El
Congreso de la Asociación Gremial del Magisterio de Entre
Ríos (Agmer) había decidido, el fin de semana pasado,
ratificar la huelga docente hasta el día 31 de mayo. A
partir de esta fecha tenía previsto un congreso y una agenda
de movilizaciones junto a los trabajadores estatales (nucleados
en Ate). La huelga llevaba casi 70 días de duración
y se había convertido en un ejemplo de lucha. Como consecuencia
del rechazo, por parte del Sindicato, a varios fallos judiciales
contrarios a la huelga, ésta había creado una franca
crisis política en una provincia donde el gobierno se encuentra
en bancarrota desde hace largo tiempo. Los maestros reclamaban
el pago de dos meses y medio de sueldos atrasados (incluyendo
aguinaldo, salario familiar y otros códigos) y la reconstrucción
de los edificios escolares (destruidos por las inundaciones que
asolan el centro y sur de la provincia). La burocracia de Ctera,
mientras tanto, no le había dado a esta gran lucha el más
mínimo apoyo.
Una victoria
En apenas 48 horas, sin embargo, Kirchner pasó por encima
del gobierno de Entre Ríos y se comprometió a pagar
los sueldos atrasados en un plazo máximo de diez días
sobre la base de un préstamo del Banco Mundial; viajó
de inmediato a Paraná a darse un baño de multitud.
La propuesta de pagar los sueldos provocó, sin embargo,
un largo debate en las filas docentes de la provincia. Primero,
porque el pago diferido es una de las condiciones fijadas por
el gobierno para el levantamiento de la huelga. Segundo, porque
se hace con un crédito del Banco Mundial que había
sido rechazado antes por el congreso de Agmer (aunque contaba,
claro, con el total apoyo de la burocracia de Ctera), porque suma
al endeudamiento externo del país y está encadenado
a la ejecución de la reforma educativa que la docencia
rechaza.
Finalmente, Agmer aceptó el acuerdo, aunque condicionado
a una "suspensión" de la huelga hasta el pago
efectivo. En palabras de Cecilia Moya, secretaria de Organización
de Agmer: "Después de varias horas de deliberaciones
los docentes aceptamos suspender por diez días la medida
de fuerza" (La Nación, 28/5).
La Carpa docente
Para el cronista de Clarín, que titula su nota "jugada
de Kirchner en Entre Ríos", el acuerdo debe ser equiparado
al levantamiento de la Carpa docente en el debut del gobierno
de la Alianza (contra el compromiso de pago del incentivo docente).
Al diario se le escapa que lo ocurrido en 1999 fue una entregada
y que esto de Entre Ríos es una victoria de los docentes
contra el Estado. La dirección de la huelga de Entre Ríos,
por otro lado, estuvo en el Congreso del Sindicato, donde la burocracia
de Maffei está en vías de desaparición y
crece el activismo combativo.
El significado de la intervención de Kirchner (no en vano
tiene al sindicato docente de Santa Cruz como su principal enemigo),
es todo lo contrario de lo que parece, o sea un apoyo al reclamo
docente. Ocurre que el gobierno provincial no tenía acceso
al crédito del Banco Mundial, porque no había logrado
nunca la aplicación de la reforma educativa, debido a la
resistencia docente a implantar los ciclos de EGB y polimodal,
que es una de las imposiciones del Banco Mundial para otorgar
el crédito de 400 millones a siete provincias. En medio
de la huelga, los docentes habían sido convocados a concursos
para acceder a cargos directivos del polimodal y EGB. Las pruebas
no eran sobre geografía, historia o matemáticas
sino sobre "disciplina", "reglamentos de asistencia"
o "estrategia en la función de directivo de la escuela
para cumplir con objetivos planteados". En estas condiciones,
más del 40% de los docentes que accedieron al concurso
fueron aplazados (La Nación, 22/5).
Kirchner pretende, de la mano del pago de los sueldos atrasados
con plata del Banco Mundial, imponer en Entre Ríos la política
educativa del imperialismo.
Christian
Rath
28-05-03