Hacía
tiempo que no se realizaba un Congreso extraordinario de Suteba;
ese lugar lo ocupaban los plenarios de secretarios generales,
un órgano más restringido y regimentador. Hasta
el momento sólo se realizaban anualmente congresos de memoria
y balance.
Cualquiera fuera su carácter (ordinario o extraordinario)
esos congresos nunca han tenido que ver con el movimiento vivo
de lucha, antes bien, lo han hundido o han tenido la pretensión
de hacerlo. Dicho esto, el Congreso extraordinario de Suteba del
31 de mayo no escapó a estas características; es
más, las pronunció, puesto que se realizó
en circunstancias convulsivas de la lucha docente, de rupturas
con el molde orgánico del aparato sindical, de repudio
a la burocracia liderada por Yaski por la traición del
año pasado a la huelga por tiempo indeterminado, por el
pertinaz bloqueo a las iniciativas de lucha de las escuelas en
cada distrito y especialmente por las autoconvocatorias en varias
seccionales, cuyo punto más alto es el paro en formas y
permanencia en las escuelas y toma del Consejo Escolar de Ensenada
que lleva dos semanas de duración, y que es seguido por
seccionales como Lomas de Zamora, donde el cuerpo de delegados
ha desplazado en la práctica a una burocracia aislada,
y otras autoconvocatorias como las de Almirante Brown y Varela.
Las asambleas para dar mandato a ese Congreso expresaron esta
profunda tendencia: los mandatos de Varela, Lomas, Brown, Bahía
Blanca, Ensenada, Moreno, La Matanza y Mar del Plata votaron que
se convoque a un Congreso de delegados de escuelas para votar
un plan de lucha como forma de superar a esta dirección
responsable de la imposición, por parte de Solá,
del régimen de presentismo rabioso, de anulación
de las bonificaciones por desfavorabilidad y del nuevo régimen
de licencias.
Hay que mencionar que Lomas, Brown, Florencio Varela, Bahía,
Moreno y Mar del Plata son seccionales celestes, que Ensenada
es Azul y Blanca y el resto de las seccionales de este color no
llevaron ese mandato. En este cuadro se desarrolló el Congreso.
La intervención de Yaski, de una hora y media, condenó
las autoconvocatorias, defendió el aparato y sus procedimientos
e intentó (otra vez) justificar el levantamiento de la
huelga del año pasado, en un intento desesperado por disciplinar
a su tropa en defensa de un aparato que se resquebraja, y cuya
política es el reaseguro de la imposición de la
rebaja salarial y otros ataques.
No hay que olvidar que siendo Bordón director general de
Cultura y Educación, había un acuerdo de liquidar
las bonificaciones por desfavorabilidad. Por eso, las resoluciones
adoptadas por el Congreso son concordantes con eso, dejando de
lado la existencia de una condena formal en los papeles, en el
programa de derogación de la ley de ajuste hecha por el
Suteba, sólo un señuelo para encubrir el propósito
de dejar pasar lo que se dice censurar. Las resoluciones están
en contra del paro, se enfatiza en que hay que ir a las escuelas
a trabajar en una expresa oposición a medidas de permanencia
y paro con firmas ya adoptadas en Ensenada unánimemente,
y en parte de La Plata y Solano (Quilmes), cuyas perspectivas
y corolario son la huelga indefinida. La "medida de lucha"
votada es, a partir del 10 de junio, carpas en La Plata y en los
distritos y permanencia en La Plata y un mandato de paro de 24
horas de Ctera ¡en julio! Para garantizar lo que es sinónimo
de derrota se terminó votando sanciones a los afiliados
a Suteba que promuevan autoconvocatorias.
Las seccionales Azules y Blancas, aunque no votaron las sanciones,
sí pavimentaron el sendero. La secretaria general de Quilmes
censuró la autoconvocatoria ensenadense en una seccional,
cuya secretaria general (de esa lista) estuvo ausente de esa lucha.
La Azul y Blanca (los congresales de esas seccionales) pergeñaron
un acuerdo con Yaski (expresión del acuerdo nacional entre
la CTA y la CCC) sobre la base de convocar eventualmente a congresos
de delegados provinciales, cuestión que Yaski someterá,
según afirmó, a un Congreso especialmente convocado
(de los orgánicos) para considerar la forma estatutaria
de que ese Congreso sea viable. Nada más lejos de un Congreso
de base docente, que será el fruto de la ruptura con los
procedimientos orgánicos, es decir de luchas como la de
Ensenada, que rompa con la regimentación y la capitulación
reiterada de Suteba frente al gobierno bonaerense. Esa es la perspectiva
del plenario realizado en Ensenada y del que se hará en
La Matanza.
Roberto
Gellert
06-06-02