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- Una crisis política
espectacular nunca es desatada por un faltante de dos mil millones de
pesos en un presupuesto de cincuenta mil millones. Toda crisis política
de fondo es siempre el reflejo del agotamiento de la organización social
existente. El golpe armado por el FMI y los grandes grupos financieros que
proyectaron a López Murphy (y también, por supuesto, los que proyectaron
a Cavallo) apunta por eso bastante más lejos que el enésimo “recorte
fiscal”. En el plano educativo, la anulación del Incentivo Docente, por
ejemplo, es la primera piedra de un proyecto más ambicioso, que consiste
en consumar la liquidación de la educación pública.
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- “Fiel cuenta
con un plan para aplicar en el área educativa”, se delata
ingenuamente La Nación, el domingo 17-03, agregando que “apunta a
abolir el Estatuto del Docente y revertir la gratuidad de la enseñanza”.
Fiel es la Fundación que prohijó a López Murphy, lo que demuestra que
el “gasto fiscal” es una cortina de humo. El diario no se priva de
destacar que el plan en cuestión “se propone eliminar 160.000 cargos
docentes”. Como se puede ver, lo que está en discusión en la Argentina
no es el presupuesto sino el conjunto de las relaciones sociales del país,
y el propósito de los agentes del FMI es producir una contrarrevolución
social completa, o sea el sometimiento integral de las masas.
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- Un aspecto
fundamental del “plan educativo” de aquellos a los que Moyano bautizó
como “talibanes del mercado”, es la privatización de la educación en
todos los ciclos. “Hay que estimular la voluntad de pago de la sociedad
argentina...”, concluyó uno de los comentaristas del plan. El
presupuesto educativo quedaría reservado para las personas indigentes, en
todo lo demás se “aplicaría el arancelamiento voluntario de las
escuelas urbanas”. La misma abolición de la gratuidad se aplicaría
para la Universidad. Los “talibanes” fingen desconocer que numerosas
escuelas privadas ya se han ido a pique como consecuencia de la crisis
económica y de la impasse general, o sea que sus planes están más allá
de cualquier posibilidad de éxito y representan, más bien, una salida
desperada. Nadie desconoce que la estrategia de privatizar la educación
se encuentra en marcha por lo menos desde hace dos décadas. Pero como las
luchas populares la han retrasado en su aplicación, los “talibanes”
creen ahora que la crisis y el estallido económico pueden ser una excelente
oportunidad para rematar esa obra. Pero si los trabajadores y estudiantes nos lanzamos a una decisiva contra estos propósitos, la bomba les
puede estallar en las manos a estos especialistas en terrorismo de Estado.
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- José Ortiz