El
conocimiento
de
la
noticia
del
"acuerdo"
coincidió
con
la
realización
de
marchas
multitudinarias
en
varios
distritos,
dando
lugar
a
vivas
expresiones
de
repudio. La
expresión
más
alta
de
este
cuestionamiento,
quizás,
es
la
que
tuvo
lugar
en
Bahía
Blanca,
donde
una
asamblea
masiva,
luego
de
impugnar
el
levantamiento,
decidió,
con
la
presencia
de
un
escribano,
destituir
a
la
comisión
directiva
del
sindicato
y
reclamar,
del
mismo
modo,
la
destitución
de
Yasky.
El
levantamiento
del
paro
fue
logrado
a
través
de
una
grosera
manipulación
de
la
votación.
El
conurbano
votó
por
abrumadora
mayoría
contra
el
pacto
y
proseguir
la
huelga
(ver
declaración
de
la
Lista
Azul
y
Blanca-Rosa-Verde).
La
resolución
fraudulenta
del
plenario
de
secretarios
generales
está
lejos
–teniendo
presente
este
cuadro–
de
haber
clausurado
el
conflicto.
En
el
transcurso
de
la
huelga
asomó
una
nueva
dirección,
nacida
en
las
autoconvocatorias
y
en
la
iniciativa
de
delegados
y
del
activismo
combativo,
que
arrancaron
el
paro
y
fueron
los
motores
de
la
huelga.
Han
florecido
coordinadoras
interescuelas,
comités
de
enlace
zonales
y
distritales,
los
que
se
están
convirtiendo
progresivamente
en
una
suerte
de
poder
paralelo
a
la
burocracia
en
sus
respectivas
localidades.
Por
lo
pronto,
están
previstas
innumerables
reuniones,
asambleas,
autoconvocatorias,
marchas
y
movilizaciones,
llamadas
por
iniciativas
de
estos
organismos,
para
decidir
los
pasos
a
seguir
y
continuar
con
la
lucha
planteada.
Están
reunidas
las
condiciones
para
superar
la
traición
de
Yasky
y
Cía.
El
pacto
no
abre
ninguna
salida,
porque
la
perspectiva
es
un
agravamiento
del
ajuste.
En
este
escenario,
cobra
especial
importancia
el
llamamiento
conjunto
de
la
lista
Azul
y
Blanca,
Rosa,
Verde,
a
no
acatar
el
levantamiento
de
la
lucha
docente,
concurrir
a
las
escuelas,
declarar
el
estado
de
asamblea
y
convocar
a
una
movilización
el
viernes
31-8,
partiendo
de
Congreso.
El
6
de
septiembre,
fecha
en
que
están
convocadas
las
elecciones
de
Ctera,
toda
la
bronca
e
indignación
acumulada
debe
traducirse
en
un
masivo
voto
a
favor
de
la
lista
Azul
y
Blanca,
Rosa,
Verde.
Las
elecciones
gremiales
deben
ser
utilizadas
como
un
terreno
para
combatir
esta
nueva
traición
y
por
retomar
la
huelga.
Una
victoria
de
la
lista
en
distritos
estratégicos,
y
en
particular
en
la
provincia
de
Buenos
Aires,
apuntalará
esta
perspectiva
y
reforzará
la
lucha
por
la
construcción
de
una
nueva
dirección.
Podemos
terminar
con
décadas
de
frustraciones.
Las
circunstancias
históricas
reclaman
que
la
lista
piquetera,
representada
por
la
Azul
y
Blanca,
Rosa,
Verde,
asuma
la
conducción
del
sindicato.