Las
huelgas parciales de maestros y profesores abarcan ya a ocho provincias.
Para el 1 de agosto está prevista la reanudación
de las huelgas en Salta. Las expectativas son de que ocurra lo
mismo en San Luis y en Neuquén. Con motivo de una feroz
represión que sufrieron anteayer los docentes de Chaco,
ha sido declarado en la provincia un paro de 48 horas.
La
lucha de los docentes, que es también la lucha por la educación,
tiene un alcance nacional. La dirección de Ctera la sigue
considerando como una lucha localizada, por provincias, sin conexión
de unas con otras. Trabaja para su derrota.
De
otro lado, la reacción del Estado ha sido brutal. Descuento
de días de huelga; afirmación de que los docentes
se encuentran muy bien pagos; movilización de punteros
para producir choques entre padres y maestros. Con el antecedente
que tiene DElía, de haber apaleado maestros de Suteba
de La Matanza en 2001, cuando su jefe Kirchner ni siquiera existía,
a alguien se le podría ocurrir enfrentar a los piquetruchos
oficiales a los maestros en ocasión de las huelgas en curso.
En Salta, Barrios de Pie no interrumpe sus actividades de punterismo
educativo cuando se desarrollan huelgas docentes.
El
gobierno nacional acaba de elevar al 11% la contribución
previsional de los estatales, lo que incluye a los maestros, con
la consiguiente reducción de los salarios. Luego de haberse
echado atrás de un anuncio de aumento del 10% a los jubilados,
no puede decirse que Kirchner sea permeable al reclamo de los
sindicatos de la educación. El gobierno confía absolutamente
en sus métodos de presión sobre la burocracia de
los sindicatos para poner fin al plan de lucha. No tiene otra
política.
Del
lado de los maestros y profesores, el apoyo a las huelgas parciales
ha sido masivo, a pesar de las amenazas. En Córdoba tuvo
lugar una movilización de casi diez mil maestros.
La
vía para quebrar la obstinación oficial (una obstinación
que responde a la necesidad de cumplir con las exigencias de los
dueños de la deuda pública y del FMI) es, en primer
lugar, la huelga nacional. Sea de 48, de 72 o de 96 horas, la
huelga debe ser nacional, o sea organizada en común y con
un propósito reivindicativo común por parte de todos
los sindicatos en lucha. Es falso que la negociación es
obligadamente provincial, ya que todas las huelgas provinciales
que hubo hasta ahora se arreglaron como consecuencia de una intervención
directa del gobierno nacional.
La
huelga nacional debe abarcar a la totalidad de las provincias,
incluso las que no están en huelga, pero que ya lo estuvieron
y no consiguieron lo que reclamaban.
Las
huelgas parciales no pueden ser la única forma de lucha;
desgastan a maestros, padres y alumnos. Al cabo de una o dos huelgas
parciales se impone la huelga indefinida. O se atienden de una
vez las reivindicaciones, o no hay clases. Si se atienden las
reivindicaciones hay espacio para reorganizar el año lectivo,
sin imposiciones, para colaborar con que los alumnos puedan recibir
el dictado de clases establecido.
Las
luchas se sostienen si tienen un carácter popular y si
involucran directamente a la masa de los trabajadores que necesitan
de esa lucha. La conducción de la lucha debe ser asamblearia
y de ningún modo burocrática; los docentes deben
decidir, no recibir órdenes. La conducción burocrática
de una huelga delata la intención de liquidar la huelga,
lo que sólo puede hacerse burocráticamente. Siguiendo
los ejemplos de los autoconvocados de Salta; de Amsasfe Rosario,
San Lorenzo y Caseros; de los plenarios de delegados de escuela
de las seccionales opositoras de Suteba; esos ejemplos indican
que es necesario convocar a asambleas locales y generales y elegir
comités de lucha y de huelga.
La
burocracia bonaerense de Baradel ya ha frustrado numerosas luchas
una vez que le fueron concedidas, por el gobierno, posibilidades
de negociación que, sabidamente, no pretendían llegar
a ningún lado y que efectivamente no llevaron a nada; de
lo contrario, Suteba no estaría de nuevo en huelga, ni
el ministro de Educación de la provincia actuaría
como un provocador. Ahora se pretende repetir la operación,
esta vez con una reunión con Solá. Pero Solá
no tiene nada que ofrecer. El hecho de que admitiera reunirse
con Suteba, luego de haber puesto la condición de que se
levantara el plan de lucha, es una señal de su debilidad
política, que hay explotar, no compadecer. Salvo que Solá
haya recibido seguridades previas de la burocracia de que el plan
de lucha quedaría en suspenso.
