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Infografía
Son 8.600.000 personas. La mayoría son indigentes, es decir,
viven en hogares con ingresos menores a 300 pesos. En diciembre,
el porcentaje era de 56,4%, unos 7.000.000 de chicos.
Por
Ismael Bermúdez
Especial para Clarín 07-08-02
En
la Argentina, 7 de cada 10 chicos y jóvenes viven en hogares
pobres. Pero esa cantidad, más de la mitad -casi 4- son
indigentes. En ciertas zonas del Gran Buenos Aires y en el norte
del país (Salta, Jujuy, Chaco o Misiones) aquella proporción
se eleva a 8 y los indigentes trepan a casi 5, de acuerdo a un
informe divulgado ayer por Siempro, un organismo que depende de
la Presidencia. Así, lo que más crece es la pobreza
infantil y juvenil, y en especial la indigencia.
En
todo el país hay 12,5 millones de menores de 18 años.
El 69,2% -8,6 millones de chicos- viven en 3,3 millones de hogares
pobres. Y marca que "los hogares con niños y adolescentes
son los más castigados por el incremento de la pobreza
y la indigencia", según Siempro.
De
los 8,6 millones de niños pobres, más de la mitad
-4,4 millones- son indigentes. Esto significa que viven en familias
que no pueden suministrarles la alimentación básica,
lo que explica el aumento de casos de desnutrición infantil
en el interior del país y en el conurbano bonaerense. Los
datos oficiales marcan que del total de niños y jóvenes
pobres, mes a mes sube la proporción de menores indigentes
o en extrema pobreza.
Según
el INDEC, pobre es un hogar tipo (padres y dos hijos) con ingresos
que no alcanzan para adquirir una canasta básica de bienes
y servicios que cuesta 680 pesos mensuales; la indigencia representa
el valor de una canasta elemental de alimentos y para comprarla
son necesarios ingresos de 300 pesos, siempre para una familia
tipo.
En
1998, había 5,7 millones de menores pobres. Desde entonces,
la pobreza infantil creció en forma sostenida hasta alcanzar,
en diciembre del año pasado el 56,4% de los jóvenes:
7 millones. Así en apenas 6 meses, la pobreza infantil
y juvenil sumó 1,6 millón de chicos, es decir casi
un 23%, a razón de 266.000 por mes.
La
falta de ingresos básicos se complementa con otros datos
tanto o más impactantes porque "la inserción
laboral de los miembros de los hogares pobres es sumamente precaria".
Así,
según Siempro:
· En los dos últimos años casi el 80% de
los menores de 18 años transitó alguna vez en la
pobreza.
· Dos de cada 10 jefes de hogar pobres está desocupado.
· En el 20% de los hogares pobres ninguno de sus integrantes
trabaja.
· En más de la mitad de los hogares pobres los que
trabajan no tienen protección laboral.
· Tres de cada 4 hogares pobres no tiene ningún
trabajador con cobertura social.
·
Más del 15% de los jóvenes de 15 a 24 años
no estudia ni trabaja.
A esto
se agrega que los planes sociales están focalizados en los
jefes de hogar con lo que los niños y jóvenes no reciben
ningún tipo de asistencia, mientras que la que reciben sus
padres -150 lecop mensuales- no alcanza para sacar a esos hogares
de la indigencia.