Sin
preparación y convocada con 24 horas de anticipación,
la "marcha provincial" de la CTA a la Gobernación
de la Provincia de Buenos Aires reunió a 5.000 trabajadores.
El mérito no corresponde a los convocantes -que movilizaron
en dosis homeopáticas a delegados y directivos de ATE, Suteba
y Judiciales- sino al activismo, a los 1.500 trabajadores del Astillero
Río Santiago y a las seccionales opositoras del Suteba, que
movilizaron buena parte de la concurrencia. Quinientos docentes
de la oposición, después de la marcha, ocuparon la
Dirección General de Escuelas para exigir el pago completo
de los salarios y denunciar la municipalización de las escuelas.
La
"pataconización" de la CTA
La dirección de la CTA se ha adaptado a la "pataconización".
Su "plan de lucha" consiste en acciones aisladas, en
"radios abiertas" y en la instalación de una
"carpa blanca"... pero no ha convocado a un plenario
de delegados -mucho menos a una Asamblea General- a pesar de la
tendencia a la unidad de los trabajadores estatales de los distintos
gremios y cuando en los hospitales han comenzado a realizarse
asambleas conjuntas de trabajadores profesionales y no profesionales.
Ni la CTA ni UPCN reclaman la inmediata derogación de la
"ley de emergencia" que autoriza el descuento salarial
y el pago en patacones. La CTA llama a "debatir el presupuesto
2002"; pero sin la derogación de la "ley de Emergencia",
cualquier discusión es un acomodamiento a la destrucción
del salario. UPCN rechaza los descuentos salariales, pero no abre
la boca frente al pago en patacones y bonos basura.
La
tendencia a la huelga general
Desde hace dos semanas, la administración pública
bonaerense, los hospitales y las escuelas de La Plata, Berisso
y Ensenada están paralizados. Aunque desigual, el movimiento
es muy firme. Donde el activismo convocó y garantizó
las asambleas, la "retención de tareas" se ha
convertido en paro activo con movilizaciones callejeras. Diariamente,
un reguero de movilizaciones recorre La Plata.
En las escuelas, la "retención" sin concurrencia
está siendo garantizada por asambleas. La medida es cumplida
mayoritariamente y crece el reclamo de salir al paro provincial
no sólo por el cobro en pesos de la totalidad de los haberes
sino también en rechazo de la municipalización,
la liquidación del régimen de licencias y los anuncios
del ministro Oporto de despedir 8.000 docentes.
El otro hecho destacado es la movilización del Astillero
Río Santiago (ARS), sumando al reclamo del pago en fecha
y en pesos, la defensa del presupuesto para el Astillero y la
denuncia de la privatización de los puertos que quiere
licitar Ruckauf.
Después de 15 días de conflicto, las direcciones
de la CTA persisten en negarse a convocar al paro provincial activo.
Esto a pesar de que la CTA tiene su mayor peso en los gremios
estatales y de que la Cicop (médicos y profesionales hospitalarios)
reclaman la huelga provincial.
La CTA no quiere ir a la huelga provincial porque teme que se
repita el repudio masivo que generó la traición
de la dirección del Suteba al paro por tiempo indeterminado
docente. Hugo Yasky, secretario general del Suteba y de la CTA
bonaerense, sufrió en carne propia ese repudio en la "marcha
provincial": prácticamente no pudo hablar tapado por
los chiflidos, los reclamos de paro y los cantitos de "Nos
cagó, Yasky nos cagó...".
Las direcciones sindicales quieren imponer la vuelta al trabajo
con la excusa del acuerdo firmado entre Ruckauf y el gobierno
nacional. Pero este acuerdo es una rendición de Ruckauf,
que aceptó la reducción de la coparticipación
y el pago en bonos: el acuerdo agrava la cesación de pagos
provincial. Por eso, Ruckauf quiere forzar la vuelta al trabajo
para comenzar con los despidos masivos, la pata fundamental de
la "emergencia".
Tribuna Estatal, Tribuna Docente y el Polo Obrero están
en la primera línea de la organización de los piquetes,
los cortes y las asambleas en las reparticiones públicas
y las escuelas. La experiencia de estos quince días de
lucha es concluyente: el activismo que actúa con los métodos
piqueteros tiene que imponer la unidad por la base de las reparticiones
y formar un sólido frente por la huelga general activa
de los estatales.
Llamamos a coordinar, convocar y autoconvocar plenarios y reuniones
de delegados superando el divisionismo burocrático, y a
impulsar un Plenario General de delegados y representantes estatales
y docentes (empezando por un plenario provincial de la CTA) y
la Asamblea General de estatales. Hay que arrancar la huelga activa
provincial para derogar la "ley de emergencia.
La bancarrota social y económica de la provincia exige
una salida política. Hay que echar a Ruckauf y a los ajustadores.
El Partido Obrero lucha por una Asamblea Constituyente provincial
y otras en los municipios que pongan fin a este derrumbe contra
el pueblo.
Daniel
Rapanelli
23-11-01