AGD-SOCIALES: Reunión con el Rector de la UBA

Ayer se llevó a cabo la entrevista con el Rector Jaim Etcheverry, en la cual participaron las autoridades de la Facultad de Ciencias Sociales, miembros del Consejo Directivo, directores de Carrera y representantes de las gremiales estudiantil, no docente y docente. El propósito de la reunión fue el de llevar el reclamo del conjunto de la comunidad de Sociales por el aumento del presupuesto y por un edificio centralizado.
Luego de la exposición del decano Federico Schuster y de las distintas intervenciones de los presentes, el rector Etcheverry admitió que Sociales era una prioridad para su gestión pero que no tenía ninguna propuesta concreta para satisfacer tales reclamos.

El Consejo Superior es "una especie de negocio"

Abrió la reunión Federico Schuster quien trazó el cuadro de colapso que atraviesa la Facultad. Señaló que no sólo no se podía continuar con la política de "parches"para paliar la gravísima situación de Sociales sino que, además, tampoco estaba dispuesto a conducir una Facultad en esas condiciones. Planteó que el aumento de emergencia del presupuesto y el otorgamiento de un edificio acorde con las necesidades de una unidad académica debían ser satisfechos a la brevedad.
Completaron el cuadro, el secretario general de AGD-UBA, Néstor Correa, la presidente del Nuevo Centro de Estudiantes, Laura Pouso, y el representante de los no docentes. En conjunto denunciaron la situación de docentes que no pueden dar clases frente a comisiones en las que los alumnos están hacinados o fuera del aula, de estudiantes que abandonan por falta de recursos para costearse apuntes e incluso el viático para llegar a la facultad, de los no docentes que intentan realizar el mantenimiento de una infraestructura que, sin inversión desde hace años, está en un estado de precariedad absoluta.
Frente a estos reclamos, Etcheverry no dio ninguna respuesta.
Señaló que conocía la situación de Sociales y que, incluso, muchas veces se había preguntado "cómo se puede dar clase allí". "Sociales -declaró- era una prioridad para su gestión". Sin embargo, enumeró un conjunto de problemas que impedían dar una satisfacción a los reclamos planteados. En primer lugar, la situación de empobrecimiento del país. Manifestó que "sentía vergüenza de pedir un aumento para la UBA en un contexto de miseria como el que vivimos". Al mismo tiempo, manifestó que también "sentía vergüenza por la forma en que se había gastado el dinero en la gestión anterior". En segundo lugar, reconoció que el actual Consejo Superior funciona como "una especie de negocio, un lugar en donde se lava el dinero académico proveniente de los convenios". Agregó incluso que desconoce el monto que se recauda por tal concepto. Por esa razón, en el Consejo Superior hay "una lucha de todos contra todos"por los recursos y, difícilmente, los restantes decanos apoyen los reclamos de Sociales. No obstante, señaló que estaba empeñado en modificar esa política y citó como prueba las intensas presiones que recibía por avanzar en una dirección que comprometía a sectores que, en ningún momento, identificó ni se comprometió a denunciar.