Las
huelgas docentes en todo el país testimonian el malestar
social enorme de las masas argentinas y la presión política
creciente que ese malestar suscita. No son un fenómeno
gremial; a través de las huelgas docentes se
expresa una fuerte necesidad del pueblo.
Llamamos
a apoyar con actos y marchas a las huelgas docentes y llamamos
a impulsar una política de huelga nacional, masiva, indefinida;
una huelga capaz de quebrar la resistencia del gobierno. Es el
camino de la victoria.
28-07-05
¿Quién
Salvará a los Chicos y a la Escuela?
La escuela concentra el conjunto de los problemas que vive la
población: allí están los Carmen de Patagones,
los Cromañón, las Romina Tejerina, el gatillo fácil,
etc.
Los
niños y adolescentes son parte de las familias que se mantienen
con trabajo en negro, sufriendo la miseria que el gobierno capitalista
de Kirchner les tiene asignada, con la policía y el poder
político, organizadores del crimen y la droga, con el ataque
cotidiano a sus condiciones internas y externas para aprender.
Con la política educativa privatista del gobierno, se meten
las ONG para distribuir becas de empresas como Autopistas
del Sol, enfrentándose a las cooperadoras de padres recontraempobrecidas
o para manejar la educación sexual (Fundación
Huésped), porque la Iglesia le impone al gobierno que el
Estado no la imparta.
Los
docentes nos encontramos con la violencia del Estado metida en
la escuela, en sus casas y barrios. El gobierno también
destruye nuestras condiciones de trabajo y el salario, sometiéndonos
a turnos triples. Su política es avanzar en una educación
para las empresas y de generación de reserva de subtrabajadores,
de liquidar la educación pública y nuestro salario.
Los
enfrentamos con huelgas autoconvocadas porque la directiva de
nuestros gremios, de la Ctera, enrolada en la CTA, es socia activa
del gobierno. Es sostenedora de la redistribución de la
pobreza, con el salario docente de 700 pesos, que viene a ser
como un techo de los trabajadores crónicamente empobrecidos.
Perversamente, organiza la marcha de Los Chicos del Pueblo, planteando
que con un poquito más que un plan trabajar por niño
(200 pesos) se terminaría el hambre. Para los padres de
los chicos del pueblo, plantea la redistribución del salario
de los pobres y difiere con la CGT de los gordos por
el salario mínimo en 115 pesos (CGT: 600 pesos, CTA: 715
pesos). Nada de tocar el superávit del FMI, los intereses
de las AFJP y los bancos, ni los subsidios a los empresarios para
que los salarios sean, como mínimo, iguales a la canasta
familiar. Eso está fuera de su redistribución, porque
no es problema de cálculos, sino de lucro capitalista intocable.
La CTA de De Gennaro y Yasky, alentada por el gobierno, plantea
que, con la marcha de los chicos, están educando a los
niños en el reclamo, junto a organizaciones
del imperialismo, como Unicef.
Desde
Salta hasta Ushuaia, viene avanzando la huelga general educativa,
porque en la escuela estamos los reales educadores, los heroicos
secundarios de Capital, los padres y madres piqueteros, los mecánicos
de la Panamericana, los obreros de Parmalat, los municipales de
Caleta, los jóvenes que ocupan sus lugares de trabajo,
las mujeres que luchan por sus derechos reproductivos. Entre las
familias de nuestros alumnos están también los que
se volcarán a la lucha, porque les es o será imprescindible.
El
papel de los luchadores docentes, de los sindicatos combativos,
de los activistas de los barrios y de las fábricas, donde
el Partido y el Polo Obrero tienen miles de compañeros
reconocidos, de tribunos políticos de su propia clase social,
se proyectará hacia profundizar la acción común
que brinda la escuela, con un programa propio. Impulsamos e impulsaremos
asambleas conjuntas, por el triunfo de todas nuestras luchas.
Por el salario igual a la canasta familiar, por becas para todos,
por la renacionalización de la educación, que debe
ser exclusivamente estatal y laica y debe estar en manos de sus
trabajadores.
Silvia Jayo (delegada Suteba EGB 7, San Fernando)
28-07-05