En
el distrito de General Rodríguez se reincorporaron casi
todas la ruralidades, excepto tres con desfavorabilidad uno; además
se otorgaron tres ruralidades categoría uno, que desde
hace años se vienen reclamando. Por último, a una
escuela con categoría uno se le otorgó la desfavorabilidad
tres, lo cual ha suscitado que otras escuelas alejadas y en peores
condiciones estén exigiendo esa misma categoría.
Esto ha sido conquistado por temor a que las luchas se profundicen
como en Ensenada, con permanencia en escuelas y Consejos Escolares,
sin dictado de clases. En ese sentido, en el marco del Encuentro
de delegados y representantes de escuelas realizado en La Matanza
el 8 de junio, se llevaron mandatos de cinco escuelas del distrito
que se pronunciaban por la permanencia en las escuelas, sin dictado
de clases.
Por otra parte, los docentes y padres de General Rodríguez
nos hemos movilizado al Consejo Escolar en reclamo por la restitución
de las ruralidades y por cupos de comedor para el 100% de los
alumnos. En dichas convocatorias las consejeras escolares se han
excusado diciendo que hacen lo que pueden con el dinero que se
les envía y que no estaban a favor del quite de desfavorabilidades.
Sin embargo, ellas reconocen haber sido parte de la comisión
que informó sobre las condiciones de acceso a las escuelas,
en un claro acto de complicidad con el gobierno de Felipe Solá,
que utilizó los informes como herramienta para justificar
el quite de las desfavorabilidades. Al respecto, no puede ignorarse
el hecho de que la consejera Liliana Canizzaro, representante
del ARI, formó parte de la comisión que elaboró
el informe de las escuelas.
Mientras las consejeras argumentan la falta de presupuesto como
excusa para no hacerse cargo del sostenimiento de los comedores,
el intendente gana 23.000 pesos por mes, no hay insumos en las
salas médicas que funcionan en los barrios, la mayoría
de las calles asfaltadas se inundan por obras precariamente realizadas
y gran parte de la población carece de agua corriente,
cloacas y gas natural, incluidas las escuelas. En contraste con
las condiciones de pobreza en que vive la población del
distrito, se erige en el mismo la empresa láctea más
grande del país, el monopolio La Serenísima. A nadie
se le escapa que la licuación de pasivos que benefició
a dicho monopolio será pagada por el conjunto de la población,
mientras que en el distrito no se les garantiza a los hijos de
los trabajadores ni siquiera un vaso de leche diario, ya que la
lógica de las ganancias capitalistas conspira contra los
más elementales derechos.
En General Rodríguez nos seguimos movilizando por la restitución
de todas las ruralidades, cupos de comedor y copa de leche reforzada,
exigiendo al gobierno un menú básico que garantice
una adecuada alimentación para todos los alumnos.
Andrea
Ponce
20-06-02