El asesino es el sistema

Salieron antes de la escuela - Murieron atropellados por un tren

El lamentable accidente que le costó la vida a dos niños de 7 año de la EGB N° 1 de Avellaneda, no sólo ha despertado la sensibilidad de todos los sectores, sino que ha puesto en la picota el centro mismo del problema, porque pone al desnudo el terrible desprecio que tiene el sistema capitalista por la vida humana.
Ahora, la justicia, una de las tres patas del sistema, buscará a los "responsables" allí donde no están y cuidadosamente tejerá un andamiaje de argumentos jurídicos, que será una cortina de humo para ocultar al verdadero responsable y una trampa mortal para el "chivo expiatorio" con el que se dará el caso por cerrado.
Los chicos habían salido antes de la escuela. Todas las miradas apuntan al docente que faltó, a la preceptora que no se quedó con el curso y a la directora que autorizó la salida.
Lo que no se dice, es que situaciones de esta naturaleza son, ni más ni menos, que la aplicación lisa y llana de los sucesivos recortes en educación por parte de un gobierno que pretende salvar, a cualquier costo, los intereses de los grandes monopolios y de los banqueros y que está dispuesto a gobernar por decreto para aplicar a fondo la política del FMI.
Los recortes en educación han parido un engendro de varias facetas cuyos resultados están descarnadamente a la vista.
Cuando un maestro se enferma, no se designa suplente a menos que la terciarizada empresa que controla el ausentismo docente otorgue cinco días seguidos de licencia. Estas empresas suelen manejarse con una "tablita" en la que figuran los días recomendados por cada afección, que no suelen ser más de tres. Si la afección continúa, hay que volver a pedir médico. El resultado de este sistema, que pretende ahorrar en el pago de suplentes, da por resultado en la práctica cotidiana, el fraccionamiento de la licencia en pequeños períodos que no habilitan el nombramiento de personal de reemplazo y provoca que los chicos queden durante una semana seguida, y a veces más, sin suplente, con la consiguiente pérdida de contenidos y caos institucional que esto genera.
Así las cosas, otro aspecto del recorte tiene que ver con la cantidad de preceptores que se designan para EGB III. La reglamentación sólo autoriza uno cada tres cursos.
La combinación de esto último con lo anterior, confluyen en un callejón sin salida, al cual, la Dirección General de Escuelas ha dado respuesta en el marco del recorte educativo y de la destrucción de la escuela pública: en vez de nombrar un preceptor por curso, que pueda hacerse cargo de la atención de los alumnos ante la ausencia de profesores, ha reglamentado la salida anticipada de los chicos cuando éstos faltan. Esta autorización a retirarse anticipadamente de la escuela, no tiene precedentes ni siquiera aún en las escuelas medias y es un factor de peligro para nuestros hijos y alumnos
De esta manera, los pibes quedan en la calle expuestos a cualquier situación de riesgo, sencillamente porque el estado ha decidido "ahorrar" en educación para cumplir sus compromisos con el FMI. No paga preceptores, no paga suplentes ¿Qué hacemos con los pibes? Que se vayan a la casa.
Un capítulo aparte merece el tema de las privatizaciones de los servicios del ferrocarril, también responsabilidad del estado, que ese mismo día registraron dos víctimas más, aparte de los chicos de la EGB 1 de Avellaneda, y un total de 6 en las últimas 48 hs.
La disminución de personal, la falta de mantenimiento, la ausencia de sistemas de seguridad, el desprecio por la vida humana, son constantes que a diario se cobran la vida de muchos trabajadores y niños, mientras los bolsillos de las empresas se engrosan con sumas descomunales con la complicidad del gobierno.
El único responsable de la muerte de estos chicos es el sistema. El sistema es el asesino.
Que se nombre un preceptor por curso, que se designen maestros volantes para atender al momento los cursos de docentes enfermos hasta la designación de suplentes, que se anulen los recortes y las leyes que han destruido la escuela pública, que el gobierno de la educación pase a manos de los docentes, los padres, los trabajadores y los estudiantes. ¡¡Qué se vayan todos!! Que una Asamblea Popular Constituyente asuma el poder y determine sobre que bases sociales, políticas y económicas debe reorganizarse la educación y el país.

Adriana Sirna
24-03-02