En
el mismo momento que el gobernador Solá estaba anunciando
su plan para mandar a los pibes que abandonan el Polimodal a los
cuarteles para que aprendan "nociones básicas de computación,
mecánica y carpintería", se conoció
que el joven Cazanave, que estudiaba en la Escuela de Suboficiales
General Lemos, había muerto por los malos tratos sufridos
en Campo de Mayo.
La propuesta de Solá había recibido el apoyo del
propio Ejército porque así obtenía mayor
presupuesto y más participación para influir en
la salida de la crisis. La propuesta busca regimentar a la juventud,
entregándola a la formación por parte de los militares,
careciendo de lo único progresivo de la colimba anterior:
la instrucción armada.
Pero la propuesta ha recibido un duro golpe con el caso Cazanave.
El joven murió a pocos días de haber pedido la baja,
cansado de los malos tratos recibidos. Según las denuncias
de su madre, "la muerte se produjo como resultado de las
vejaciones, maltrato y abusos reiterados a los que lo sometían
los alumnos de segundo y tercer año. Periódicamente
lo bailaban bajo el conocimiento de las autoridades militares"
(Clarín, 6/10). En la denuncia sobre su muerte se destaca
que al ingresar el joven tenía buena contextura física
y practicaba deportes, pero al poco tiempo fue reducido a un cuerpo
delgado, frágil, que llegó a pesar 45 kilos (ídem,
5/10).
El hecho de que los mismos alumnos de años superiores fueran
quienes "bailaban" a Cazanave demuestra el clima represivo
de la escuela militar. A esta escuela quiere Solá mandar
a la juventud de la provincia de Buenos Aires que abandona el
Polimodal por la falta de becas, que se les niega a los estudiantes
pero que sí recibirían los militares por cada alumno.
Gabriel
Solano
08-10-02