Más
de mil personas, en su abrumadora mayoría docentes, junto
a padres, alumnos, centros de estudiantes, organizaciones piqueteras
(el Polo Obrero, MTL, Barrios de Pie, MST, FTC y un sector de
la CCC) y representaciones sindicales combativas (comisión
interna del Hospital Mercante), protagonizaron una movilización
histórica en el municipio del patotero Jesús Cariglino
contra la municipalización de las escuelas que pretende
aplicar Solá en la provincia de Buenos Aires.
La marcha se fue engrosando con columnas que ocuparon el centro
político del distrito desde todos los puntos cardinales,
y que cambiaron por completo la fisonomía de la localidad
de Polvorines, tradicionalmente dominada por las patotas de Cariglino
que, junto a la "bonaerense", muelen a palos a cuanto
manifestante pretenda cuestionar a Jesús. Decenas de banderas,
guadapolvos blancos y consignas contra la destrucción de
la escuela y contra el municipio convirtieron a este viernes de
noviembre en una importante jornada de lucha, pero también
en un día de alegría para todos los trabajadores
presentes.
La movilización fue un duro golpe a la política
de municipalización de Solá, porque el distrito
del patotero Cariglino (junto a Tandil) es el centro de un plan
piloto para su implementación. La afluencia masiva de docentes
de los tres distritos de General Sarmiento (Malvinas, José
C. Paz, San Miguel), con escuelas que participaron masivamente,
muestran que los maestros entendieron muy bien la convocatoria
del Suteba y que el gobierno ha desatado a la fuerza que va a
enterrar el plan de "segunda generación de reformas"
de Solá.
Igualmente, la masiva participación del movimiento piquetero
(aplaudido a rabiar por los docentes cuando se desconcentraron)
y de los padres demuestra que los docentes no están solos,
y que también en la lucha educativa se comienza a forjar
un frente de lucha del pueblo contra los gobiernos de Kirchner-Solá.
La marcha copó las puertas de la intendencia, en donde
no se quiso recibir a los manifestantes. Una barrera de patoteros
y de policías pretendió que el camión con
sonido de los docentes no pasara. Hubo golpes y aprietes, pero
la cana y la patota tuvieron que retroceder.
En el acto, que se realizó durante casi dos horas en las
narices de Jesús, ocurrió otro hecho importante:
La presencia de los sutebas opositores de Lomas de Zamora y de
General Rodríguez, que anunciaron un plan de acción
contra la municipalización igual que el que reflejaba la
movilización del Suteba Sarmiento. El hecho contrasta palmariamente
con la actitud de la burocracia de Yasky (Suteba) y de Martín
(Feb), quienes sólo dos días antes, en el "histórico"
congreso de unidad que se realizó en La Plata se negaron
no sólo a participar de esta marcha sino siquiera a pronunciarse
públicamente a favor.
Las palabras y los hechos de la burocracia dejan en claro que
de ella saldrá el personal dispuesto a colaborar con el
gobierno para aplicar la municipalización de la escuela
pública (paso previo a su privatización) y para
destruir el estatuto docente y las condiciones laborales de los
trabajadores de la educación.
La marcha fue, además, un enorme aliciente para profundizar
la acción de lucha y para llevar la acción común
de los maestros, de los piqueteros, de los padres y de los estudiantes
en defensa de las escuelas y de las reivindicaciones de todo el
pueblo, en primer lugar la lucha por trabajo genuino para todos
los padres desocupados de nuestros chicos, a todas las escuelas,
a todos los barrios, a todos los comedores populares.
No por nada, una de las consignas más gritadas (en la cara
de la patota) fue "Unidad de los trabajadores, y al que no
le gusta, se jode".
Daniel
Sierra
08-11-03