Una promesa que no se cumplió
Peligra la formación de 240 futuros maestros bonaerenses
La Nación 07-08-02
El gobierno no les abona las becas prometidas para estimular la vocación docente
Fueron seleccionados entre los mejores promedios del secundario
Les ofrecieron estudiar el magisterio a cambio de una ayuda de $ 200 mensuales
El proyecto será cancelado

Duró poco el sueño. La frustración se adueñó de unos 240 estudiantes, que habían sido becados por el gobierno bonaerense para seguir la carrera de maestro, por sus brillantes desempeños en el secundario. Ya hace un año que dejaron de percibir los $200 mensuales prometidos, lo que pone en riesgo la continuidad de sus estudios.

"Los maestros que formemos hoy serán los encargados de educar a todos los chicos argentinos hasta 2030", anunció hace dos años, con gran pompa, el entonces director general de Educación bonaerense, José Octavio Bordón, al presentar el Programa Mejores Egresados de la Escuela Media a la Docencia (Promesba). El proyecto contaba con el respaldo de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y la Unesco.

Así, los egresados de escuelas secundarias bonaerenses en 1999, con un promedio superior a 8 puntos, fueron habilitados para solicitar una beca de estudios para convertirse en maestros. El propósito era estimular el ingreso de los mejores alumnos en la actividad docente.

A cada uno se le asignaban $ 200 mensuales, para viáticos y otros gastos, durante tres años lectivos. Se les exigía, a cambio, ejercer la docencia por un período mínimo de cinco años, en institutos de formación docente de la provincia.

A comienzos de 2000, la beca fue solicitada por 1016 alumnos, pero los beneficiados fueron sólo 351.

La mayoría de los jóvenes -hoy unos 240- cumplieron con su parte, pero en junio de 2001 las autoridades dejaron de cumplir con la suya.

Ante la consulta de LA NACION, la actual directora provincial de Educación Superior, Graciela Gil, brindó promesas y malas noticias para los preocupados participantes del proyecto. Entre las primeras: próximamente comenzará el pago de las deudas correspondientes al primer año. La mala: el año próximo se suspenderá la experiencia.

"Tengo muchos compañeros que dejaron de asistir a clases, porque ya no pueden costear el viaje", contó Sabrina Ruano, de Castelar, al relatar su frustración a LA NACION.

Premio convertido en castigo
La deserción de los que se preparan para la carrera de maestro no les consta a las autoridades de Educación Superior de la provincia. "Si existe esta interrupción de concurrencia por costos de traslado, seguramente es temporario. Muchos alumnos se reincorporarán cuando se retomen los pagos", dijo Gil.

Los alumnos manifestaron a LA NACION su sensación de haber sido "estafados en su buena fe". Para muchos, se trataba de la única posibilidad de estudiar una carrera.

"Supuestamente, esto era un reconocimiento y un premio al esfuerzo y desempeño académico que alcanzamos en los años del colegio. Pero esto parece un castigo", sostuvo Sabrina Ruano. "¿Cómo van a promover la vocación docente de esta manera?", se preguntó.

Los alumnos cursan por la mañana y por la tarde, lo que les impide trabajar y tener un ingreso extra. Además, al mediodía, deben comprarse el almuerzo, que se suma a los $ 3,50 de gastos, entre colectivos y trenes.

La situación empeora porque en el último año de la carrera, los estudiantes deben realizar prácticas solidarias en instituciones de la zona. "Pero como son escuelas con muchas necesidades, nosotros mismos tenemos que llevar los lápices, papeles y otros materiales para trabajar y pagarlos de nuestro bolsillo", explicó Patricia Madarieta, que estudia la carrera docente en la Universidad Nacional de General Sarmiento.

Familiares, amigos y vecinos los ayudan económicamente, esperando que la situación se recupere. "Algunas de nosotras contrajimos deudas y prometimos devolverlas cuando volviéramos a cobrar", dijo Silvana Pombo, de Glew, que vive con sus padres y su hijita.

El programa Promesba se presentaba como una alternativa para los chicos sin recursos que querían estudiar magisterio. Paula Parentini, que cursa el último año, asegura que, de no existir esta beca, no hubiese tenido la posibilidad de estudiar.

"Varias veces pensé en dejar las clases. Pero sigo, porque me gusta mucho la carrera y el tipo de enseñanza que nos da la Universidad", contó Belén Ponce, que vive en San Justo y estudia en la Universidad Nacional de La Matanza.

Las clases se cursan en varios institutos superiores de formación docente de la provincia y en las universidades nacionales de General Sarmiento, San Martín, Lanús y La Matanza, "que tuvieron interés en desarrollar esta experiencia" y cedieron sus instalaciones al programa.

Los docentes que participan del programa lanzado hace dos años por Bordón, que renunció a la cartera educativa en noviembre último, recibían una bonificación, que se sumaba al sueldo habitual. Según algunos estudiantes, "los mejores docentes bajaron la exigencia y dejaron de asistir a clases cuando se cortó el pago de las bonificaciones; los otros continúan por amor al arte".

"La demora en los pagos no tiene que ver con el programa, sino con la drástica situación del país -explicó la directora de Educación Superior-. Promesba es una experiencia pedagógica que se generó en condiciones muy distintas de las actuales."

Maricruz Barcia

El temor a ser defraudados
Aunque autoridades de la Dirección de Educación bonaerense aseguraron que el título de la carrera se les entregará a fin de año, los estudiantes temen ser defraudados también en esta promesa. "No creo que se reconozca en el título la alta carga horaria, el valor agregado del programa", dijo Paula Parentini. Otra de las chicas, Sabrina Ruano, sintetizó la incertidumbre general: "Supuestamente, estamos por insertarnos en el sistema educativo de la provincia, pero ya desde ahora, nos ha defraudado. ¿Qué nos va a deparar?".

La Nación 07-08-02