La
corriente "Docentes en Marcha" (impulsada por el MST)
se ha caracterizado por levantar posiciones diferentes en cada
una de las seccionales y por acoplarse a otras según soplaba
el viento. En La Matanza respaldó el planteo de paros progresivos
que apunten a la huelga general, como lo planteó la comisión
directiva de la seccional. En Lomas, en cambio, se limitó
a plantear como medida extrema un paro aislado en la primera semana
de clase. Con el argumento de que la gente no daba y de que había
que "prepararse" para una lucha a fondo, se colocó
en una posición aún más conservadora que
la Celeste -lo cual no es poca cosa. El MST se tomó tan
a pecho su caracterización de que "la gente no da"
que inclusive se adaptó a la moción de la Violeta
(una corriente centrista pro CTA, opositora en el distrito a la
Celeste), de desechar cualquier medida de fuerza durante la primera
semana y estudiar alguna medida perdida para la semana siguiente.
Planteos similares fueron sostenidos en San Martín y Sarmiento,
convergiendo con la moción de la burocracia.
Existe un frente de hecho desde la burocracia a la izquierda,
que se opone a la huelga general indefinida. No hay que ser muy
perspicaz para darse cuenta que sólo con una acción
de ese calibre es posible derrotar una ley tan estratégica,
fogoneada por el gobierno fondomonetarista. Por otro lado, es
una falsa opción oponer a las huelgas indefinidas, supuestas
acciones huelguísticas determinadas. Las huelgas consecuentes
son, por definición, indefinidas, es decir, su duración
está condicionada al desarrollo de la lucha. Ponerle un
plazo de vencimiento con independencia de ese desarrollo es condicionar,
de antemano, su desenlace. Es la burocracia la que entronizó
durante décadas el principio de los paros aislados y de
las medidas con aviso anticipado de vencimiento.
La "preparación" de una huelga general al margen
del planteo de la huelga general es pura charlatanería.
Pasa a ser un pretexto para el sabotaje de la lucha. Mal se puede
preparar algo que ni siquiera se propone como objetivo. Desechada
la perspectiva de la huelga general indefinida, lo único
que queda en pie es un conjunto de medidas repetitivas, que se
prolongan en el tiempo, como una gimnasia desgastante.
Los mal denominados "planes de lucha", sólo "preparan"
al fracaso de la lucha. El gremio ha vivido en carne propia las
protestas sin perspectivas.
No es un secreto que en la base docente existe una marcada desconfianza
en la dirección sindical, con más razón luego
que levantó el paro por tiempo indeterminado a fines del
año pasado. El obstáculo mayor que hay que remover
para encarar una lucha a fondo es esa dirección.
La huelga general antes de plasmarse a la realidad debe existir
como programa, perspectiva y estrategia, es decir, como militancia
y organización.
La huelga general estaba planteada antes de la represión
en La Plata y no como una reacción desordenada ante esa
represión. Por no haberse planteado a tiempo, el gobierno
pudo sancionar la vergonzosa ley contra los docentes y la educación.
Pablo
Heller
07-03-02