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Respuesta
a la solicitada del rector Guillermo Jaim Etcheverry
Documento de la AGD-UBA - 22-10-02
En la extensa solicitada publicada en el día de ayer en varios
medios, el rector Guillermo Jaim Etcheverry caracteriza la situación
en la Universidad de Buenos Aires como "grave". Y lo es,
según el documento, porque la UBA enfrenta, por un lado,
"una grave crisis presupuestaria" y, por el otro, una
"grave situación" originada a partir de la ocupación
del salón del Consejo Superior por parte de los estudiantes
de Ciencias Sociales.
Lo realmente "grave" es, sin embargo, lo que allí
se sostiene.
Para justificar un pedido de desalojo, el rector Jaim Etcheverry
admite que los fondos asignados a la UBA son "escasos"
y "han quedado desactualizados", pero sólo para
plantear que nuestra universidad está postergada en relación
con las restantes universidades nacionales. En otras palabras, imagina
como solución a la "grave situación" de
la universidad que se recorte aun más el presupuesto del
conjunto de las universidades del país que, como la UBA y
en algunos casos incluso peor, están al borde del colapso.
Reconoce asimismo el problema que afecta a Ciencias Sociales, pero
sólo para concluir que igualmente "grave" es la
situación de las demás carreras, el Ciclo Básico
Común y los hospitales universitarios. Es decir, que para
resolver el reclamo de Sociales por un edificio centralizado y mayor
presupuesto, habría que ajustar al resto de la UBA. O no
hacer nada.
En lugar de reclamar públicamente el aumento inmediato del
presupuesto universitario -y qué mejor oportunidad para hacerlo
que esta solicitada-, en lugar de disponer de los fondos de emergencia
con que cuenta la UBA -y qué mejor momento que éste-,
el rector Jaim Etcheverry admite que no tiene soluciones. Y no las
tiene, porque la situación de la Universidad de Buenos Aires
no es producto de un estado de naturaleza. Es el resultado de una
política de ajuste y privatización de la universidad
pública que, antes, llevó adelante Shuberoff y que,
ahora, implementa su actual gestión. Una política
funcional tanto a los intereses de camarillas que gobiernan la UBA
disputándose los fondos provenientes de los convenios privados
que nadie controla como al gobierno nacional que rescata a la burguesía
pesificada, al sistema bancario y a los organismos internacionales
de crédito.
Para justificar una orden de desalojo, el rector Jaim Etcheverry
contrapone la supuesta violencia estudiantil a la pacífica
institucionalidad del Consejo Superior. No dice que docentes y estudiantes
de Sociales fueron convocados a una reunión hace ya tres
meses, en la que el rector declaró que no comprendía
cómo podía darse clase en ese lugar (donde dan clases
y estudian miles de alumnos todos los días), que sentía
vergüenza por pedir aumento de presupuesto frente a la crisis
del país (como si la política de ajuste en la UBA
y a nivel nacional tuviera como objetivo superar la miseria y la
desocupación), que en el rectorado sólo se discutían
los negocios de los convenios, que, en fin, comprendía la
situación pero que no tenía soluciones. No dice que
hace más tres meses docentes y estudiantes de Sociales hicieron
pública la emergencia de la Facultad, que realizaron clases
públicas, actos y movilizaciones sin obtener la más
mínima respuesta. No dice que las sesiones del Consejo Superior
-la del 28 de agosto, cuando se presentó el proyecto de Sociales
y las siguientes- se levantan de manera intempestiva a la hora de
discutir los verdaderos problemas de la UBA. Tampoco que las comisiones
de presupuesto y por el edificio no han dado ninguna respuesta.
Y menos aún, sobre la patética muestra del funcionamiento
"democrático" del Consejo Superior que, ante la
propuesta de un consejero para que hable dos minutos la presidenta
del Centro de Estudiantes, realiza tantas votaciones como sean necesarias
para que el resultado impida hablarle y, aun así, no satisfechos
con una votación que les fue desfavorable, levantan la sesión.
Lo
que no dice la solicitada habla claramente de la situación
en el rectorado y en el Consejo Superior. Quienes están tan
distanciados de los problemas de la UBA como próximos a sus
intereses privados y a la política de ajuste del gobierno,
ven "barras bravas" en lugar de estudiantes; ven "acción
directa violenta" en cada reclamo por aumento de presupuesto,
condiciones dignas de trabajo, rentas para todos los ad honorem,
becas de ayuda estudiantil; ven el riesgo de convertirse en "rehenes
de grupos que plantean reclamos" cuando, en realidad, son rehenes
de su propia incapacidad para resolver la crisis de la UBA, de la
lucha facciosa por mantener ¨negociados¨, de su propia política
de ajuste y privatización de la universidad pública
y gratuita.
Frente a la crisis de Sociales, la Asociación Gremial Docente
de la UBA plantea que el rectorado exija la inmediata cesión
de un edificio por parte del Gobierno de la Ciudad o Nacional. Sobran
edificios vacíos y apropiados. Que el rectorado gire el aumento
de emergencia de 3 millones, una partida que apenas alcanzaría
a cubrir los salarios de los docentes que no cobran, algunas pocas
becas para los estudiantes que desertan al no poder costearse los
viajes y los apuntes, los gastos de funcionamiento administrativo.
La plata está. Está en el fondo de emergencia y crisis
de 16 millones votado por los decanos cuando asumió Etcheverry.
Está en los fondos "externos" (obtenidos con la
infraestructura y los sueldos públicos de varias camarillas)
de manejo inescrupuloso y privado.
Frente a la crisis de la UBA se impone el aumento del presupuesto
para dar renta a todos los docentes ad honorem, para indexar nuestros
salarios ajustados y devaluados -que, en un 80 por ciento de los
casos, apenas alcanzan a un plan trabajar-, para recuperar el recorte
del 13 por ciento.
Para reclamar por una solución inmediata a la emergencia
de Sociales y a la crisis de la UBA, convocamos a todos los docentes
para el día jueves 24 de octubre, a las 20 hs., al acto que
se realizará frente a las puertas del Rectorado y en el que
participarán organismos de derechos humanos, asambleas populares,
sindicatos combativos y organizaciones de trabajadores ocupados
y desocupados.
La crisis de la UBA tiene una salida. Está en nuestra movilización
y en nuestra lucha.
Mesa
Directiva de AGD-UBA
22-10-02
Notas
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