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Makarenko
y el carácter de su "Disciplina Conciente"
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Si
de por si es inútil recortar cualquier realidad educativa
de su determinante socio-política, en el caso de Antón
Makarenko, la propia conciencia de esta relación básica
en su construcción pedagógica hace manifiesta esta
imposibilidad.
El sentido cabal de su tarea pedagógica y las conclusiones
de ella derivadas, sólo podemos extraerlo del emerger de
una nueva sociedad, sin excluir los distintos vericuetos y desvíos
por los que ese emerger debió transitar.
Makarenko fue docente en una sociedad que inauguraba en la historia
humana el camino de la revolución socialista, y verá
en ello la gran posibilidad de desarrollar una obra educativa que,
por fin, no se encontraría encorsetada por los efectos destructivos
que la opresión social provocaba sobre los alumnos.
La construcción del socialismo será para Makarenko
la fuente única de la que fluirá la educación.
En la fusión de la tarea revolucionaria con la tarea pedagógica
buscará una educación plena, desprovista de
distorsiones producidas por la dominación de clase. De lo
que se trata para él es de poner en pie firmes constructores
del futuro socialista.
En la incorporación a la tarea de la edificación de
la sociedad soviética encontrarían sus educandos de
la Colonia Gorki, la mayoría de ellos seres asociales en
el antiguo régimen, la (re)construcción plena de sus
personalidades.
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Para Makarenko "No bastaba <corregir> a una persona.
Era preciso educarla de un modo nuevo, no sólo para hacer
de ella un miembro inofensivo y seguro de la sociedad, sino para
convertirla en un elemento activo de la nueva época"
(Poema Pedagógico).
En el marco de una sociedad de escasez, inapropiada para el desarrollo
de las relaciones sociales socialistas y la supervivencia frente
a un mundo circundante, tan hostil como superior económicamente,
este supremo objetivo político-educativo tendrá un
creciente sentido productivo.
Las personalidades socialistas activas deberán ser personalidades
eminentemente productivas.
En sus colonias el trabajo era uno de los principales elementos
socializadores y pedagógicos. El trabajo creador constituía
uno de los principales medios y fines de la educación. Llegando
más allá, "Makarenko recomienda a los padres
que acostumbren a sus hijos desde pequeños a realizar tareas
que no les interesen y que les resulten poco agradables, con objeto
de que se habitúen a buscar en el trabajo no el entretenimiento,
sino su utilidad y necesidad social: <Esta educación será
eficaz cuando se llegue al punto que el niño ejecute tareas
desagradables pacientemente sin quejas y paralelamente con su crecimiento
adquiera una sensibilidad tal que el trabajo menos grato llegará
a proporcionarle placer y se comprenda su utilidad social>"
(Makarenko:
su Vida y Obra, Velázquez Acosta, María Dolores).
Íntimamente
asociado a la misión de alcanzar este fin productivo central
de su pedagogía, se encuentra su lectura del concepto leninista
de "Disciplina Conciente".
Makarenko rechaza la disciplina en abstracto, para él la
disciplina debe estar ligada a un objetivo a alcanzar que el disciplinado
considera necesario.
Como señalamos, entonces las necesidades soviéticas
dictaban fines productivos, y en una sociedad dirigida hacia el
socialismo estas necesidades no pueden ser más que sociales
(políticas). Por lo tanto, el educando tomará conciencia
de la necesidad de la disciplina cuando sea conciente políticamente.
Disciplina Conciente y adhesión al socialismo serán
inseparables.
El resultado de esta disciplina es el hábito del "trabajo
creativo", hábito que será antinómico
del hábito del artesano. La disciplina se predica sobre
un colectivo. Se trata de un colectivo organizado, con una adecuada
división del trabajo. Sólo de la organización
colectiva, dirigida a metas, ligadas a su vez a fines sociales,
pueden desprenderse los criterios disciplinarios, inseparables
entonces de las "responsabilidades". De este modo la
mente individual no se quedaba sólo con la satisfacción
de cumplir con su deber individual en un marco colectivo; como
si ocurre con los ámbitos disciplinados en abstracto, donde
la obediencia es fin en si misma; sino que sólo encontrará
su realización personal en la obtención de la meta
por parte del colectivo; y, gracias a la conciencia política,
en el aporte a la edificación social.
