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LA REFORMA UNIVERSITARIA DE 1918: EL PRIMER CORDOBAZO

 

La Universidad de Córdoba

Estos son los antecedentes de la rebelión que va a producirse en 1918. No es casual, tampoco, que estallara en Córdoba. “La ciudad es un claustro encerrado entre barrancas; el paseo es un claustro con verjas de fierro; cada manzana tiene un claustro con monjas y frailes; los colegios son claustros; toda la ciencia escolástica de la Edad Media es un claustro en que se encierra y parapeta la inteligencia, contra todo lo que salga del texto y el comentario. Córdoba no sabe que existe en la tierra otra cosa que no sea Córdoba” (D. E Sarmiento, Facundo). Este comentario de Sarmiento coincide con el clima que nos transmite Juan B. Justo sobre la universidad cordobesa: “Entrar en la vetusta casa en que funciona la universidad es caer bajo la obsesión de imágenes eclesiásticas. En medio del patio nos encontramos con una gran estatua de fray de Trejo y Sanabria, estatua bastante pesada para que no pudiera ser volteada a lazo en la última revuelta estudiantil” (J. B. Justo, Discursos y Ensayos Políticos). No fue casualidad que una de las consignas coreadas por los estudiantes cordobeses era “Frailes No”.

Córdoba se levanta, primer paro nacional del movimiento estudiantil

A diferencia de Buenos Aires, la Universidad de Córdoba se mantuvo hasta 1918 sin que se expresaran manifestaciones o síntomas de cuestionamiento, “nada alteraba la paz colonial, nada conmovía la oligarquía cultural, apéndice de la Iglesia que controlaba los claustros” (J. C. Portantiero, Estudiantes y Política en América Latina). Se estudiaba todavía el derecho público eclesiástico y canónico, y se enseñaba en filosofía del derecho que “la voluntad divina era el origen de los actos de los hombres”. El juramento profesional se prestaba indefectiblemente sobre los evangelios. Sus estatutos establecían que “los cuerpos directivos no se renovarán jamás” y sólo un tercio de los mismos eran ocupados por profesores que tenían clases a cargo. Sus integrantes eran designados por la denominadas “academias”, corporaciones completamente dominadas por elementos del clero y la reacción. Una suerte de logia secreta, llamada “Corda Frates”, vinculada al arzobispado era quien tutelaba de hecho a la casa de estudios.

El inicio de la Reforma

A fines de 1917 se registraron los primeros signos de inquietud estudiantil. Por un lado, la protesta del centro de estudiantes de Medicina por la supresión del internado en el Hospital Nacional de Clínicas. Por otro el reclamo del centro de estudiantes de Ingeniería contra la modificación del régimen de asistencia a clases. Al reiniciarse las actividades en 1918 los estudiantes insisten en sus reclamos, las críticas se amplían en las objeciones a los planes de estudio, a la organización docente y el sistema disciplinario. Todavía no figura la reivindicación estudiantil de la participación estudiantil en el gobierno de la universidad -se cuestiona el sistema de provisión de cátedras, la duración ilimitada de los cargos en los Consejos Directivos, su carácter corporativo. En marzo se forma el Comité pro Reforma Universitaria y se decreta la huelga general: “una vez que se han agotado los medios pacíficos y conciliatorios para obtener del Honorable Consejo Superior la sanción de las reformas solicitadas debe ser propiciada por los estudiantes, valiéndose para ello de todos los medios a su alcance”.

El 1 de abril las autoridades de la UNC, que ya habían resuelto “no tomar en consideración la solicitud de los estudiantes” pretenden inaugurar el año académico. Resultado: nadie concurre a clase, se producen los primeros actos públicos estudiantiles, las autoridades resuelven clausurar la Universidad. El Comité pro Reforma exige la intervención y ésta es decretada pocos días después por el presidente Yrigoyen. Los reformistas la interpretan como un triunfo y como un medio para depurar a la vieja dirección clerical. El gobierno radical es considerado como un aliado en esta tarea. La huelga se levanta en la expectativa de que, mediante la colaboración mutua de los estudiantes y el interventor –José N. Matienzo- se podrá imponer a hombres afines a la reforma en la dirección de la Universidad.

