Los
veinte mil docentes que marcharon por La Plata el 23 de mayo le
dieron un duro golpe a Solá y a la dirección del
Suteba.
Luego de imponer la Ley de Emergencia, Solá creyó
que tenía el campo orégano para avanzar con el ajuste
con el "guiño" de las direcciones sindicales,
nucleadas en el Frente Gremial.
En agosto del año pasado se levantó el paro por
tiempo indeterminado, aceptando el recorte... con cierto maquillaje.
Los sindicatos, principalmente Suteba, se enrolaron detrás
del Frenapo, llevando a la docencia a la parálisis ¡en
momentos en que no se pagaban los sueldos! Se impuso el inicio
de las clases con una "normalidad" que no se conocía
desde hace años. El argumento de Yasky e incluso de sectores
de la otrora oposición fue que se podía luchar desde
el aula... dando clase.
Por
una nueva dirección
Uno de los puntos más fuertes que aparecía en las
escuelas era que los maestros no querían salir a la lucha
con esta dirección traidora. El levantamiento del paro,
el no inicio de 24 horas, el haber permitido la sanción
de la Ley de Emergencia a punta de balas y gases llamando a ir
a trabajar, actuaban como factores de desmoralización.
Pero, como lo planteó Tribuna Docente en su editorial de
marzo, "la derrota tiene patas cortas". Efectivamente,
con el recorte salarial se dieron las condiciones para rearmar
la lucha.
Las escuelas resolvieron la ocupación, marchar a los consejos
escolares, cortar rutas, coordinar. Desde las escuelas en lucha,
se gestó la imponente marcha del 23, en la que Yasky no
pudo más que balbucear un cronograma de actividades a todas
luces improvisado ante la presión de los docentes que le
hacían saber que querían la huelga general y plan
de lucha para acabar con Solá y Duhalde, y sobre todo que
"Si esta lucha la vendés, te vamos a reventar".
Con Ensenada ocupando ya hace una semana el Consejo Escolar, con
los delegados combativos y los docentes de Lomas ocupando la Dirección
General de Escuelas, con la permanencia de Suteba Matanza en las
Torres, con las autoconvocatorias, que surgen por todos lados,
el Plenario Provincial de Delegados, que fue aprobado en una masiva
asamblea en La Matanza, se hace imprescindible. La determinación
de Suteba Matanza de llevarlo adelante aunque la Directiva central
no lo haga, es decisiva.
A partir de las autoconvocatorias, de las escuelas ocupadas y
de las movilizaciones y cortes con los padres, hay que reconstruir
la huelga general docente por tiempo indefinido para terminar
con la política antieducativa de Solá y Duhalde.
Se impone organizar un plan de lucha que prepare esa huelga general.
Un paso fundamental es que se formen comités de lucha en
los distritos que dirijan el conflicto e impongan un Congreso
de Delegados de base, elegidos en todas las seccionales, con mandato
de mayoría y minoría, proporcional al apoyo que
hayan tenido en la Asamblea.
Nora Biaggio
30/05/2002