Pero
como señalamos, no podemos evaluar la pedagogía
de Makarenko, ni ninguna otra, en la mera relación de sus
propios términos, es imprescindible observar su vinculación
vital con las estructuras socio políticas que la anidan.
Y estas serán, a fines de los años 20 y comienzo
de los 30, profundamente sacudidas.
El progresivo ascenso de una capa burocrática hacia el
dominio social soviético culminará en la instauración
de un régimen político acorde, el stalinismo. La
"Dictadura del Proletariado" cederá paso a una
ferozmente represiva dictadura burocrática.
Esta transformación del marco social determinante convertirá
a muchos elementos de la obra pedagógica de Makarenko en
objeto de agudas críticas.
El más controvertido de esos elementos será la mencionada
"Disciplina Conciente", que llegará a ser concebida
como generadora de hábitos funcionales al stalinismo.
El régimen burocrático de la URSS tampoco colocaba
su énfasis regimentador en la disciplina en abstracto,
el simple hábito de la obediencia. El disciplinamiento
social se presentaba como medio para obtener metas favorables
a toda la sociedad.
Mas allá de falsedades, allí tenemos como ampulosos
testigos las referencias vastamente difundidas sobre las metas
productivas alcanzadas en cada etapa de los planes quinquenales.
El disciplinamiento social se mostraba como el camino para alcanzar
metas colectivas contantes y sonantes.
La Disciplina Conciente de Makarenko era sí concordante
con las necesidades del régimen stalinista, pero lo era
en cuanto al doble carácter que presentaba la sociedad
de la que el stalinismo era emergente: una estructura tendiente
a la socialización de los medios de producción sobre
la que se había erigido una burocracia subsidiaria de esta
estructura, a la vez que poseedora de intereses contrapuestos
a esa tendencia.
El stalinismo, manifestación política de dicha burocracia,
reflejaba en si mismo esta contradicción. Sólo en
tal carácter podía otorgar a este disciplinamiento
un carácter positivo, la estructura sobre la que se había
erigido demandaba su desarrollo productivo.
La Disciplina Conciente construía el socialismo a la vez,
y en un mismo acto, que alimentaba la dictadura burocrática.
No se trata entonces de definir en si a este aspecto de la pedagogía
de Makarenko como funcionalmente stalinista sino de ubicarla en
el contexto socio histórico que le otorga tal carácter.
La usurpación que el stalinismo hará del proceso
revolucionario, la identificación que generará entre
las banderas socialistas y su régimen represivo, será
la usurpación del contenido de la "conciencia"
de esa disciplina.
Esto no implica absolverlo de críticas tales como las dirigidas
a los tonos militares que tomaba su práctica educativa,
en las que no faltaban los rituales generadores de hábitos
mecánicos; tampoco de las acusaciones de ser instigador
de la delación (educar en la capacidad para reconocer "enemigos
del pueblo"). Pero si bien Makarenko no es inocente de la
conversión de su obra en funcional al stalinismo; si bien
desde su origen su pedagogía contenía elementos
proclives a servir a un régimen de esta naturaleza; sin
duda no es en ella misma donde debemos buscar su cambio de carácter,
sino en los cambios socio-políticos que la enmarcan y dan
su sentido.
Pero
así como la nueva estructura social contenía un
carácter dual, este se verá reflejado en la obra
de Makarenko. En el marco de la realidad actual, sería
de enorme utilidad reflotar sus rasgos antiopresivos. Cuando la
construcción social de individuos librados a su suerte
es la obra pedagógica acorde al momento por el que atraviesa
el sistema capitalista, la pedagogía de Makarenko nos ofrece,
en la teoría y en la práctica, la superación
de este individuo cuyos casi único lazos con la sociedad
son la opresión y la sumisión. La constitución
de este "yo" rabiosamente individual es en su obra superado
por la puesta en pie de poderosos "Nosotros", en la
pertenencia a los cuales el individuo encuentra su forma más
plena.
Alejandro
Irazabal
A continuación
editamos on line su famoso Poema
Pedagógico, en él se ponen de manifiesto,
abierta o sutilmente, los elementos más ricos y los más
objetables de su obra. En la identificación de ambos podríamos
intentar una recuperación adecuada del gran pedagogo socialista.
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