15 de junio

Durante el mes de mayo los acontecimientos se desenvuelven conforme la expectativa despertada por la intervención; Matienzo se declara contra “la inmovilidad de los cuerpos directivos de la facultades”, propone reformar los Estatutos y -finalmente- declara vacantes los cargos de “rector, decanos y académicos con antigüedad superior a los dos años. Llama además a los profesores titulares y suplentes a votar en asambleas a los nuevos decanos y consejos directivos. Triunfan casi todos los candidatos propuestos por la Federación Universitaria de Córdoba, que acababa de constituirse. El interventor concluye su tarea convocando para el 15 de junio a la Asamblea universitaria (reunión de todos los consejos directivos) con el objeto de elegir al nuevo rector. La FUC postula como candidato al doctor Enrique Martínez Paz, “joven profesor, destacado por su ilustración, desvinculado de los antiguos círculos universitarios y de una reconocida y probada orientación liberal” (J. V. González, La Universidad, teoría y práctica de la Reforma).

Cuando la Asamblea universitaria se reúne la confiada ilusión de la FUC en el triunfo del candidato de los estudiantes se desmorona: vence el candidato de la “Corda Frates”, Antonio Nores. Fue el detonante de explosión: la sala de sesiones es invadida por los jóvenes, y se intima a la policía a desalojar el edificio; inmediatamente la “multitud arrolló a los gendarmes, arrastrándolos hasta la puerta de calle” (La Prensa, 16 de junio de 1918).

La agitación crece cuando un guardaespaldas desenvaina un puñal: un upo de alumnos trata de tomar el edificio lindante de la Compañía de Jesús. Un dirigente de la FUC levanta su voz para imponerse sobre el tumulto y proclama a los gritos la orden del día: “la asamblea de todos los estudiantes de la Universidad de Córdoba decreta la huelga general, 15 de junio de 1918”.

Huelga nacional de estudiantes

El movimiento de la Reforma entró entonces en una nueva etapa. Se había derrumbado la pretensión de vehiculizar los reclamos juveniles por la vía de un sector docente liberal. El protagonismo estudiantil ocupó el centro del escenario y se transformó en un movimiento nacional, hizo de la calle el territorio de su lucha. El programa del movimiento estudiantil se radicalizó también y los huelguistas plantearon que sólo ellos eran la garantía de un nuevo gobierno de la Universidad: “Córdoba clama un gobierno estrictamente democrático y sostiene que el demos universitario, la soberanía, el derecho a darse el gobierno propio radica principalmente en los estudiantes” (“Manifiesto Liminar”). La Reforma ingresó as¡ en la historia: el levantamiento del 15 de junio es su acta de nacimiento.

Luego de disolver la Asamblea Universitaria los estudiantes se lanzaron a la calle. Córdoba entera fue conmovida en los días siguientes. El 19 de junio “La Nación” informa: “Hasta medianoche continuaron las manifestaciones estudiantiles. La policía ha establecido vigilancia en todas las iglesias. La ciudad ofrece un aspecto extraordinario. Todos los gremios obreros se adhieren a los estudiantes. La Federación resolvió realizar mañana un mitin popular”. Hasta diez días después la prensa de la época informa de huelgas y paros no sólo de los universitarios sino de los secundarios, en solidaridad con sus hermanos cordobeses. Los diarios del 23 de junio notician manifestaciones callejeras en Rosario y paros de los secundarios en Paraná y Bahía Blanca. Tres días después se conocen nuevas huelgas, decretadas en San Juan, Catamarca y Santiago del Estero; los estudiantes de Corrientes realizan un mitin callejero. En Córdoba las concentraciones populares superan las 10.000 personas (los alumnos universitarios eran sólo 1.500). La diversa literatura sobre la Reforma ha subestimado este hecho fundamental. En junio de 1918 el levantamiento universitario cordobés es acompañado por una gran movilización popular y se transforma en el primer paro general de la juventud estudiantil de nuestro país.

Fue el primer Cordobazo.

Pablo Rieznik

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