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- La
pretendida reforma educativa que comenzó a implementarse e
la Provincia en 1996 tuvo y tiene fracasos en varios planos
del quehacer educativo.
- La
gestión escolar se complejizó aún más, además de
sobrecargar ¡a institución con tareas adicionales que
exceden el aspecto pedagógico como por ejemplo los
problemas derivados con la construcción o refacción de
escuelas.
- El
desgranamiento de matrícula que se sigue produciendo del 7°
a 8° y 9° año
o la ruptura de las características institucionales específicas
de primaria, media y técnica.
- Por
si esto fuera poco produjo en innumerables compañeros
sentimientos de inestabilidad e inseguridad: muchos vieron
que la competencia de sus títulos era degradada (simultáneamente
con el esfuerzo y tiempo de estudio), otros vieron
directamente que habiendo sido útiles al sistema educativo
durante 6, 7, 8 o 10 años, ahora ya no lo eran más, como
el caso de los preceptores.
- La
implementación de la reforma tuvo como lineamiento
transversal la necesidad política del Gobierno bonaerense
de mostrar, de cara a la pasadas elecciones generales,
"cambios positivos" (incorporación de matrícula,
obligatoriedad de inicial, etc.) y de que la misma
tuviera una “apariencia"' de un “buen
funcionamiento”, que nada tuvo que ver con la necesidades
pedagógicas y educativas de la Escuela.
- No
se reparó en medios para garantizar esto: promociones
sociales de los alumnos, aumento salarial selectivo para los
maestros de 7°, “reconversión”, en una suerte de
escenario de capacitación que tenía que ver más con un
mercado persa que con una capacitación científica.
- Todo
ello redundó en una profundización de la crisis educativa
en un plano cualitativo y
también en la situación laboral de miles de compañeros.
Situación laboral que querremos o no incide en la calidad
educativa.
- La estabilidad se nos plantea hoy entonces como un
requisito pedagógico indispensable que desarrolla en la
institución a lo largo de tiempo, seguridad, confianza y tranquilidad en los docentes, elementos éstos necesarios para
desarrollar cualquier proyecto y
proceso educativo.
- Asimismo
en nuestro distrito tenemos un antecedente embrionario de
esta ley que fue arrebatada a la DGC y E cuando los actos públicos
del 99, que fue la disposición 471, por la que los docentes
se autodesplazaban en sus horas provisionales y
titularizaban sin producir desplazamientos de otros
docentes.
- Por
todo ello, nos parece que esta Ley de Títularización Automática
subsana en términos laborales todo el desbarajuste
producido por la incompetencia e improvisación
gubernamental.
- Es
"barajar y dar de nuevo" para emprender un proceso
mínimamente racional de gestión educativa, máxime
teniendo en cuenta que la no titularización durante años
es responsabilidad exclusiva de la DGC y E.
- El
proyecto de Ley no sólo comprende al 3° ciclo, sino a
todos los docentes cuyos títulos fueron
“deshabilitados” en los últimos años.
- Normaliza
los concursos para cargos directivos con una cláusula que
hace justicia: si no se realiza el proceso de llamado a
concurso se produce automáticamente la titularización de
compañeros que están hace años en dichos puestos de
trabajo y
han accedido en forma estatutaria.
- Modifica
además el art. 55 de nuestro estatuto (Ley 10.579),
beneficiando a todo el sistema educativo, ya que el 90% de
las vacantes deberán titutarizarse.
- En
síntesis, vemos este proyecto de ley como una necesidad del
sistema educativo, que además resultaría reparatoria y
resarcitoria de derechos adquiridos lesionados, en una
perspectiva de justicia para los docentes.