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Municipalización
= destrucción de la escuela pública
No podemos dejarlo pasar
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En
nombre de la crisis fiscal de la provincia de Buenos Aires, el
gobernador Ruckauf y el conjunto de la legislatura aprobaron la
Ley 12727 de Emergencia Económica provincial. Esta es la
ley que habilita el recorte salarial, el pago en patacones, el
congelamiento de la antigüedad, el recorte de las partidas
a los comedores escolares, las becas, etc.
Es la adaptación provincial a la Ley del Déficit
Cero de De La Rua y Cavallo, que garantiza en primer lugar el
pago de la deuda externa a costa de los salarios y jubilaciones
de los empleados estatales y los presupuestos para educación,
salud, y otras áreas de responsabilidad indelegable del
estado hacia la población.
Las medidas del gobierno nacional y provincial han asestado un
nuevo golpe a los trabajadores a cambio de ganar un poco de tiempo,
que les permita llegar a las elecciones, para luego aplicar nuevos
ajustes. El déficit no disminuyó con el ajuste,
y si cayó la recaudación de impuestos, aumentaron
la recesión y las tasas de interés, lo que aumenta
la deuda del estado. Por lo tanto serán necesarios nuevos
recortes y ajustes que tampoco van a garantizar que las cuentas
cierren y permitir así alejar el "fantasma" de
la cesación de pagos.
Los diarios informan de posibles nuevos ajustes en la nación,
del orden de los 300 millones para el último trimestre
del 2001 y de 2000 millones para el 2002, y de la disminución
de los fondos que esta debe enviar a las provincias. Esto no hará
más que agravar la situación ya existente en las
mismas. En Buenos Aires, ya se pagan los salarios en forma desdoblada,
hay atrasos en el pago a los jubilados y activos, y corre insistentemente
la versión de que se bajaría el piso del pago en
pesos, lo que implica aumentar el porcentaje de patacones... ¡Si
los pagan!!!.
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La
Ley de Emergencia provincial ha sido impuesta con la oposición
de la mayoría de los docentes y trabajadores estatales. El
gobierno no ha podido ni siquiera garantizar el cumplimiento de
los acuerdos firmados con las direcciones de SUTEBA Y FEB, que fueron
presentados por estas como conquistas que permitían levantar
exitosamente el proceso de lucha que había iniciado con toda
la fuerza la docencia provincial.
Cuando nos oponíamos al acuerdo con el gobierno, era sobre
la convicción de que este preparaba nuevos ataques que le
permitieran patear la crisis hacia adelante en el tiempo.
El intento (fallido hasta ahora) de jubilación masiva se
inscribe en esta línea, al igual que el anuncio de la municipalización
de escuelas y hospitales.
¿Qué significa la municipalización?
La transferencia de escuelas y hospitales a los municipios es un
viejo anhelo de las fundaciones de los organismos de crédito
internacionales y bancos. El grupo Sophia del Banco de Boston, FIEL
(ver material con sus recomendaciones ya editado), etc, son los
impulsores a nivel internacional de la reforma educativa que ha
dado lugar en Argentina a la transferencia de escuelas nacionales
a las provincias, a la Ley Federal de Educación y Ley de
Educación Superior para la universidad, a la política
de "descentralización y profesionalización docente",
bajo la forma del fracasado Pacto Federal Educativo II de Llach
y otros similares, como el proyecto de las escuelas charter y voucher.
El siguiente paso en esta política que tiende a la privatización
de las escuelas, es el de la municipalización.
En Chile la municipalización ha sido aplicada en la década
del ´80 bajo la dictadura de Pinochet y sigue funcionando
hasta hoy. Un ejemplo de los resultados es la pérdida de
estabilidad laboral de los docentes, con mayoría de docentes
contratados por un plazo determinado, con la privatización
completa de la jubilación, con la autogestión de los
fondos en cada escuela, lo que ha obligado al arancelamiento parcial
o total de las mismas, y "evaluaciones" constantes de
la calidad educativa de acuerdo a la productividad del personal,
siendo el resultado de estas evaluaciones el que determina el financiamiento
futuro de la escuela y la necesidad o no de renovar al personal
que no concuerda con el "perfil" institucional. (Para
más información sobre la experiencia chilena remitirse
al material del Congreso Pedagógico disponible en la seccional).
¿Qué resultado puede tener en Buenos Aires la transferencia
a los municipios?
En primer lugar está el aspecto financiero. Con municipios
en su mayoría quebrados, la transferencia va a significar
el cierre de escuelas y hospitales o su privatización directa.
