los cuales el 37 por ciento carece de
nombramiento docente. Y sigue la lista.
Algo más importante: pocos conocen que los criterios de distribución
del presupuesto de la UBA entre las Facultades incorporan un plus
de ajuste completamente arbitrario y perverso. En efecto: entre
las variables "objetivas" de distribución, una
de las de mayor peso consiste en el número de profesores
regulares y exclusivos con que cuenta cada unidad académica.
Criterios existentes previos a la fundación de la Facultad.
Hacia 1982 se realizó una convocatoria general a concursos
en la UBA. La Facultad se fundó después. Por lo tanto
arrancamos desde el vamos con un número exiguo de regulares
y exclusivas. La propia estrechez presupuestaria versus el aumento
de la matricula hace el resto, provocando un mecanismo automático
que lleva a la inanición y a dificultar e impedir la convocatoria
a concursos con dedicaciones que permitan un funcionamiento académica
y laboralmente serios.
Por ello se plantean dicotomías tales como que existen Facultades
en la UBA con el doble del presupuesto de Sociales y con la mitad
de sus alumnos. O Facultades donde el número de ad honorem
prácticamente inexiste y la casi totalidad de su planta se
concentra en exclusivas y semis. Ciertamente no se trata de redistribuir
presupuestos exiguos para todas las Facultades. Como decimos abajo,
las fuentes son otras y existen.
Nuestra propuesta
Frente a este cuadro apenas descripto, la Asociación Gremial
Docente entiende que Sociales no sólo debe impugnar el recorte
impuesto por el aparato shuberoffista y Etcheverry. Sociales debe
preparar y organizar la lucha para reclamar lo que necesita para
poder funcionar como una institución de enseñanza
superior, de investigación y extensión, en condiciones
laborales dignas para los docentes y académicas para el conjunto
de la comunidad de la Facultad.
Toda otra política corre el riesgo de naturalizar esta situación
de asfixia. De asumir como estado natural que un docente pueda esperar
por meses su designación, que el ad honorem frente a curso
no cobre su salario, que las comisiones rebasen en diez, quince
o treinta estudiantes, que la promesa del edificio único
se postergue en el tiempo. Toda otra política corre el riesgo
de racionalizar el ajuste. De asumir la administración de
recursos escasos. De transformar el problema del presupuesto en
un problema de redistribución... del ajuste.
Por tal motivo respaldamos las gestiones del Decano ante el Consejo
Superior de la UBA en el sentido de reclamar como condición
sine qua non la inmediata aprobación de las designaciones
elevadas oportunamente por las carreras, el rechazo del recorte
presupuestario para el año en curso, la inmediata aprobación
de una partida adicional al presupuesto 2002 de 2.260.000 de pesos
y la urgente concreción del proyecto de un edificio único
acorde con las necesidades de la Facultad.
Es obvio que la satisfacción de estos reclamos perentorios
sólo nos permitirá paliar la emergencia presupuestaria
y edilicia. Por dos motivos centrales.
En primer lugar, porque "regularizar" la situación
de designaciones docentes -profesores y auxiliares- supone un incremento
que supera los 2.258.219 pesos. De acuerdo con el documento citado,
si se suman las designaciones simples que les corresponden a los
docentes ad honorem frente a curso, las semiexclusivas que les corresponden
a los auxiliares y profesores que desarrollan actividades de investigación
y extensión, y si en todos los casos se considera la antigüedad,
el salario familiar, etc., la cifra final llevaría a un incremento
que debería situarse entre los 6.595.021 y los 10.931.822
pesos.
En segundo lugar, el reclamo de Sociales no incluye los gastos por
servicios (luz, teléfono), por insumos, por mantenimiento
de ambas sedes, etc.
A partir de estas consideraciones, la AGD-SOCIALES plantea que es
necesario impulsar la movilización de todos los estudiantes,
docentes y no docentes para la efectiva e inmediata obtención
de: 1) Aprobación de todas las designaciones presentadas
al Rectorado, con retroactividad al inicio del cuatrimestre; 2)
Incremento del presupuesto 2002 de 2.260.000 pesos; 3) Partida de
emergencia para las becas estudiantiles; 4) Edificio único
para Sociales ya.
Estas demandas son perfectamente alcanzables. Se trata de doblegar
la decisión política de ahogar a Sociales y a su posicionamiento
en defensa de la educación pública. Los fondos pueden
provenir del paquidérmico presupuesto del Rectorado, de los
83 millones que dispone de ingresos extrapresupuestarios, de los
16 millones reservados para "emergencia".
En
1997, la lucha de estudiantes, docentes y no docentes conquistó
el edificio de Ramos Mejía y definió las condiciones
elementales tanto académicas como laborales (Res. 1426/97).
Hoy se impone la movilización del conjunto de la comunidad
de Sociales.
Proponemos:
1) Que todos los ámbitos (Juntas de Carrera, Instituto de
investigación, cátedras) se pronuncien en apoyo a
estos reclamos elementales.
2) Que, en el caso de no darse satisfacción inmediata a estos
reclamos, se convoque de manera urgente a una asamblea interclaustro
para definir el plan de acción hasta la obtención
de los reclamos planteados.
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