La
burocracia celeste de Yaski se ha empeñado en terminar
el año.
Para ese objetivo, ha centrado toda su energía en la desmovilización
de los docentes.
Después de los paros masivos y de las manifestaciones a
la Casa de la Provincia de Buenos Aires en Capital y a la Dirección
de Escuelas en La Plata, ha resuelto meter a los docentes dentro
de las escuelas, en "jornadas de reflexión".
El Suteba de General Sarmiento (junto a toda la oposición)
rechazó la truchada.
La última reunión del cuerpo de delegados, por abrumadora
mayoría, volvió a votar el criterio de convertir
a la "reflexión" en un día de movilización,
llamar a una asamblea y luego marchar, en este caso, en el distrito
de José C. Paz.
También se denunció el ocultamiento que la burocracia
hizo del plan educativo de Solá, que se puso en discusión
en todas las escuelas y fue uno de los elementos que elevaron
la temperatura de la docencia.
La burocracia pretendía, por el contrario, que los docentes
estuvieran todo el horario en las aulas, discutiendo un folleto
anodino de su producción, en el cual invitaba a los maestros
a "reflexionar" sobre los resultados de la aplicación
de la Ley Federal de Educación, incluso con trabajos prácticos
y respuestas a preguntas francamente infantiles.
La asamblea tuvo un carácter masivo, combativo; aprobó
la movilización de las seccionales opositoras a La Plata,
en la segunda "jornada" del 3 de octubre, y luego se
movilizó al Consejo Escolar y a la Intendencia de José
C. Paz.
Cuando los docentes llegaron a la Intendencia, siempre resguardada
por los patoteros de Ishii, reclamaron la presencia de los funcionarios
de Educación y de Obras Públicas, para exigirles
respuestas ante la situación de colapso de la mayoría
de las escuelas del distrito, y frente a la situación de
avance de enfermedades infecto-contagiosas (hepatitis).
Los funcionarios "patoteros" tuvieron que tomarse su
tiempo, descolocados por la presencia docente. La espera condujo
a que los compañeros que esperaban en la puerta a la comisión
que había ingresado para hablar con los funcionarios ingresara
a la intendencia, ocupara los jardines y el edificio principal
y obligara, posteriormente, a que los funcionarios dieran respuesta
allí mismo, ante los más de 300 compañeros
movilizados.
Los funcionarios se deshicieron en excusas, deploraron a los políticos
y a la política, y trataron de zafar como pudieron, ante
un hecho histórico en la Municipalidad de José C.
Paz.
Los docentes nos llevamos una experiencia irreemplazable sobre
las características del Estado y la convicción de
que si los reclamos no se cumplen, redoblaremos el plan de lucha.
Daniel
Sierra
02-10-03