No sirve en este sentido el argumento de una transferencia conjunta
de servicios y fondos, ya que se vivió la experiencia con
las escuelas nacionales transferidas. La discusión en ese
momento se limitó a aceptar un traspaso a condición
de que fuera acompañado con fondos ... que nunca aparecieron.
Estamos en contra de la transferencia de las escuelas, ya que implica
un desentendimiento creciente del estado en esta área, y
conduce al deterioro creciente de la escuela pública. El
problema no es sólo de dinero, sino de proyecto educativo.
El deterioro sufrido por las ex escuelas nacionales está
a la vista de todos, al igual que la desaparición gradual
del sistema educativo como un sistema nacional que integre la realidad
del conjunto del país.
La privatización de escuelas puede adoptar formas directas
o encubiertas. Desde el cobro de una cuota compulsiva como es en
la actualidad en las escuelas privadas, hasta el financiamiento
mediante "sponsors" que a cambio de financiar algunos
gastos de las escuelas, impongan una modificación curricular
al servicio de sus necesidades: mano de obra gratuita mediante pasantías
estudiantiles, capacitación y selección de futuros
empleados de acuerdo a los "perfiles" que la empresa desee
a costo cero, la exención impositiva y porque no, el lavado
de dinero. Un sistema que ya empezó a aplicarse en San Luis,
bajo el asesoramiento de Mariano Narodosky y Susana Decibe, es el
de las escuelas charter, o sea que se le entrega el gerenciamiento
de la escuela a una asociación privada, que decide el proyecto
institucional, el tipo de docentes necesarios para esto, y los mecanismos
de financiamiento, en el cuadro de un total desentendimiento del
estado sobre el funcionamiento del sistema educativo.
El segundo aspecto, es el educativo. Cualquiera de los mecanismos
antes descriptos profundiza la brecha entre escuelas ricas y pobres,
o sea entre una educación de primera para quienes puedan
pagarla, y una educación de segunda, tercera o cuarta para
quién no pueda hacerlo. También implica que para franjas
de la población no habrá ninguna educación,
ya que el estado no garantiza las condiciones mínimas de
acceso a ellas.
Cualquier proceso de descentralización educativa, genera
una desigualdad para los alumnos, ya que se combinan el deterioro
de los contenidos y la falta de elementos didácticos mínimos
que garanticen la igualdad de oportunidad que debiera ser uno de
los fines de la educación, recayendo la desigualdad sobre
los mismos sectores que hoy no tiene garantizado ni siquiera el
alimento cotidiano.
En tercer lugar, la municipalización trae aparejada una pérdida
de los derechos laborales, con la eliminación del estatuto
del docente, y en primer lugar de la estabilidad. Es una forma de
aplicar los objetivos del Plan Llach, ya que la descentralización,
autogestión y gerenciamiento privado total o parcial, solo
es posible con la flexibilización docente, la rebaja de salarios,
y el pago de "incentivos" por productividad, léase,
la tan mentada calidad educativa, evaluada con criterios de mercado:
cuantos alumnos han sido promovidos y cuan rentable ha sido el trabajo
del docente en términos de negocios.
La municipalización debe ser rechazada de plano. Está
en juego la existencia misma de la educación y la salud públicas.
La defensa de la educación pública es una tarea que
implica retomar la lucha contra el gobierno, junto a los padres
y los alumnos, rechazando este nuevo ajuste, disfrazado de municipalización.
Retomar la lucha implica que la organización alcanzada por
los docentes y la comunidad en los meses pasados, debe potenciarse,
tomando como ejemplo la organización de cada zona, las actividades
que de allí se proponen, para unificarlas en una actuación
común. No hay educación posible sin estar acompañada
de necesidades sociales mínimas garantizadas. Los reclamos
de los padres y los alumnos deben incorporarse en esta lucha común.
La situación actual nos obliga no sólo a rechazar
este nuevo intento en contra de la educación pública,
sino también reclamar por los derechos y el tipo de educación
y escuela que hemos perdido. La educación pública
es un bien social y cultural, y un derecho inalienable que debemos
defender.
Un gobierno que no puede garantizar ni el funcionamiento de las
escuelas, es un gobierno que intentará sobrevivir sobre la
base de quitarnos más cosas. Ahora viene una vez más
por las escuelas. Pero también viene sobre nuestros salarios
en moneda inconvertible (patacones), sobre las jubilaciones, sobre
el IOMA, etc.
Enfrentarlo es lo único que nos asegurará impedir
que vengan por más e ir nosotros por más.
SUTEBA SECCIONAL MATANZA
15/10/01
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