-
El
asesinato
de
la
profesora
Maritza
Prézzoli
a
manos
de
uno
de
sus
alumnos
en
la
ciudad
de
Olavarría
no
es
un
rayo
en
cielo
sereno.
El
Gobierno,
y
en
particular
las
autoridades
educativas,
no
se
pueden
hacer
lo
“sorprendidos”,
pues
los
episodios
de
violencia
han
pasado
a
ser
moneda
corriente
en
las
escuelas
y
lo
más
grave,
han
pasado
a
adquirir
un
carácter
más
dramático
y
violento.
-
- La
prensa
da
cuenta
de
crecientes
enfrentamientos
individuales
y
colectivos
entre
alumnos
de
y
de
éstos
con
los
profesores,
que
han
culminados
con
lesiones
y
heridas
de
consideración,
provocadas
por
elementos
cortantes,
cuchillos
o
armas
de
fuego.
Por
otro
lado,
ha
disminuido
la
edad
de
los
jóvenes
involucrados
en
los
episodios.
- El
homicidio
de
la
docente
de
Olavarría
expresa
el
marcado
grado
de
putrefacción
en
que
ha
entrado
el
régimen
social.
La
escuela
no
puede
sustraerse
a
esa
realidad.
-
- Los
chicos
y
en
especial
los
adolescentes
concurren
al
colegio
cada
vez
con
mayor
desinterés
y
escepticismo
ante
la
falta
de
perspectivas
que
perciben.
La
obtención
de
un
título
secundario
no
salva
al
joven
egresado
del
desempleo
o
de
terminar
como
mano
de
obra
precaria
y
descartable.
Gran
parte
fe
los
egresados
que
tienen
la
suerte
de
encontrar
un
trabajo,
deben
hacerlo
en
una
actividad
que
no
tiene
nada
que
ver
con
lo
que
aprendieron
o
en
calificaciones
menores
a
las
que
alcanzaron.
-
- Abandonar
la
escuela
tampoco
es
una
salida
porque
la
alternativa,
ante
la
falta
de
oportunidades
de
trabajo,
es
vagabundear
en
una
esquina.
Por
eso,
los
padres
optan
por
el
“mal
menor”
y
fuerzan
a
los
chicos
a
seguir
concurriendo
a
la
escuela.
Los
establecimientos
se
están
convirtiendo
en
“aguantaderos”
destinados
a
“contener”
a
la
juventud
y
morigerar
las
contradicciones
sociales.
-
- Los
gobiernos
hacen
“la
vista
gorda”
a
esta
situación
y
mandan
“instrucciones”
para
que
los
docentes
hagan
pasar
de
año
de
cualquier
modo
y
a
cualquier
precio
a
los
adolescentes.
Se
pretende
encubrir
el
fracaso
escolar
disminuyendo
el
número
de
repitentes.
-
- Lo
cierto
es
que
el
docente
viene
experimentando
mayor
agobio
en
su
desempeño
laboral
y
mayor
deterioro
en
sus
aptitudes
físicas
e
intelectuales.
-
- Para
entender
el
crimen
de
Olavarría
es
necesario
incorporar
al
análisis
el
perfil
psicológico
del
chico,
su
historia
familiar,
sus
traumas,
pero
no
se
puede
abstraer
este
hecho
de
las
tendencias
sociales
que
se
abren
paso
a
través
de
todos
los
poros
de
la
vida
social
y,
con
más
razón,
en
un
ámbito
tan
sensible
como
la
escuela.
Las
contradicciones
sociales
explosivas
que
la
escuela
es
incapaz
de
contener
y
que
agigantan
su
abismo
y
su
divorcio
de
la
nueva
generación,
también
estaban
presentes
en
la
cabeza
de
el
‘Zoilo’,
como
era
conocido
entre
sus
amigos.
- La
atrocidad
cometida
por
el
chico
de
Olavarría
pretende
ser
utilizada
para
aumentar
las
penas
y
bajar
la
edad
de
los
jóvenes
en
condiciones
de
ser
condenados.
Se
pretende
convertir
a
las
víctimas
en
victimarios.
Estamos
en
presencia
de
una
verdadera
cruzada
represiva.
-
- En
el
banquillo
de
los
acusados
se
debe
colocar
a
este
régimen
social,
que
es
incompatible
con
la
educación,
el
trabajo,
la
salud
y
las
posibilidades
más
elementales
de
progreso.
-
- Pablo
Heller