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POR
UNA LISTA REPRESENTATIVA DE LA LUCHA DOCENTE Y DE LOS
TRABAJADORES
El
6 de septiembre tendrán lugar las elecciones de CTERA. Hace
falta que saquemos un balance del papel jugado por la CTERA
(su conducción celeste) y por las luchas docentes durante
el último período.
En
primer lugar es imprescindible señalar que la dirección
celeste de CTERA fue una de las principales impulsoras del
ascenso de la alianza al gobierno y de haber colocado a
algunos de sus dirigentes en el cargo de diputados o
senadores. Este hecho es de primordial importancia porque
contribuyó al ascenso de un gobierno cuya política es la
liquidación de las conquistas de los trabajadores, la
desocupación, la miseria salarial y en el caso de los
docentes, vía Llach, Juri o Delich, la liquidación de los
Estatutos docentes y la privatización educativa. ¿Abandonó
la CTERA esta política? De ninguna manera. El caso más
emblemático es el de Eduardo Macaluse que presentó un
proyecto de modificación del Pacto Federal II, sin
rechazarlo, embelleciéndolo, para que pase, votó la rebaja
salarial a los estatales, los diez primeros artículos de la
ley cavallista de competitividad, de sometimiento al Fondo
Monetario. Agreguemos que la CTERA acompañó este intento.
Cuando es demasiado grosero apoyar una política contra los
docentes, la CTERA la encubre con maquillaje. Hoy finge
oponerse al Plan Delich, pero plantea paritarias en
coincidencia con el reclamo del gobierno de realización de
las mismas, por exigencia del Fondo Monetario Internacional,
que significaría la eliminación del Estatuto, porque si no
se aceptan las condiciones del gobierno, o un arbitraje de
la ministra Bullrich, la ley de contrato de trabajo es la
que pasa a legislar nuestro trabajo, y ésta autoriza a
aumentar la jornada laboral, bajar salarios, etc.
En
el transcurso de los últimos años la educación pública
ha entrado en la bancarrota, fruto de la reforma y de la
reducción del presupuesto.
En
Capital Federal se sancionó la ley de empleo público, cuyo
texto significa la sustitución del Estatuto del docente por
normas flexibilizadoras que en 1999 fueron resistidas por
los docentes porteños que se autoconvocaron e hicieron una
huelga, frente al carnereaje de la UTE (sindicato porteño)
y CTERA. Hoy los docentes porteños sufren en la carne de
los compañeros con tareas pasivas (quienes luchan) una
ofensiva del gobierno de Ibarra con la complacencia de la
UTE.
La
lucha de los docentes misioneros, huelgas masivas y carpas
contra la rebaja salarial, la carpa del aguante en
Corrientes, la lucha de los docentes neuquinos contra el
quite de las bonificaciones por zona desfavorable, las de
Chaco y Catamarca por motivos parecidos, la de los compañeros
santafesinos contra la ley de emergencia económica o la
fueguina en defensa del Estatuto docente, fueron el fruto de
iniciativas de lucha en esas provincias que la dirección de
CTERA dejó aisladas. En La Matanza los movimientos de lucha
por la defensa de los puestos de trabajo, las designaciones
permitió
madurar
una experiencia que puso en pie a una dirección
representativa de la misma que ahora funciona con mandatos
de lucha de la base. Santa Cruz, a su turno es un ejemplo de
cómo un sindicato ganado para la lucha ha dado pasos en el
sentido de hacer retroceder el presentismo rabioso y de unir
su lucha a los mineros y petroleros.
La
dirección celeste de la CTERA ha dejado pasar la
flexibilidad laboral, la reducción salarial y ha autorizado
la miseria salarial. Esto último tiene enorme gravedad. Es
la madre de la sobrecarga laboral y en consecuencia de la
desocupación.
Por
eso, también es el caldo de cultivo de la flexibilidad
laboral para docentes desocupados empujados, a su turno, a
aceptarla. Un escenario a todas luces apropiado para la
privatización del sistema educativo.
Aunque
los dirigentes de CTERA pretendan maquillar su
responsabilidad abandonando la alianza para encolumnarse
detrás de Carrió (ARI) se trata de una nueva maniobra de
la misma clase social y sus personajes, destinada a
flexibilizar a los trabajadores. Elisa Carrió se limita a
denunciar la corrupción, del mismo modo que lo hizo la
Alianza, pero fue parte del gobierno que liquidó las
conquistas de los trabajadores y acepta a los Macaluse, artífices
sindicales de las traiciones, que hoy siguen expresándose
en el conflicto de Aerolíneas con la aceptación de la
rebaja salarial y el incremento de la jornada por parte de
la CTA.
Como
conclusión: hace falta una nueva dirección probada en la
lucha, independiente de los gobiernos de turno y del Estado,
que sea el fruto de la unidad de quienes encabezaron la
lucha en Santa Cruz, La Matanza, Neuquén, Catamarca, Salta,
Misiones, Corrientes y que en los hechos, funcionaban con
mandato de la base docente, pero que aisladas, en la mayoría
de los casos no pudieron triunfar porque la CTERA actuó en
contra de esas luchas, expresando en su método dictatorial
(plenario de secretarios generales) el boicot a una lucha
nacional docente, que no sólo es el principal obstáculo a
cada ofensiva provincial, sino que además es la vía para
recuperar el valor de nuestro salario.
Hace
falta poner en pie una lista basada en este balance y
conclusiones, por el triunfo de las reivindicaciones
docentes:
-
Defensa de los Estatutos Docentes
-
No a las paritruchas del Fondo Monetario
-
No al Plan Delich
-
Anulación de la reforma educativa y de la ley federal de
educación
-
Abajo el Pacto Fiscal
-
Triplicación del presupuesto educativo
-
$ 700 de básico por 4 horas de trabajo
-
20 alumnos por curso
-
Congreso de delegados de escuelas a nivel nacional con
mandato
-
Plan de lucha hacia la huelga educativa hasta arrancar
nuestras reivindicaciones
TRIBUNA
DOCENTE – LISTA ROSA |