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Huelga
indefinida. Asambleas masivas
Asamblea General en el Luna Park
Pablo
Heller
Estamos
asistiendo a una virtual rebelión docente en la provincia de
Buenos Aires. El ciclo lectivo no se ha reiniciado luego de las
vacaciones de invierno. En los distritos se multiplican las
asambleas masivas y las movilizaciones son multitudinarias, en
algunos casos sin precedentes. Las jornadas de cortes de ruta
dispuestas por la Asamblea Nacional de Piqueteros fueron la
oportunidad para que centenares de docentes desfilaran por los
piquetes y expresaran su solidaridad con los trabajadores ocupados
y desocupados en lucha.
El
paro de 72 horas no estaba en los planes ni en los cálculos de la
burocracia Celeste; fue arrancado como consecuencia de la
impresionante movilización en curso. El planteo de los dirigentes
de Suteba era que había que volver a trabajar una vez cobrados
los cheques (es decir, limitar la protesta al "atraso"
en el pago). La burocracia fue literalmente acorralada y vapuleada
en infinidad de asambleas, las cuales resolvieron continuar la
huelga y no volver a clase hasta que se derogue el ajuste. Los
docentes decidieron tomar las luchas en sus manos. A las
convocatorias del gremio le siguieron las autoconvocatorias, en
especial cuando la burocracia se declaró ausente sin aviso. La
acción impetuosa de abajo terminó partiendo a la burocracia:
hubo sectores de ella que se retiraron de las asambleas
contestatarias, mientras que otros optaron por quedarse y
acompañar.
El
movimiento se está abriendo paso también a través de las
fisuras que se registran en el aparato del Estado. Se está
rompiendo "la cadena de mandos": directores y hasta
inspectores expresan su apoyo y simpatías a la lucha y se han
sumado, inclusive, a las asambleas y a las medidas de acción
directa. Obviamente, son quienes han salido más perjudicados
(relativamente, claro) por el recorte y, por lo tanto, tienen
especial interés en que el ajuste quede sin efecto. Pero, sin
perjuicio de ello, existe una conciencia bastante extendida entre
toda la masa docente de que este recorte es sólo la punta del
témpano, el preludio de nuevos recortes que terminarán afectando
(como ya ocurre con los patacones y los atrasos) a todas las
escalas inferiores. En otras palabras, del "déficit
cero" no se salva nadie. Esto es lo que explica que la
consigna de la abolición del ajuste se haya convertido en una
causa general del magisterio.
La
respuesta que reclama la situación es la huelga general
indefinida, como lo han planteado diversas asambleas. La magnitud
del ataque no deja lugar a puntos intermedios. Las dosis
homeopáticas, a las que nos tiene acostumbrados la dirección
sindical Celeste, no sirvieron en el pasado y menos sirven aun en
la coyuntura actual. Esta política desgastante de la burocracia
sindical es la responsable de que hayan pasado en su momento el
"ajustazo", la reforma laboral, los anteriores recortes
de salarios y la liquidación de Aerolíneas.
Llamamos
a garantizar activamente el paro por tiempo indeterminado . No
volver a clase hasta que se derogue el ajuste. No al recorte ni a
los patacones. Que el sueldo se pague en pesos y sin descuentos.
Por un básico de 700 pesos.
Deben
ser los docentes –no una cúpula– los que deliberen y decidan:
asambleas permanentes en los distritos y convocatoria a
movilizarse en común a padres, estudiantes y trabajadores. Sin
trabajo y sin salarios no hay educación. Convoquemos a una
Asamblea General de la provincia en el Luna Park, para decidir
entre todos el programa y el plan de acción y conducir la lucha
docente y educativa al triunfo.
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