"Ctera
garantizó el inicio de las clases sin conflictos",
tituló Clarín (19.02.03), destacando que se trata
de la primera vez en muchos años.
Pero la burocracia de Ctera-Cta hizo mucho más que eso.
Siguiendo los pasos de De Gennaro, Yasky (en su debut como secretario
general de Ctera) declaró públicamente la integración
política de la burocracia como funcionarios del kirchnerismo,
y lo sostuvo destacando la supuesta actitud del gobierno de "comenzar
a pagar las deudas internas (lo) que toma un valor importante
ante el asedio de distintos sectores externos" (ídem).
El "signo positivo" que provocó la definición
pública de la Ctera-Cta detrás del gobierno fue
la postura del kirchnerismo de pagar entre 15 y 30 pesos más
del miserable incentivo docente, el que será sufragado
por los propios maestros, después de años de salarios
paupérrimos y de los últimos dos con sueldos devaluados
a la tercera parte, además de las quitas que todavía
existen en todas las provincias respecto al cobro de la antigüedad
y otras conquistas, consecuencias de las leyes de emergencia económica
que rigen en la mayoría de las provincias.
La entrega de la Ctera-Cta no fue una improvisación. "Veníamos
conversando -confiesa Yasky - desde noviembre-diciembre sobre
la necesidad de actualizar los montos". Peor aún,
en medio de la miseria salarial docente, la burocracia ya ha confirmado
cuál es su horizonte con este gobierno: "Nuestra máxima
expectativa es que se lo integre al básico" (ídem).
A cambio de un "aumento" miserable que en el mejor de
los casos alcanzará los 90 pesos si se lo integra al básico,
la burococracia centroizquierdista construyó una monolítica
"paz social" con el gobierno y dejó en claro
que se abandonará a su suerte a los conflictos docentes
que se vienen en varias provincias de todas formas, entre los
que el mismo Yasky mencionó a Entre Ríos, Santa
Fe, Córdoba y Chaco, porque en lo que a él depende,
"en lo que respecta a Ctera no habría inconvenientes
para el inicio de clases" (ídem).
Especialmente ejemplificador es el caso de los docentes de Entre
Ríos, que levantaron su lucha por la presión de
la Ctera y de Kirchner y hoy acaban de votar nuevamente la huelga
para evitar despidos masivos, reclamar aumento de salarios y frenar
la aplicación de las leyes antieducativas en la provincia.
Yasky,
un soldado de Kirchner para flexibilizar el trabajo docente
La
burguesía, los medios de prensa que ella controla, los
funcionarios de educación de Kirchner, los empresarios
interesados en la conversión de la escuela en un negocio
privado y en una fuente gratuita de formación de mano de
obra barata para sus fábricas, todos han salido histéricamente
a bastardear a la educación argentina y a los docentes,
responsables supuestos de su deterioro.
Luego de más de una década de aplicación
de la Ley Federal de Educación, que destruyó a la
escuela primaria y desmanteló a la educación media,
los editoriales de La Nación y de Clarín claman
por volver a colocar a la "educación como prioridad
social", para "reinstalar al conocimiento como objeto
social prioritario" (Clarín, 15.02).
Para ello exigen ir hasta el final con lo que los Filmus y cía
llaman las "segunda generación de reformas",
con centro en destruir las condiciones laborales docentes. Este
entramado antiobrero será pasado -igual que con la Ley
Federal- con un nuevo plan educativo. Bajo el verso de la calidad
y mediante el apriete a los docentes y la "exigencia"
contra los alumnos, el objetivo es profundizar la separación
cada vez más amplia entre la educación general básica,
cada vez más básica para la mayoría, y la
educación media.
La descomposición social, la desocupación masiva
de las familias, y la destrucción de la escuela y de sus
contenidos ya ha expulsado de los colegios a masas enormes de
los chicos que antaño pasaban masivamente de la primaria
a la secundaria.
En esta tarea sucia también se ha anotado Yasky y la burocracia
de la Ctera-Cta, como lo demuestra que Yasky se pronunció
"a favor de convocar a los distintos sectores educativos
y armar un cronograma para encontrar una salida de la Ley Federal
de Educación. Para alcanzarlo, propuso rever los alcances
de la educación inicial y rever los contenidos de la escuela
media, para establecer una plataforma común" (ídem).
Filmus no lo podría haber dicho mejor porque para "salir"
de la Ley Antieducativa (que la burocracia de Ctera-Cta apoyó)
será necesario apretar a los docentes "mal formados".
También en palabras de Yasky: "Hay que implementar
un programa sistémico nacional de capacitación docente"
(Clarín, 19.02).
Es con esta excusa que Oporto, en Buenos Aires, obligó
a toda la docencia a reintegrarse el 11 de febrero.
Las palabras de Yasky, que exige que los docentes "tengan
acceso al conocimiento y a las nuevas pedagogías"
(Clarín, 22.02), refuerza los planteos de Filmus y de la
burguesía, de hacer responsable a los maestros del fracaso
educativo. Coincidiendo con Yasky, para Filmus "Nadie puede
enseñar lo que no sabe. La transformación vertiginosa
de los contenidos hace que si vos te formaste hace diez años,
necesités que el Estado te brinde la actualización"
(ídem).
Detrás del verso de la precariedad de los maestros se justifica
el cambio de las condiciones laborales, para instalar el salario
y el acceso a los cargos por la vía del "mérito".
Este camino de destruir nuestras conquistas laborales establecidas
en el Estatuto de la docencia también ha sido asumido por
la burocracia de la Ctera-Cta. En su último congreso votaron
que Ctera promueve la modificación de las condiciones laborales
docentes si en esa modificación participa como interlocutor.
No debe extrañar, porque esta burocracia, sin el mandato
de nadie, apoyó la reforma laboral negrera de Kirchner.
Por
una nueva dirección, sacarse la loza mortal de la burocracia
La
"paz social" de la burocracia asegura al gobierno el
terreno libre para atacar más a fondo las condiciones laborales
y de salario de la docencia.
En la vereda de enfrente, la Asamblea nacional de Trabajadores
(ANT), el Bloque Piquetero Nacional, y el movimiento piquetero
combativo han dado una respuesta contra esta burocracia entregada
de pies y de manos al kirchnerismo. El plan de lucha del movimiento
piquetero, enfrentando la reforma laboral, la miseria salarial,
la entrega al FMI y los tarifazos y el ataque a los trabajadores
desocupados, es la organización, el programa y la acción
que se presenta como salida para el conjunto de los trabajadores.
Los trabajadores de la docencia, y las organizaciones sindicales
combativas (los sutebas opositores; Adosac; y demás entidades
de base combativas) debemos sumar nuestro esfuerzo al del conjunto
de los trabajadores ocupados y desocupados que están frenando
con su lucha los ataques del gobierno de Kirchner.
25-02-04