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Por
un plan de lucha universitario nacional
La AGD-UBA piquetera
La
Asociación Gremial Docente (AGD) de la UBA marchó
desde el Obelisco a la Plaza de Mayo y acampó hasta el día
siguiente junto con el Bloque Piquetero Nacional, el MIJD, Barrios
de Pie, las asambleas populares y otros sindicatos combativos como
Suteba La Matanza y los compañeros de la comisión
interna de Perfil. Estuvimos en el "aguante" y el día
jueves, desde nuestra carpa, realizamos charlas y clases públicas
que, en conjunto, apuntaron a articular los conocimientos que se
producen en el ámbito universitario con las necesidades populares
y la lucha piquetera. Tanto la convocatoria del casi centenar de
compañeros que se acercaron a la carpa como de los trabajadores
ocupados y desocupados que se sumaron a los debates, constituyeron
un verdadero éxito que se sumó al triunfo piquetero
de esa jornada de lucha.
Una vez más, como el año pasado en que la gremial
desplegó un movimiento huelguístico que sacudió
la UBA, como en las jornadas del 19 y el 20 donde fuimos uno de
los pocos sindicatos que estuvo en la calle y como desde principios
de este año, en que nos movilizamos (el 26 de mayo, el 27
de junio, el 9 de julio) con las consignas de que se vayan todos
y nuestros propios reclamos, una vez más, la AGD-UBA es piquetera.
Y lo es, no sólo porque los docentes de la lista Naranja,
que fuimos votados recientemente en una de las elecciones más
masivas de la historia gremial de la universidad, participamos en
la conducción del gremio sino también porque, en los
hechos, la gran mayoría de los docentes universitarios cobramos
salarios por debajo del límite de la pobreza, porque todavía
existe un enorme conjunto de trabajadores que no cobran (en la Facultad
de Ciencias Sociales representan un 40 por ciento; suman 8000 en
Medicina), porque a los investigadores se les adeudan los subsidios
correspondientes al año pasado y al corriente, porque la
patronal (el rector Jaim Etcheverry y su camarilla) ahoga presupuestariamente
a las facultades e intenta privatizar nuestra obra social.
Por eso, la lucha piquetera también es nuestra lucha. Las
maniobras burocráticas y divisionistas que se expresaron
en la convocatoria de la CTA y la CCC a la marcha del martes o en
la concentración a destiempo de quienes "vinieron para
no acampar", tienen su correlato en la lucha que debemos llevar
los docentes universitarios nacionales para enfrentar a la burocracia
de Conadu -con Anahí Fernández y Daniel Ricci a la
cabeza- que acaban de firmar, a cambio de la promesa de la posible
recuperación del recorte del 13 por ciento de los salarios,
la paz social con el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN),
que nuclea a los rectores de todo el país. O para confrontar
con la política de Etcheverry que representa la continuidad
del shuberoffismo y la profundización del ajuste y la privatización.
Rector de la UBA que, recientemente, declaró que no habría
aumento de presupuesto dada la situación de pobreza en el
país. Como si los fondos recortados del presupuesto y de
nuestros salarios se "socializaran" entre los sectores
empobrecidos y explotados y no, como sucede, se desviaran al financiamiento
de banqueros, empresarios "criollos" y organismos internacionales
de crédito.
Por
un plan de lucha nacional
Para los trabajadores universitarios de la UBA y de todo el país,
el acampe tiene que significar el comienzo de un nuevo plan de lucha
frente al inicio del segundo cuatrimestre. Del próximo congreso
de CONADU Histórica, convocado en La Rioja para el 16 y 17
de agosto, deberá surgir un plan de lucha nacional de la
docencia universitaria que vuelva a poner en pie la universidad
para enfrentar a este gobierno y su plan de ajuste y miseria. Los
docentes de la lista Naranja impulsaremos en la AGD-UBA y en el
Congreso la necesidad de enfrentar el cuadro de colapso en el que,
inevitablemente, entrarán las universidades nacionales. El
cierre de universidades no es apenas una posibilidad: la amenaza
de cortes de servicios (luz, gas, teléfono) por falta de
pago, la carencia de los más elementales materiales (tonner,
por ejemplo) para el funcionamiento administrativo, los costos de
los insumos en laboratorios y en hospitales universitarios, entre
otras manifestaciones, revelan la magnitud de la crisis. Los salarios
recortados, pagados de manera escalonada, en especies (los tickets
canasta que reciben muchos compañeros del interior) y devaluados,
expresan la situación de empobrecimiento y miseria en la
que estamos los docentes universitarios como resultado de la política
del FMI que ejecuta Duhalde.
La única manera de enfrentar, desde las universidades, esta
política es llevar adelante un plan de lucha nacional que
se movilice con las consignas de que se vayan todos, fuera Duhalde
y el FMI, y que levante un programa de reivindicaciones por el aumento
del presupuesto universitario, por la indexación salarial
y el pago de los 100 pesos en equiparación con los trabajadores
privados, por la eliminación del trabajo ad honorem, por
el pago de los subsidios adeudados a los investigadores, por el
sostenimiento y la recuperación de los hospitales universitarios.
Para eso, los docentes universitarios de la lista Naranja proponemos
para las primeras semanas de clases la convocatoria a asambleas
docentes e interclaustros en cada universidad y en cada facultad
del país y la organización de una nueva marcha universitaria
nacional a Plaza de Mayo, junto con los centros de estudiantes.
Se trata de preparar en conjunto la huelga general educativa que
impida el desguace de las universidades públicas y el embate
final contra nuestros salarios, nuestras condiciones de trabajo
y nuestras posibilidades de desarrollar investigaciones y conocimientos
científicos al servicio del pueblo. Como se coreaba el miércoles:
"No le damos tregua". Y no se la vamos a dar ni al gobierno,
ni al CIN ni a los burócratas sindicales.
Docentes
Universitarios de la lista Naranja
11-08-02
Notas
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