"La Nueva Escuela" que Anunció Solá

Solá ha anunciado una guerra total contra la escuela pública y contra los docentes. Se trata del "Plan Educativo 2004/2007 - La Nueva Escuela", que anunció en el tramo final de la campaña electoral, en el discurso de apertura de las sesiones de la Legislatura provincial, con la presencia y el auspicio de la plana mayor del Ministerio de Educación de Kirchner-Filmus.
Los "valores" que debe desenvolver la "nueva escuela", en particular después de la rebelión popular del Argentinazo, son: "El cumplimiento de la Ley, (y) la urgente necesidad de educarse en la cultura del trabajo" (Plan Educativo 2004/7).
Solá se candidatea para sepultar definitivamente la educación pública mediante "una segunda generación de transformaciones educativas", que instituyan la "autonomía y la descentralización (municipalización) y la extensión del tiempo de escolaridad" (ídem).
Escuela devaluada
En la época menemista de Solá-Giannettasio el desfinanciamiento presupuestario de las escuelas se hizo mediante la "provincialización". Ahora se promueve el vaciamiento definitivo de las escuelas, con la "reorganización y simplificación del organismo administrativo central de la Dirección General de Escuelas" y la puesta en funcionamiento de "la nueva regionalización del Sistema Educativo Provincial" bajo la órbita de la s intendencias.
Solá le tira a las comunas quebradas el manejo de la educación y les otorga "poder de decisión en los distritos" a las mafias de punteros del PJ metidas en los consejos escolares, las secretarías de inspección, las cooperadoras y las escuelas. Estos organismos "locales", tendrán a su cargo el "mantenimiento (Fondo Único Descentralizado de Infraestructura Escolar) y la refacción de los edificios escolares, la contratación de alquileres de edificios escolares, la gestión logística escolar, la distribución de equipamiento escolar, la gestión del Programa de Becas, los comedores escolares, la provisión de útiles escolares" (ídem). Así como los recursos de la Nación que se transfirieron a las provincias, además de disminuidos, terminaron en cualquier parte menos en la educación, los recursos municipalizados serán el botín para la corruptela y los negociados de concejales y punteros. En el mejor de los casos, se crearán escuelas de primera y de segunda categoría, de acuerdo a la realidad económico-social de cada municipio y a la capacidad de gasto de cada cooperadora.
La "generación de mecanismos para ampliar la participación de la Comunidad Educativa" (ídem), vía cooperadoras, podrá transformar a la escuela en una fuente de lucro.
Efectivamente, "educar para el Trabajo y la Producción" dispone que "las escuelas productoras de bienes y/o servicios están habilitadas para contratar trabajos para terceros y que los proyectos productivos escolares sean considerados 'protegidos' dándoles prioridad en las compras del Estado" (ídem). Como se ve, Solá va mucho más allá de la Ley Federal. De la integración de la escuela a la empresa capitalista se pasa lisa y llanamente a la transformación de la escuela en un centro de explotación de mano de obra "cautiva"; los estudiantes "becados" o transformados en "pasantes", que producirán tercerizados para otros capitalistas.
El proyecto de Solá coloca a "la cultura del trabajo (la cultura de la explotación) como concepto central", y para ello plantea la "revisión de diseños curriculares con el aporte de Entidades de la Producción y del Trabajo" (ídem). Es decir, la Unión Industrial, las cámaras de comercio, los bancos, decidirán dónde invertir y qué tipo de escuela fomentar. La orientación "pedagógica" se impondrá por las exigencias empresariales desde la Educación General Básica (EGB) hasta la educación terciaria y universitaria, motivo por el cual deberá adecuarse a "las nuevas carreras de los Institutos Técnicos a las necesidades del desarrollo local y regional" y promover en función de este objetivo "una fuerte articulación con Escuelas Técnicas, Agrarias, Institutos Técnicos, Universidades y organismos de investigación provinciales y nacionales" (ídem).
En este punto, el operativo Solá-Giannettasio se propone reducir las carreras que se dicten en las universidades y en los profesorados y terciarios de Capital y de Provincia de Buenos Aires "distribuyendo la oferta académica de las instituciones para evitar la superposición del dictado de carreras entre las instituciones" (Clarín, 7/9).
Complementariamente, el capítulo 4 del "plan educativo" impone la "estrategia" de la "terminalidad" del tercer ciclo de la EGB y del Polimodal para que todos aquellos que "hayan abandonado cualquier nivel de educación formal tengan la oportunidad de obtener su certificación". Para ello, se creará "la Agencia de Acreditación de Saberes Adquiridos" (ídem). Los títulos de esta agencia servirán para contratar mano de obra descalificada.
Es para esta "educación de calidad", en la cual resuenen de vuelta el "Himno, la Patria y la Bandera", que Solá quiere la "escolarización total" y la universalización del analfabetismo funcional.
Flexibilidad y salarios de hambre
La "nueva escuela" de Solá es incompatible con la docencia y con la escuela pública.
Plantea la extensión de la jornada laboral docente y la ampliación del calendario escolar a un mínimo de 180 días, el fin de la estabilidad, la regimentación laboral, el trabajo por contrato y la re-selección a dedo del personal docente, eliminando el mecanismo de los actos públicos con acceso a cargos en base al puntaje y la calificación docentes.
Los objetivos de Solá son el "aumento de las horas de clase", la "disminución del ausentismo", la "evaluación más exigente de docentes y de instituciones", la "revisión de los requisitos para el acceso a los cargos docentes, priorizando la formación pedagógica", la "reformulación de los criterios de asignación de puntaje por capacitación", el "control estricto y auditorías de licencias médicas y tareas pasivas", la "normalización del trámite jubilatorio" para despachar rápido a docentes enfermos y con tareas pasivas, el trabajo gratuito en los "Patios Abiertos" los sábados y los domingos, y el trabajo precario, fuera del estatuto, para alcanzar la "terminalidad" de los que no pudieron completar la escuela, también los sábados y domingos (ídem).
Y poder absoluto para directores, consejeros escolares e inspectores para imponer esta esclavización laboral.
Además, así como la "capacitación" no será garantía para conseguir cargos (porque ello dependerá de la decisión de los capangas de turno), tampoco permitirá acceder a beneficio alguno, como lo demuestra el anuncio de congelamiento salarial para docentes y estatales anunciado por Kirchner, como consecuencia directa del acuerdo con el FMI.
Para ello, el gobierno se propone un "trabajo conjunto entre la Dirección General, la legislatura y los gremios para acordar las reformas necesarias al Estatuto del Docente" (ídem).
Curiosamente, en la marcha docente del 9 de septiembre la burocracia celeste de Suteba anunció, ante el repudio generalizado de los asistentes, su disposición a "reclamarle" a Solá la "paritaria docente".
Barrer a la burocracia
En medio de este ataque, del colapso de las escuelas (derruidas, sin infraestructura, superpobladas), del agotamiento de los trabajadores de la educación por las terribles condiciones laborales y de la desesperación salarial de los docentes, la burocracia celeste-azul de Yaski colgó el plan de lucha y cerró el año.
Pero a pesar de la burocracia se está incubando un profundo clima de rebelión docente, que este plan de Solá no hará más que precipitar.
El avance de los Suteba combativos, de los Suteba opositores, plantea la salida al estrangulamiento de la burocracia y los coloca ante una gran responsabilidad.

Daniel Sierra

08-10-03