El
25 de noviembre, con un acto en la Casa Rosada, se le puso el
moño al proyecto de Ley de Educación Técnico
Profesional.
El
proyecto define que la Educación Técnico-Profesional
se enmarca en los principios, finalidades y criterios enunciados
en la Ley Federal de Educación y en la Ley de Educación
Superior, la cual ha provocado el retroceso educativo más
profundo del que se tenga memoria.
Abarca,
dice, la gestión estatal y privada (¡subsidios!)
, con programas para y en el trabajo. Plantea incorporar
y desarrollar la cultura del trabajo y la producción en
los programas (...) estableciendo convenios con sectores productivos,
que aunque no formen parte del sistema educativo, asumen acciones
de capacitación informal en el trabajo y regímenes
de alternancia y pasantías, de estudiantes y docentes en
ámbitos laborales o entornos productivos. Tenemos
así configurado el intento de arrojar la educación
técnica a la voracidad capitalista, extrayendo más
ganancias del trabajo gratuito de los alumnos y los docentes.
En lugar de una enseñanza general y abarcativa, los planes
de estudio estarán dictados por las necesidades prácticas
de un proceso productivo particular.
La
ley habla que se debe continuar aprendiendo durante toda
la vida activa. Es decir, promete una continua pasantía
.
El
gobierno, sin embargo, no esperó la sanción de esta
ley. Ya está en marcha el Programa Vinculación Empresa-Escuela,
con 30 escuelas técnicas de Córdoba, Ciudad de Buenos
Aires y provincia de Buenos Aires, con todas estas características
que describimos.
Inclusive
la capacitación de los docentes dictada en la empresa por
parte de los profesionales y gerentes. Se anotaron Acindar, Clarín,
Techint, Petrobrás, Repsol, Coto, Telecom, IBM, Arcor,
Bayer y otros.
Todo
esto configura un gran subsidio para los capitalistas, que se
verán liberados de pagar el entrenamiento de empleados.
Ahora todo será gratis con esta ley; cualquier empresa
podrá armar una escuela técnica, establecer sus
planes de estudio, reclutar allí sus empleados y formarlos
en sus procesos productivos (que, por otra parte,
irán cambiando de acuerdo a las necesidades empresariales).
Para
reforzar el papel de los capitalistas en la educación técnica,
se incorporará a los actores sociales de la relación
educación-trabajo o su dirección, y se le
otorgan cargos en el nuevo Conet-P al sector empresario
industrial, del agro y de servicios.
¿Y
Ctera dónde estaba?
Quince
días antes del anuncio oficial, Ctera hizo su puesta en
escena para recuperar la escuela técnica en
el Otto Krause, con una convocatoria a técnicos de todo
el país.
Stella
Maldonado, secretaria de Educación de Ctera, dijo textualmente:
No participamos del Inet durante 10 años, pero en
este último período participamos para debatir la
reindustrialización del país y las escuelas técnicas.
Es decir que ¡estaban al tanto de este engendro que se transformó
en este proyecto de ley, y no alertaron al gremio para enfrentarlo
y no impulsaron ninguna movilización de todo el país!
El
encuentro planteó girar sus conclusiones al ¡Parlamento!
El
gobierno sigue adelante con mercantilizar la educación
y profundizar la aplicación de la Reforma Educativa, que
desmembró el sistema único nacional. Por eso hoy
tenemos 24 regímenes distintos. Estas reformas están
asociadas indisolublemente a la liquidación de las conquistas
contenidas en los Estatutos del Docente.
Para
hacer de la enseñanza un negocio tienen que liquidar el
salario, precarizar las condiciones de trabajo y quebrar la voluntad
de lucha de los docentes que defendemos la educación estatal,
laica y gratuita.
El
conjunto de los trabajadores y el movimiento estudiantil tenemos
que encaminarnos a enfrentar este engendro privatista de la educación
pública, luchando hasta derrotarlo definitivamente.
Hugo
Lorenzatto
27-01-05