- Promueve
la
educación
sin
educadores
por
Pablo
Heller
- La
inauguración
del
portal
del
sistema
educativo
en
Internet,
bautizado
con
el
nombre
de
Educ.ar,
ocupó
un
lugar
destacado
en
los
medios
de
comunicación.
En
la
ceremonia
inaugural,
se
lo
presentó
como
una
herramienta
decisiva
"para
democratizar
la
educación"
y,
aún
más,
como
el
comienzo
de
una
‘revolución
educativa’.
- Educ.ar
permitiría,
según
las
autoridades,
que
"investigadores,
docentes
y
estudiantes
de
todos
los
niveles
ingresen
a
Internet
y
accedan
a
la
información
que
necesitan".
El
proyecto
también
"prevé
un
plan
de
capacitación
informática
para
docentes
y
la
conexión
a
la
red
de
todas
las
escuelas
del
país"
(Clarín,
19/9).
- El
cumplimiento
de
semejante
objetivo
supone
algo
más
que
computadoras.
Significa
infraestructura
básica
para
que
las
máquinas
se
enciendan
y
la
comunicación
se
establezca
–redes
telefónicas,
electricidad–
y
supone
el
mantenimiento
de
la
instalación
original
y
los
gastos
que
demande
su
uso.
A
esto
obedece
la
desconfianza
generalizada
que
despertó
el
lanzamiento
entre
docentes
y
estudiantes,
que
ven
que
no
hay
recursos
para
arreglar
una
ventana
o
para
comprar
o
reponer
los
materiales
didácticos
más
elementales.
- Lejos
de
ser
un
vehículo
para
la
democratización
e
igualación
de
oportunidades,
la
educación
‘interactiva’
profundizará
la
disparidad
en
la
calidad
del
servicio
entre
los
diferentes
establecimientos
educativos.
Habrá
una
prestación
de
primera
en
escuelas
privadas
o
afincadas
en
zonas
y
barrios
de
mayor
poder
adquisitivo,
y
de
segunda
o
tercera
en
los
restantes
establecimientos,
si
es
que
directamente
no
se
interrumpe
del
todo
el
servicio.
- El
hecho
de
que
el
gobierno
se
proponga
un
‘ajuste’
presupuestario,
y
que
recorte
las
jubilaciones
y
el
presupuesto
del
Pami
y
de
la
propia
educación,
no
ha
sido
un
obstáculo
para
que
De
la
Rúa
disponga
una
inversión
de
237
millones
de
dólares
en
Educ.ar,
que
se
financia
con
un
crédito
del
BID,
es
decir,
aumentando
la
deuda
externa.
- Educ.ar,
entonces,
no
obedece
a
imperativos
pedagógicos
o
educativos
sino
a
poderosas
razones
económicas.
Educ.ar
es
la
punta
de
un
meganegocio
con
múltiples
ramificaciones.
Supone
la
provisión
e
instalación
de
la
infraestructura
(hardware,
software
y
tecnologías
de
redes),
el
soporte
técnico
y
la
mesa
de
ayuda
"que
requerirá
cada
establecimiento"
y
telecomunicaciones
que
permitan
la
ampliación
del
consumo
telefónico.
No
por
casualidad
los
pulpos
de
la
telefonía
son
‘padrinos’
de
la
iniciativa.
- Está
previsto
también
que
el
capital
privado
pueda
desarrollar
la
explotación
comercial
del
portal,
empezando
por
la
publicidad
en
la
red.
Por
último,
el
proyecto
es
un
instrumento
también
para
impulsar
la
privatización
de
la
enseñanza.
- Educ.ar
será
una
sociedad
mixta
entre
el
Estado
y
capitales
privados.
Por
el
portal
se
centralizarán
y
difundirán
todos
los
contenidos
de
las
materias,
convirtiéndose
en
un
campo
fértil
para
la
implementación
de
programas
(software)
educativos
que
serán
elaborados
y
proporcionados
por
empresas
privadas
(editoriales,
compañías
de
computación
o
combinaciones
entre
ellas).
Ni
qué
hablar
de
las
posibilidades
que
abre
la
red
para
el
desembarco
de
las
grandes
instituciones
de
las
metrópolis
extranjeras
con
sus
propios
contenidos,
programas
y
procedimientos
pedagógicos.
Contra
lo
que
se
dice
sobre
el
libre
acceso
y
democratización
de
la
información,
Educ.ar
amenaza
convertirse
en
un
aparato
totalitario
que,
a
través
de
productos
enlatados
en
Los
Ángeles,
Nueva
York
o
Atlanta,
monopolice
el
proceso
estratégico
de
formación.
- La
conexión
a
la
red
obligará
a
los
establecimientos
a
buscar
fuentes
alternativas
de
financiamiento,
en
especial
el
apadrinamiento
de
empresas.
- El
objetivo
final
de
Educ.ar
es
promover
la
llamada
educación
a
distancia.
"En
cuanto
a
su
utilidad
–declaró
Varsavsky,
el
empresario
que
fogonea
el
proyecto–,
espero
que
cada
vez
más
personas
estudien
en
la
red
y
menos
en
clase,
escuchando
a
los
profesores".
La
educación
a
distancia
está
ligada
a
la
transformación
comercial
de
la
educación.
Una
educación
sin
docentes,
donde
el
estudiante
está
aislado
de
sus
pares,
es
en
realidad
una
no-educación,
que
imita
el
mensaje
que
le
envía
el
video,
sin
posibilidad
de
una
formación
crítica
ni
de
confrontar
posiciones
divergentes.
- No
estamos
en
presencia,
por
lo
tanto,
de
una
‘revolución’
sino
de
una
‘contrarrevolución’
educativa,
o
sea,
del
uso
de
un
medio
revolucionario
para
un
fin
contrarrevolucionario.
Educ.ar,
con
todas
sus
implicancias,
es
una
expresión
inconfundible
de
que
el
desarrollo
de
la
técnica
por
parte
del
capitalismo
impulsa
necesariamente
la
barbarie
social
y
cultural.
Para
que
la
humanidad
domine
al
medio
y
no
sea
dominada
por
él,
es
necesario
que
se
apropie
de
las
condiciones
sociales
de
existencia,
o
sea
que
gobiernen
los
trabajadores.