El
gobierno no les abona las becas prometidas para estimular la vocación
docente
Fueron seleccionados entre los mejores promedios del secundario
Les ofrecieron estudiar el magisterio a cambio de una ayuda de $
200 mensuales
El proyecto será cancelado
Duró
poco el sueño. La frustración se adueñó
de unos 240 estudiantes, que habían sido becados por el
gobierno bonaerense para seguir la carrera de maestro, por sus
brillantes desempeños en el secundario. Ya hace un año
que dejaron de percibir los $200 mensuales prometidos, lo que
pone en riesgo la continuidad de sus estudios.
"Los
maestros que formemos hoy serán los encargados de educar
a todos los chicos argentinos hasta 2030", anunció
hace dos años, con gran pompa, el entonces director general
de Educación bonaerense, José Octavio Bordón,
al presentar el Programa Mejores Egresados de la Escuela Media
a la Docencia (Promesba). El proyecto contaba con el respaldo
de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la
Unesco.
Así,
los egresados de escuelas secundarias bonaerenses en 1999, con
un promedio superior a 8 puntos, fueron habilitados para solicitar
una beca de estudios para convertirse en maestros. El propósito
era estimular el ingreso de los mejores alumnos en la actividad
docente.
A
cada uno se le asignaban $ 200 mensuales, para viáticos
y otros gastos, durante tres años lectivos. Se les exigía,
a cambio, ejercer la docencia por un período mínimo
de cinco años, en institutos de formación docente
de la provincia.
A
comienzos de 2000, la beca fue solicitada por 1016 alumnos, pero
los beneficiados fueron sólo 351.
La
mayoría de los jóvenes -hoy unos 240- cumplieron
con su parte, pero en junio de 2001 las autoridades dejaron de
cumplir con la suya.
Ante
la consulta de LA NACION, la actual directora provincial de Educación
Superior, Graciela Gil, brindó promesas y malas noticias
para los preocupados participantes del proyecto. Entre las primeras:
próximamente comenzará el pago de las deudas correspondientes
al primer año. La mala: el año próximo se
suspenderá la experiencia.
"Tengo
muchos compañeros que dejaron de asistir a clases, porque
ya no pueden costear el viaje", contó Sabrina Ruano,
de Castelar, al relatar su frustración a LA NACION.
Premio
convertido en castigo
La deserción de los que se preparan para la carrera de
maestro no les consta a las autoridades de Educación Superior
de la provincia. "Si existe esta interrupción de concurrencia
por costos de traslado, seguramente es temporario. Muchos alumnos
se reincorporarán cuando se retomen los pagos", dijo
Gil.
Los
alumnos manifestaron a LA NACION su sensación de haber
sido "estafados en su buena fe". Para muchos, se trataba
de la única posibilidad de estudiar una carrera.
"Supuestamente,
esto era un reconocimiento y un premio al esfuerzo y desempeño
académico que alcanzamos en los años del colegio.
Pero esto parece un castigo", sostuvo Sabrina Ruano. "¿Cómo
van a promover la vocación docente de esta manera?",
se preguntó.
Los
alumnos cursan por la mañana y por la tarde, lo que les
impide trabajar y tener un ingreso extra. Además, al mediodía,
deben comprarse el almuerzo, que se suma a los $ 3,50 de gastos,
entre colectivos y trenes.
La
situación empeora porque en el último año
de la carrera, los estudiantes deben realizar prácticas
solidarias en instituciones de la zona. "Pero como son escuelas
con muchas necesidades, nosotros mismos tenemos que llevar los
lápices, papeles y otros materiales para trabajar y pagarlos
de nuestro bolsillo", explicó Patricia Madarieta,
que estudia la carrera docente en la Universidad Nacional de General
Sarmiento.
Familiares,
amigos y vecinos los ayudan económicamente, esperando que
la situación se recupere. "Algunas de nosotras contrajimos
deudas y prometimos devolverlas cuando volviéramos a cobrar",
dijo Silvana Pombo, de Glew, que vive con sus padres y su hijita.
El
programa Promesba se presentaba como una alternativa para los
chicos sin recursos que querían estudiar magisterio. Paula
Parentini, que cursa el último año, asegura que,
de no existir esta beca, no hubiese tenido la posibilidad de estudiar.
"Varias
veces pensé en dejar las clases. Pero sigo, porque me gusta
mucho la carrera y el tipo de enseñanza que nos da la Universidad",
contó Belén Ponce, que vive en San Justo y estudia
en la Universidad Nacional de La Matanza.
Las
clases se cursan en varios institutos superiores de formación
docente de la provincia y en las universidades nacionales de General
Sarmiento, San Martín, Lanús y La Matanza, "que
tuvieron interés en desarrollar esta experiencia"
y cedieron sus instalaciones al programa.
Los
docentes que participan del programa lanzado hace dos años
por Bordón, que renunció a la cartera educativa
en noviembre último, recibían una bonificación,
que se sumaba al sueldo habitual. Según algunos estudiantes,
"los mejores docentes bajaron la exigencia y dejaron de asistir
a clases cuando se cortó el pago de las bonificaciones;
los otros continúan por amor al arte".
"La
demora en los pagos no tiene que ver con el programa, sino con
la drástica situación del país -explicó
la directora de Educación Superior-. Promesba es una experiencia
pedagógica que se generó en condiciones muy distintas
de las actuales."
Maricruz
Barcia
El
temor a ser defraudados
Aunque autoridades de la Dirección de Educación
bonaerense aseguraron que el título de la carrera se les
entregará a fin de año, los estudiantes temen ser
defraudados también en esta promesa. "No creo que
se reconozca en el título la alta carga horaria, el valor
agregado del programa", dijo Paula Parentini. Otra de las
chicas, Sabrina Ruano, sintetizó la incertidumbre general:
"Supuestamente, estamos por insertarnos en el sistema educativo
de la provincia, pero ya desde ahora, nos ha defraudado. ¿Qué
nos va a deparar?".
La
Nación 07-08-02