La discusión

Las declaraciones de Etcheverry fueron respondidas y rebatidas por los presentes. Resumimos algunas de las intervenciones que se fueron sumando a partir de las declaraciones del rector. Se trata de un registro incompleto en el que intentamos recuperar lo más fielmente posible los dichos de los participantes.
Néstor Correa, además de plantear que los reclamos de Sociales debían ser satisfechos de manera inmediata y de denunciar las condiciones de cursada que terminan convirtiendo la enseñanza académica en un simulacro de clase, discutió la idea del rector de que no había en la Facultad una comunidad dispuesta a levantar y luchar por estos reclamos. Asimismo, rechazó la idea de que no había que reclamar aumento de presupuesto ni de salarios en medio de esta crisis nacional. "El ajuste a las universidades -señaló- no se hace para derivarlo a los sectores empobrecidos sino para enriquecer a los bancos, las privatizadas, el FMI".
Laura Pouso, quien reclamó además por becas de apuntes y de apoyo para los estudiantes, también rebatió el argumento vergonzante en relación con el aumento presupuestario. Manifestó que, por el contrario, aumentar el presupuesto significaba dar la posibilidad a que un conjunto de estudiantes pudiera continuar con sus estudios.
El director de la Carrera de Comunicación, Damián Loretti, intervino para señalar que no podía entender las razones por las cuales el rectorado no informaba públicamente sobre las situaciones delictivas de la anterior gestión que había reconocido en la reunión. "Como dicto la materia Derecho a la información -concluyó- quisiera saber cómo les explico a mis estudiantes mañana cuando abra el curso que el rectorado no hace pública una información de carácter público".
La Secretaria de Extensión, Felicitas Elías, señaló que, en Sociales, se estaba realizando un cambio en la política de convenios, precisamente para romper con los negociados que el rector confesaba que se presentaban en el Consejo Superior. Sobre este punto, también intevino el profesor Arturo Fernández quien planteó concretamente que de lo que se trataba era de impedir la privatización de la universidad (política que se manifestaba en la implementación de convenios con el único objeto de recaudar fondos). Si lo que se quiere es defender la universidad pública, hay que avanzar con los sectores que acompañan esta política.
La directora de la Carrera de Trabajo Social, Adriana Clemente, observó que, más allá del diagnóstico e incluso del hecho de que el propio rector admitiera la gravedad de la crisis que atraviesa Sociales, no había ninguna propuesta concreta. "Esta reunión fue solicitada desde hace meses, es decir, el rector conocía esta situación, entonces -planteó- quisiera conocer cuál es la propuesta del Rectorado, cuáles son sus hipótesis de trabajo para dar respuesta a esta crisis"
También intervinieron para reforzar el planteo de Sociales y confrontar las posiciones del rector, la secretaria de Gestión, Alicia Entel, la secretaria de Posgrado, Sandra Carli, entre otros.
Finalmente, la gremial de Sociales intervino para aclarar que no había una lucha de todos contra todos. Por el contrario, docentes, estudiantes y no docentes, de todas las facultades de la UBA, tienen intereses comunes: la lucha por un mayor presupuesto. En todo caso -se señaló- de lo que se trata es de distinguir de qué comunidad hablamos. Además, se agregó que no era vergonzo reclamar aumento presupuestario en este contexto de crisis. "Esta institución no es una empresa privatizada que pide subsidios sino una universidad que reclama fondos para producir conocimiento, investigación y extensión a la sociedad"
Párrafo aparte merecen las intervenciones de Dora Barrancos y Norberto Alayón, quienes participaron de la reunión en representación de la lista 99 del claustro de profesores. Ambos aprovecharon la tribuna pero no para acompañar el reclamo de docentes, estudiantes y no docentes. Barrancos, luego de una referencia a que los problemas de Sociales también eran estéticos -para lo cual remitió al Kant de la Crítica al juicio- planteó al decano Schuster la necesidad de resolver "los problemas de institucionalización" de la Facultad, en referencia a la situación de la Carrera de Sociología. Alayón, por su parte, realizó una encendida defensa de la gestión de Mallimaci -de la que fue vicedecano- y concluyó que era necesario admitir la responsabilidad quienes "hemos contribuido con nuestro silencio" a los 16 años de gobierno shuberoffista.


Por un plan de lucha

Se trató de un encuentro clave, en la medida en que los representantes de la gestión, el Consejo, las carreras y las gremiales fijaron posiciones y delimitaron un campo. La respuesta de Etcheverry -o más bien, su falta de respuesta- para enfrentar la crisis de Sociales y del conjunto de la universidad expresa ya no la limitación de un funcionario que se construye a sí mismo como un rehén tironeado por una guerra de mafias (habló de presiones, citó sin precisar auditorías que revelaban un cuadro de desorden administrativo y financiero sin parangón, intereses que estaban amenazados a partir de su -según él- política de transformación) sino la expresión de la continuidad del shuberoffismo, esto es, de una política de ajuste permanente -funcional a los gobiernos de turno-, de privatización (vía los dineros provenientes de convenios, dineros que su gestión -confiesa el rector- se ve imposibilitada de controlar y que la mayoría de los decanos se niegan a declarar) y esencialmente corrupta.
Por eso, la AGD-Sociales convoca a todos los docentes a movilizarnos al Rectorado el miércoles 28, a partir de las 10hs. y a marchar junto con los estudiantes, a las 19 hs., desde Plaza Houssay a Pizzurno.
Por eso, también, convocamos a una asamblea docente de Sociales el mismo miércoles, a las 17 hs., en ambas sedes. Debemos discutir cómo organizamos un plan de acción que imponga los reclamos de Sociales por un aumento del presupuesto y por el edificio centralizado. Nos sobran las razones para movilizarnos y luchar por nuestras reivindicaciones. Del otro lado, del lado del rectorado y de las trenzas, no hay respuestas. Y, a la luz de las declaraciones del rector, es lógico que no las haya.

Comisión Directiva de Sociales
29-08-02

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