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- La
derrota sufrida por la Celeste en las elecciones
de SUTEBA abre una nueva etapa en la vida del
gremio. La conducción fue desplazada en La
Matanza, la seccional más importante no sólo
de SUTEBA sino de CTERA. Junto con ello, la
Celeste perdió en Zárate y retrocedió en
numerosos distritos.
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- La
medida del golpe lo da un hecho: hasta ahora, Yasky y Cía. no han emitido un
comunicado dando a conocer el resultado en las escuelas.
Han optado por el silencio, procurando disimular este
descalabro electoral.
Saludamos
a todas las listas, fuerzas y compañeros que con su
esfuerzo y acción, han contribuido en este triunfo y
los llamamos a sacar todas las conclusiones que se
desprenden de este acontecimiento. La presente carta
pretende ser un aporte en este debate que, entendemos,
es imperioso desarrollar.
EL
SIGNIFICADO DEL 27 DE JUNIO
Lo que sancionó el 27 de
junio es el agotamiento de una estrategia que pretendía
convertir al sindicato en un “segundo violín” de
una orquesta dirigida por los partidos patronales. En
lugar de asumir la organización gremial la iniciativa y
ponerse a la cabeza de la lucha, cedió esa iniciativa a
fuerzas extrañas, ajenas y hasta enemigas de nuestros
intereses. Esta política condujo a que fuéramos
perdiendo conquistas en función de estos compromisos
políticos.
Se llegó al extremo de
entregar el estatuto a través del incentivo que
habilita a los ministros a la reversión del régimen
laboral y cuya redacción fue obra de la propia dirección
de CTERA.
La rabiosa política
fondomonetarista desplegada por el gobierno aliancista
sirvió para poner definitivamente al desnudo el fracaso
de esta estrategia. Tres ajustes en menos de seis meses
hicieron añicos la confianza en el “gobierno que
cumple sus promesas” en virtud de lo cual Maffei y
Yaski procedieron a levantar la Carpa.
LA DISYUNTIVA
QUE SE VIENE
No se nos escapan que van a
existir tentativas para reflotar con “nuevos métodos”
esta política vieja y fracasada. Sería transitar el
mismo camino cuyo final ya conocemos.
No hay punto intermedio. O
se es fiel a las reivindicaciones de los trabajadores y
eso supone independencia política de clase o se
concluye siendo un engranaje y devorado por una
maquinaria hostil a los trabajadores. Basta ver a
Maccallusse (directivo de SUTEBA y hoy diputado de la
Alianza) quien acaba de votar a favor del “ajuste”
en la Cámara.
Los “métodos” de la
organización no pueden ser considerados independientes
de su contenido. Las normas de funcionamiento del
sindicato dirigidos a restablecer la democracia sindical
deben estar al servicio de poner en pie de lucha
nuevamente a los docentes por los reclamos postergados y
la recuperación de lo perdido. Eso significa LA LUCHA
POR EL SALARIO, POR UN BÁSICO DE 700 PESOS; POR EL
RESPETO INTEGRAL DEL ESTATUTO; POR LA ANULACIÓN DE LA
REFORMA EDUCATIVA –MUNICIPALIZACIÓN INCLUIDA. Debemos
oponerle a la actual gestión educativa que no es más
que una correa de transmisión del FMI y el Banco
Mundial, un programa de transformación de la educación,
de sus contenidos, de sus procedimientos pedagógicos,
de sus bases sociales y formas de organización, es
decir, una transformación integral que, como tal, sólo
puede ser dirigida por los trabajadores.
ORGANIZACIÓN
Y LUCHA: DOS TÉRMINOS DE UNA MISMA ECUACIÓN
Sólo una organización que
tome esta perspectiva y se empeñe en desenvolverla
puede hacer que SUTEBA, CTERA y sus entidades de base
vuelvan a ser sindicatos y colocarse a la altura de las
funciones que le competen.
Es una tarea que hay que
poner en marcha AHORA. El abandono de dicha tarea,
cualquiera sea el pretexto que se utilice, llevará a
estrechar la acción gremial, dando como un hecho
consumado los ataques ya efectuados por el gobierno
descartando, de entrada, la posibilidad de revertirlos.
Según este criterio, nos deberíamos dar por
satisfechos si lográramos, en el marco de esta
confrontación, un empate o inclusive, no perder por
goleada, sin advertir que el que sale de esa forma al
campo de juego probablemente termine perdiendo todo. ¿No
es esa, por otra parte, la experiencia que transitamos
en los últimos diez años?
Ha llegado la hora de pasar
a la ofensiva. Somos, nosotros, los que tenemos que
“ir por más”, aprovechando la creciente iniciativa
popular que comenzó el 24 de febrero y el desprestigio
de un gobierno jaqueado por contradicciones
insuperables.
UNA CONVOCATORIA
EXTRAORDINARIA
Somos concientes que el
gremio ha sido vaciado por años de política celeste y
que esto constituye una barrera para cualquier
emprendimiento. Pero la reconstrucción del tejido
sindical no podrá materializarse al margen de la lucha
sino en el curso mismo de ella y en los preparativos
para organizarla.
Los docentes necesitan
recuperar la confianza en los sindicatos, pero eso será
posible si ellos perciben que en las llamadas “nuevas
direcciones” existe una disposición real a encarar la
lucha por los reclamos abandonados por la celeste. Es
decir, una lucha en serio, un plan de lucha que conduzca
a la huelga general.
De allí la importancia que
reviste la convocatoria de un CONGRESO DE BASES de la
docencia, en los distritos y en la provincia de Buenos
Aires. Se trata de abrir una instancia extraordinaria,
excepcional –y no un simple trámite administrativo-,
con delegados electos específicamente para tal
oportunidad (coincidan o no con los delegados
existentes) y que deberán venir con mandato de asamblea
de escuela reuniendo en igualdad de condiciones a
afiliados y no afiliados. Dicha convocatoria sería una
poderosa señal a los docentes, quienes acostumbrados a
ser convidados de piedra pasarían a ser protagonistas,
a deliberar y decidir el programa que debe enarbolara el
gremio y el curso de acción más apropiado para
imponerlo.
Una iniciativa de este carácter
es la respuesta a la necesidad de lucha, por un lado, y
el vaciamiento y desestructuración reinante, por el
otro, y la mejor forma de superar esa contradicción.
LLAMAMIENTO
Llamamos
a las agrupaciones, listas, conducciones seccionales que
forman parte de este vasto movimiento antiburocrático
que se ha puesto en pie a llevar hasta el final la
quiebra del aparato celeste, lo que implica la lucha por
una nueva estrategia y la construcción de una nueva
dirección capaz de conducir el gremio a la victoria.
Abramos el debate para hacer realidad esta perspectiva.
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